La eternidad

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¡Hola, cariño! Acércate y te contaré un secreto. No tengas miedo. Sí, soy tu abuelo. Vamos a ser buenos amigos. Siéntate en mi regazo. Este cuerpo anciano siempre tiene frío y aunque lo cubra con una manta no logro entrar en calor. Veo que te has fijado en que la colcha está formada por varios trozos. Cada fragmento representa un momento importante, un cambio en el destino del universo, un nudo en el tiempo. Cuando ya no hay vuelta atrás, lo bordo y lo coso al conjunto como si fuera un fragmento de una película, y así lo tengo siempre presente. ¿Que para qué? Para aprender de mis propios errores, por supuesto. A mi edad todavía sigo aprendiendo. En efecto, esta manta es más grande de lo que aparenta. Está plegada sobre sí misma varias veces. Ten en cuenta que alberga la historia íntegra del hombre y de las otras especies. Pero ven, pequeña, acomódate y mira por la boquilla de este instrumento de viento. ¿Qué ves? Así es: el universo. Sí, sí, completo. ¡Quién lo iba a imaginar!, ¿verdad? Que el infinito cabría en un objeto tan pequeño… Pero esa es la gracia, que si no te lo cuentan jamás se te ocurriría algo tan absurdo como mirar a través de este agujero. ¿Que por qué lo guardo aquí? Yo no tengo poder para decidir tal cosa. ¡Ja, ja, ja! ¡Qué ocurrencia! Él mismo decidió al nacer esconderse ahí. Pero sí te diré que, si aprendes a tocar este instrumento correctamente, podrás participar de algún modo en el transcurso de la historia. Todas las opciones están aquí, todos los sonidos. Escucha. Éste es el sonido de la marea en la Tierra y éste, el de la evolución en Venus. Una música relajada hará que la vida transcurra en paz pero si desafinas puedes provocar grandes catástrofes: un terremoto, un nacimiento indeseado o una muerte prematura; es posible apagar una estrella o extinguir una especie. No exagero, no. Escúchame bien: puedes originar desde una lágrima… ¡hasta una guerra intergaláctica! Y no olvides que los silencios también son importantes: encierran el gran poder de la creación. ¡No, no, aún no puedes probar! Primero tienes que aprender a observar y a soñar; y crecer, niña, especialmente de aquí… tienes que abrir la mente. No te preocupes. Yo te enseñaré, como me enseñó mi abuela en mi niñez y a ella su abuelo también. Paciencia… Tenemos toda la eternidad.

Comentarios

  1. Mabel

    24 mayo, 2019

    Todo en la vida pasa tan rápido que nunca nos paramos a pensar en esos grandes momentos que por una u otra razón dejamos ir, pero la Naturaleza es sabia y como en un baúl lo guarda, aprendiendo a respetar cada principio, cada palabra y las emociones que tenemos cada vez que soñamos en todo esto que nos ha sido dado. Para meternos más en el papel, sentimos esa fuerza que nos vislumbra y nos lleva a estrenar lugares propios salidos de nuestro interior. Un abrazo Ginimar y mi voto desde Andalucía.

  2. Esruza

    25 mayo, 2019

    Excelente texto, Ginimar. Tienes mi voto si Falsaria me deja.

    saludos.

  3. ginimar de letras

    25 mayo, 2019

    Gracias Mabel y Esruza por vuestros comentarios. ¿Sabes qué le pasa a Falsaria @estelarz39hotmail-com? Se me abren páginas de spam continuamente. Espero que lo solucionen pronto. Un abrazo 🙂

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