Se lo tiene merecido por intentar robarme a mi chica. No era más que un bufón, sucio y con andares de pato. No sé por qué le dejó entrar en casa. Se le debió colar, como una rata, y luego se encariñó de él. Ya le pasó con el chucho aquel que encontró abandonado en la calle. Era tan bobo que me creyó cuando le dije que a ella le encantaría que mordisqueara su colección de zapatos. En una semana estaban de nuevo sus patazas en la calle. Pero este animal no sabía escuchar. Yo venga a decirle ¡lárgate! y el muy imbécil venga a darme jamón de pavo. Yo no me dejo comprar, eso sí que no. Uno tiene su orgullo. Para colmo la otra noche me sacó del dormitorio en brazos. Iba semidesnudo y sin acicalar, qué asco. Tuve que lavarme a conciencia antes de tumbarme en el sofá. Nunca he dormido lejos de ella y no pegué ojo en toda la noche; ella tampoco. Gemía de pena al otro lado de la puerta como una princesa de cuento. La imaginaba languideciendo en su torre esperando ser rescatada y tomé una decisión: nadie nos volvería a separar. Al amanecer mi amor me abrazó contenta de verme y fue a ducharse antes de preparar el desayuno. Disponía de veinte minutos —conozco su rutina como mis propias garras— pero me bastó con uno para abrir el vientre al villano. Un corte rápido en el cuello le impidió gritar. Me senté en el sillón a lavarme las salpicaduras mientras se desangraba. La policía investiga quién pudo ser el asesino pero nadie sospecha de mí. Siempre cometen el gran error de subestimar al gato.
ginimar de letras



Luis
Nunca se sabe….un abrazo amiga Ginimar, y mi voto!
Mabel
Muy buen Cuento. Un abrazo Ginimar y mi voto desde Andalucía
Esruza
Los gatos son hermosos, pero también son traicioneros.
Muy original.
Mi voto y un abrazo
Estela
gonzalez
Me gustó mucho, Ginimar. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.
ginimar de letras
Gracias Luis, Mabel, Estela y González por dejar vuestra huella en mis letras. Un abrazo 🙂