Juega en los columpios. Impaciente, mira de nuevo a su alrededor. Distingue a padres e hijos divirtiéndose. «Es tarde». Decide marcharse a casa y no volver jamás. Pronto cumplirá once años. Resuenan en su mente las promesas que su padre le hizo tres años atrás: «Vendré a buscarte, hijo, la próxima primavera. Espérame en el parque».
Vero




Luis
Triste argumentación para tan breve relato, muy bueno, un saludo y mi voto!!
Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Vero y mi voto desde Andalucía