Los sensisensores (Humor)

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Los sensores de movimiento nos hacen la vida más sencilla, o esa sería la idea principal, supongo, sólo se necesita de un cuerpo para ir por ahí encendiendo luces, hasta ahí todo bien, pero no basta con eso, tienes que tener un cuerpo en movimiento. Donde vivo ahora hay sensores de movimiento en los cuartos de baño, es muy cómodo, entras, te sientas, y te pasas 15 minutos saludando a la nada para que el puto sensor no se apague, es algo ridículo, a veces me imagino que soy el papa y me estoy dando una vueltecita sentado en el papamóvil mientras no puedo dejar de saludar a los demás miembros de mi secta, eso cuando toca “trono”, cuando toca ducha empiezo viéndome las manos y acabo duchándome al tacto, como lo haría el gran Stevie Wonder. Somos capaces de mandar a un tío a la luna y traerlo a la tierra vivo, y no somos capaces de crear un sensor que nos haga cagar y ducharnos con luz, está claro que solo nos interesa lo del más allá, lo del más acá nos da igual. Yo no soy ingeniero, pero creo que no debe de ser muy complicado hacer sensores que detecten que el alfarero está dentro del baño creando su obra y que le gustaría tener luz para terminarla. Entiendo que en un dormitorio pueda ser útil, entras, se enciende la luz, te acuestas y se apaga, pero yo conozco poca gente que se acueste en el baño, alguno habrá, pero pocos.

Hace muchos años estuve yendo a una biblioteca pública donde los sensores de movimiento de los baños eran hipersensibles y no paraban de encenderse y apagarse todo el rato, incluso cuando no había “nadie”, era muy molesto, recuerdo que escribí una queja a la dirección del centro y les decía que, o bien los sensores estaban estropeados, o eran tan sensibles que detectaban una actividad paranormal inusual de espíritus que vagaban por el centro, y que no dejaban de entrar en los servicios de caballeros. En realidad no mandé la queja, escribir sí que lo hice, pero ahí quedo, siempre me pasa lo mismo, empiezo a escribir algo serio y mi mente acaba mandándole a mis manos que escriban gilipolleces y tonterías, nadie se tomaría en serio a un gilipollas que dice que hay espíritus cagando en un centro público, también les decía que si el motivo de usar este tipo de artilugios era ahorrar electricidad, podrían quitarlos y poner antorchas que no gastan nada, calientan, siempre están encendidas y le dan a los baños cierto estilo medieval, ¿os imagináis recibir un escrito de este estilo? muchas veces me avergüenzo de mí mismo, pero soy así, me pasa lo mismo con las conversaciones serias, me pongo serio un rato, pero cuando mi mente ve la oportunidad le dice a mi boca que suelte cualquier tontería y deje al descubierto que soy un payaso integral, gracias a dios a veces soy capaz de retener ese impulso.

Hace años fui a una conferencia con mi tío Gualberto sobre la capacidad de la mente humana, el por qué estábamos allí es todo un misterio para mí, estoy seguro que mi tío ganó las entradas en una apuesta absurda contra otro “lumbreras” en algún antro de mala muerte del barrio y allí estábamos, mi tío en chándal y yo con una camiseta de la Jungla de cristal, se nos veía a legua que esas entradas no nos pertenecían, pero aun así, nos dejaron entrar. La conferencia era en un salón de actos de un hotel de Sevilla, todo era muy elegante, menos nosotros, mi tío se hizo fotos al lado de todo aquel que le parecía que era importante, lo fuese o no, tanto es así, que creo que la mitad de las personas con las que se fotografió eran del servicio de catering, pero mientras él estuviese contento, qué más da. La conferencia fue muy interesante, hablaba sobre como la mente en ocasiones fuerza al cuerpo a realizar acciones para las que no está preparado, (la mente a veces es una hija de puta, como podemos observar). Casi al final de la charla, contaron una historia de un hombre que a sus 79 años se compró una bicicleta buena y empezó a entrenar como un campeón para subir el Tourmalet, desgraciadamente a los cuatro meses de duro entrenamiento la palmó de un infarto, pero haciendo lo que quería, o más bien haciendo lo que la menté le mandó que hiciera, ella es así de graciosa. Bajo mi punto de vista es un ejemplo de mierda para contarlo en una conferencia sobre la capacidad de la mente, seguro que hay miles de ejemplos donde los protagonistas siguen vivos, pero no, ellos tenían que contar la del abuelo cadáver, desconozco por qué esa historia triste les resultó la adecuada para aquella velada, pero supongo que deberían de haberlo sopesado y decidido que con esa historia lo petarían y saldrían de allí a hombros. Lo peor de esta historia no era el ejemplo (que debía de haberlo sido), lo peor es que mi mente (tomando el control de la situación) me gritaba en la oreja (pero por dentro): Cuando sea la hora de las preguntas, coge el micro, levántate y pregunta si alguien sabe que ha pasado con la bicicleta, igual la venden barata, una bici con tan poco uso y de buena calidad no es algo que se deba de pasar por alto. Hay que ser un cabroncete para pensar esto, pero no soy yo, es mi mente.

Supongo que la moraleja de esta historia triste era algo así como, si tu mente te lo manda el cuerpo responde siempre, pero a esa edad uno debe de subir a los sitios en ascensor, o mejor aún, dejarse de subir a ningún lado, ha tenido 79 años para subir a todos los sitios que haya querido, si no lo ha hecho hasta ese día es que no sería tan importante para él.

También cabe otra posibilidad que haría la historia del abuelete mucho más triste, imaginemos una cosa, esto me lo voy a inventar sobre la marcha porque mi mente así lo desea. El abuelo pasó toda su vida trabajando duro sin descanso en el taller que su padre le dejó al morir, se jubiló casi a esa edad y decidió cumplir su sueño, subir el Turmalet, pero entonces ocurrió que el avatar le abandonó en esa hazaña y todo se fue a tomar por culo por culpa de la mente.

Está claro que no podemos dejarlo todo para cuando sea demasiado tarde, que luego pasa lo que pasa, pero tampoco podemos hacerlo todo cuando somos jóvenes, porque o no tenemos pasta o no tenemos tiempo, así que todo es un auténtico caos, eso sin contar con que la podemos palmar en cualquier momento, pensar en todo esto es un estrés, lo dejo aquí.

Me hace gracia la gente que va por ahí diciendo eso de: “Hay que vivir cada día como si fuese el último de tu vida”, si eso fuese verdad, ¿quién carajo iba a pasar su último día trabajando? si realmente pensáramos que es nuestro último día, ese día lo acabaríamos en la cárcel por hacer cualquier burrada, eso sí nos arresta la policía, porque igual ellos también piensan que es su último día y esto es la anarquía total.

Igual me estoy equivocando, pero no me imagino yo pensando que es mi último día y acabarlo en el parque leyendo un libro.

Comentarios

  1. Luis

    3 julio, 2019

    Tienes un don portentoso para sacar y extraer el lado anecdótico, que no vulgar, y exiguo de las experiencias y de las cosas, me gustó mucho. Un saludo, mi voto!

  2. Mabel

    3 julio, 2019

    Es un texto muy agradable de leer, me encanta como está trazada la historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía.

  3. The geezer

    3 julio, 2019

    Otro gran texto con frases memorables, mis preferidas en este caso lo de los sensores de movimiento…ahí creo que has expresado genialmente «el sentir» de todos los que los padecemos. Los de mi trabajo son igual!!!
    Enhorabuena y saludos!!
    César

  4. Naufragoenlaluna

    4 julio, 2019

    Muchas gracias @temor por tu comentario, es un placer. Digamos que más que un «don», lo que tengo es una tara que me hace ver las cosas así.
    Un saludo

  5. Naufragoenlaluna

    4 julio, 2019

    jajjaja @cesarholgado me alegra saber que no estoy solo en este barco, y que somo muchos los que saludamos a la gran oscuridad cuando estamos creando figuras.
    Muchas gracias y un saludo

  6. Capitán Carallo

    5 julio, 2019

    Como siempre, un texto plagado de momentos geniales. Cuanto más te leo más claro tengo que mi mente funciona parecido a la tuya. Siempre estoy pensando en alguna chorrada incluso en los momentos menos oportunos y gasto gran cantidad de energía en que no se me note que soy idiota 😀😀.
    Y sí, tienes toda la razón en lo de «vivir cada día como si fuera el último». Yo no saldría de la cárcel.
    Un abrazo, Náufrago.

  7. Naufragoenlaluna

    5 julio, 2019

    Me alegra saber que no estoy solo jajjaja
    Un abrazo y ánimo, que RNE te espera!!!!

  8. Juan

    20 julio, 2019

    Estimado Naufragoenlaluna, la historia me ha parecido singular, con dotes de humor que, en ocasiones, se hace necesaria.
    En referencia a la ortografía, hay algunas faltas leves que se podrían corregir. Con esto no quiero decir que su escrito no tenga calidad, solo que, para que pueda llegar más lejos, le recomiendo revisar la ortografía (no son graves).
    Muchas gracias por escribir lo que muchas personas, en lo más profundo de sus necesidades, piensan; sufren… Le animo a que continúe.

  9. Naufragoenlaluna

    20 julio, 2019

    Buenas tardes Juan, muchas gracias por su comentario y por su recomendación referente a mi mala ortografía, tiene razón, soy consciente de que escribo bastante mal, de hecho, creo que debería de empezar a buscar una especie de Falsaría donde solo se manden audios 😉 Tengo un amigo que dice que le gusta escuchar mis historias, cuando le digo que algunas de ellas las he escrito, me repite, he dicho escucharlas jijjij Puedo deducir por su respuesta que sabe de mis carencias como «escritor».
    Un saludo y muchas gracias de nuevo

  10. Marti

    23 julio, 2019

    Me encantan tus historias!Siempre dan risa

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