El sainete que viene

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«El árbol del Edén nos fue configurado en solemne ritual. Pero un idealista lo sacudió dispersando a la fauna parásita y subvirtiendo la realidad virtual que lo animaba»

 

El acontecimientp que estamos a punto de presenciar –en vivo y a todo color— desde el «Arauca vibrador» pasará a los anales de la historia moderna como el parteaguas del sistema político ideológico latinoamericano, y será también un parangón con la democracia mexicana de cuño reciente. La anécdota señala la proclama del diputado Medina Plascencia de Guanajuato en 1989 frente a la soberanía reunida en el recinto de San Lázaro:

«Es inadmisible que el Ejecutivo deba pregun­tar al pueblo quién debe cumplir la Constitución y cuándo cumplir con la ley»…

Y con el proyecto de nación, crecimiento y bienestar que nos plantean al recibir el mandato mayoritario del pueblo.

«Pues resulta una grave perversión del poder público pretender que la socie­dad se organice (por sí misma) para defender sus instituciones, cuando son éstas las que deben defender a la sociedad». Sería como si al jefe de policía de seguri­dad o de gobernación le dijera a los vecinos: «que bien lo hacen sus asociaciones cívicas de residentes y colonos para cuidar y defender sus barrios, ¿por qué no se quedan con esa tarea?

Y la respuesta sería: ¡A nosotros no nos pagan un dineral por cargar ese bulto!

A lo anterior, dentro de la anécdota, el pastor de la bancada priista Arturo Núñez, par de Medina Plas­cencia (fue presidente de la Cámara y luego Gober nongrato de Tabasco por el PRD) manifestó:

«A éste le falta formación políti­ca… Este aborto prianista habló a título personal. Es un individuo no preparado, pues lo improvisó de Gober, la concertacesión Salinista».

«Y entonces para qué lo eligie­ron», ¡¿escupitajo al cielo!?

El niño sumiso adaptado se les salió del guacal, proclamando en un acto de libertad su independencia de pensamiento y convicción política. El diputado Nú­ñez no tuvo autoridad moral (tampoco su bancada) para descalificar a Medina Plascencia, pues él sólo ejerció su libertad de expresión como representante del pueblo —de una fracción de la soberanía nacional— y como valor universal de manifestación de las ideas, consagrado en aquella formidable frase de Voltaire: «puedo estar en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé con la vida tu derecho a decirlo».

Yo creo que hoy todos exageramos. Los diputadetes se desgarran las vestiduras innecesariamen­te, ídem los senadores y las «chuchas cuereras» con bragas multicolor. Pero de que en la polémica –y frente al Ejecutivo mañanero– se nos da el derecho de hacerlo, la ocasión es propicia para expresar un «basta ya» a la simulación y al vasallaje cortesano cameral ante la contundencia de la desas­trosa realidad nacional que se levanta inocultable frente a la ficción de las cifras maquilladas por el aparato estadístico informático del régimen y sus ocurrencias. Como la escenificada anecdóticamente por la senadora Irma Serrano, injuriando y persiguiendo como maringuía (azuzadora del torito de petate) al diputado Porfirio Muñoz Ledo en ese mismo recinto de San Lázaro en l997.

Un Botón. Respecto al gasto social más alto de la historia (60% del presupuesto en Becas), se opone el rudo golpe al presupuesto de salud, que se traduce en un desmantelamiento del SP y disminución de la atención médico-sanitaria a 22 millones de mexicanos con los famosos paquetes de salud; que significan una especie de médico itinerante o enfermera o comadrona con su botiquín y material de curación para atender a las comunidades de menos de 900 habitantes. Muchedumbres que serán atendidas por una «inmensa mayoría» de asalariados al servicio del Estado: maestros, médicos y enfermeras, representantes de una dislocación social y profesional, pues su tabulador salarial es el más bajo de la burocracia (versus los sueldazos de los consejeros neófitos de la CRE), lo que contrasta con el costo de inversión que significa la formación de estos recursos humanos en las instituciones educativas y de salud, y que son un agravio para los propios profesionistas.

Allí —en ese tabulador salarial— no hay economistas, contadores, administradores, actuarios, ingenieros, estadígrafos, encuestadores, leguleyos y siervos electorales, pues esos no se cotizan con tales tabuladores, ¿o no es así señores funcionarios de las brigadas del Bienestar?

Y respecto a la educación, ¿cuál es el resul­tado en la calidad, en el rendimiento escolar de los educandos con el contra mandato legislativo? ¿Es realmente la calidad, la certidumbre de su capacidad profesional, lo que obtienen los egresados del sistema educativo? O por el contrario, la realidad les demuestra que su calidad académica (su background) no les alcanza para cubrir el perfil profesional que les dé acceso al empleo, tanto en el sector público cuanto en el privado, pues hoy se privilegia a los egresados de las instituciones lucrativas y laureatorias, y se les exigen posgrados de preferencia allende el Bravo.

Y de allende el Bravo nos viene la última llamada. Pompeo dice:

Maduro, manda, pero no gobierna. No money, no dancing the dog.

Y Lavrov replica: una intervención en Venezuela, implicará una conflagración con los rojos.

 

¡Staka Brown! Gritan las guardias sanitarias del Siboney, con ecco pa´ los trans-Pinoles.

 

 

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