En esta tempestad, con los rayos surcando la bóvedada y nubosa noche,
sólo pienso en tú selva negra y sombría.
Donde el rocio nocturno, converge con las incipientes lágrimas de un cielo brameante.
Noche de agitado y encrespado mar, rumbo lejos de ti,
que eres mi costa favorita.
Ensueño de cocos frescos, de apasibles brisas.
Uno de los recuerdos más primitivos, es el meceo de las corrientes marítimos.
Como el arrullo natal, meces mi frágil embarcación vital.




Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Juan José y mi voto desde Andalucía
Esruza
Me gustó, Juan José.
Mi voto
Estela