Near-miss

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Decía Salustio que cada uno es forjador de su propia fortuna, así que quizá no fue suerte encontrar un nuevo piso y trabajo sin moverme del barrio.

Mis detractores podrían señalar que aquel pequeño estudio-sótano frente a la estación de Holloway Road no podía considerarse un gran éxito. Sin embargo, era mi primera vivienda en solitario, rumbo arriba en el ascensor socio-laboral.

En cuanto al empleo, se desarrollaba en Holloway School, una escuela pública y mixta, a unos diez minutos caminando de mi sombrío escondite. Las chicas y los chicos vestían de uniforme, aunque sin demasiada elegancia. A menudo parecían estar de regreso tras una accidentada fiesta de fin de año, ya me entendéis.

Aun así, considero que el uniforme es una buena idea, en general. Yo también tenía el mío, una camisa gris con un bonito letrero de la agencia de técnicos de mantenimiento TRC London en la espalda.

Por entonces conocí a Eliza Gentile, la profe más guapa del colegio, de Norwich pero de padres italianos. Estuve colocando una regleta de pared (como técnico de mantenimiento debo aconsejaros las regletas de pared) en el departamento de literatura.

Hacía poco que se había estrenado Shadow Lands y, nuestra mutua confesión de que quizá era la peli favorita de ambos, produjo un silencio cómplice y, por encima del taladro, mantuvimos la mirada algunos segundos más de lo socialmente prudente.

Para colmo, una vez me enviaron a reparar una ventana, lo que hice sigilosamente en el aula, durante una de sus clases. Su vehemente defensa de la poesía, temblando, nos mantuvo a todos sin respiración. Una gota de sudor, resbalando desde su frente, por su mejilla, me terminó de machacar. Tardé toda la sesión en poner el tirador.

Llegó el fin del trimestre, y con él, terminó mi contrato de sustitución. Los profes quedaron para una copichuela y me hice invitar. Aproveché un descuido para hablar con Ms. Gentile a solas y, como ya seguramente no volvería a verla, le solté:

-Eliza, eres una persona increíble y preciosa, de hecho me duele el estómago cuando estoy contigo. Ojalá pudiésemos quedar otro día.

Me abrazó con fuerza y me susurró…

-Valiente, eres un valiente… Hoy no puedo quedar contigo, está mi hermana en casa, llámame en un par de días.

Pasé los dos días ordenando el piso, compré un vino italiano buenísimo, y por supuesto, condones. Luego llamé.

-Puedes almorzar en mi casa y luego damos un paseo, hace buen día –propuse.

-Necesito que me dé el sol, primero quiero dar el paseo y tomar algo, y luego quizá puedas llevarme a tu sórdido apartamento, jeje

-Te advierto la luz tenue puede ser muy sugerente…

A pesar de estos bellos preámbulos, la cita no empezó bien. Llegó media hora tarde y de un tremendo mal humor. Al parecer, había algunos problemas familiares, y su renovación en Holloway School no estaba clara.

Tomamos alguna cerveza en mis bares favoritos, pero no parecíamos ponernos de acuerdo en nada, ni para comer, no comer, beber, pasear para un lado o al otro, y cada comentario parecía ofenderla, quizá tampoco era mi mejor día.

Acabamos medio borrachos en un kebab, estaba ya atardeciendo. Fue al baño y, antes de que volviese, sentí que yo necesitaba ir también. Agarré su bolso y lo llevé conmigo. Cuando estaba ya abrochándome el pantalón, escuché sus gritos.

-¡MI BOLSO! ¡HAN ROBADO MI BOLSO! ¡HAS DEJADO MI BOLSO AQUÍ!

Salí corriendo con él en la mano.

-No, no, cariño, es que no podía más, pero lo cogí yo.

-¡Joder! ¿No podías aguantar un poco? ¡Creía que me habían robado el bolso! –Dijo, fuera de sí.

-Está bien, vámonos.

A pesar de ser viernes por la noche, se había hecho un silencio absoluto en el kebab.

-Siento el jaleo, cóbrese. –Pagué, y salimos a la calle.

-Pensarás que soy una loca, pero el mes pasado me robaron el bolso con el móvil ¿sabes?, fue una putada, y ando un poco mal con eso. Bueno Óscar, me voy a casa.

Caminamos hacia la parada, esperamos unos minutos en silencio.

-Siento no haber conectado contigo, o lo que coño haya pasado. –Dije.

-Bueno, tampoco me hagas un drama, ¿quieres?

Suspiré, me di la vuelta y anduve despacio hasta casa.

Me desperté maldiciéndome por no haber sabido encauzar su ira vital y su locura hacía mi cama, pero a la vez, seguramente mi mala suerte me había librado de otra mucho peor.

Desayuné con un suplemento dominical atrasado, y he aquí que un diseñador japonés había presentado su última creación en el salón internacional de Milán: El uso de preservativos sobre las bombillas, creando una sensación a la vez íntima y jovial, de cálida fluorescencia blanca.

Fui al armario de la entrada y agarré la caja llena, aun con el precinto, junto con cables y bombillas que no había utilizado. Suspiré y puse una cinta de Patti Smith.

Una hora después, mi habitáculo lucía como un moderno y acogedor loft neoyorquino. Laborando y meditando –dijo Salustio-, todas las cosas prosperan. Y encima, todavía me quedaba el vino.

 

 

 

Comentarios

  1. Mabel

    4 julio, 2019

    Muy buen Cuento. Un abrazo Cesar y mi voto desde Andalucía

  2. Esruza

    4 julio, 2019

    Bueno, las cosas no siempre salen como las planeamos. ¡Qué pena!

    Mi voto y un fuerte abrazo.

    Estela

  3. Naufragoenlaluna

    4 julio, 2019

    Pues yo creo que triunfaste, te quedaste todo el vino para tí y le diste a los condones una vida con luz, ¿te parece un mal final para una velada?
    PD: Tenías que haberte quedado con el bolso 😉
    Un saludo

  4. The geezer

    5 julio, 2019

    Gracias Estela, así es, supongo que lo mejor es tomárselo con humor, ah y escribir sobre ello, claro!
    Un abrazo
    César

  5. The geezer

    5 julio, 2019

    Gracias Naúfrago! Como puse en el relato, estos fracasos tempranos te libran de males mayores a la larga…y buenísimo lo del bolso jajajaja no se me había ocurrido! Tendré que hacer otra versión donde SÍ que le había robado el monedero…
    Saludos
    César

  6. Nana

    15 julio, 2019

    Es una historia ácida. Me gusta cómo la has ido desarrollando, final incluido. Si es que hay historias que no cuajan. Un saludo!

  7. The geezer

    15 julio, 2019

    Muchísimas gracias Nana, y un honor que te haya gustado. Quise mostrar cómo los seres humanos a veces no nos conocemos en el momento adecuado, o vete a saber. Por cierto, espero leer pronto a «basin of attraction»!

  8. Gian

    21 julio, 2019

    Me gustó muchísmo el relato. Saludos y mi voto.

  9. The geezer

    21 julio, 2019

    Gracias Gian, me alegra mucho y espero pronto leer un nuevo relato de los tuyos!
    Saludos
    César

  10. gonzalez

    28 julio, 2019

    Me gustó mucho, César. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  11. The geezer

    28 julio, 2019

    Muchas gracias!! Me alegra mucho que te gustase. Un abrazo grande y hasta pronto!

  12. Vero

    28 agosto, 2019

    Me gustó tu relato, entretenido, bien narrado, me mantuvo interesada en saber el desenlace. Pienso que congeniar con otra persona no es fácil, sentimos atracción física pero al conversar y conocerse, todo puede cambiar para desvanecerse la magia. Mi voto para ti.

  13. The geezer

    28 agosto, 2019

    Un honor que te gustase, Vero, muchas gracias! Creo que lo has resumido muy bien en ese «desvanecerse la magia». Un saludo y hasta pronto!
    César

  14. David Sánchez-Valverde Montero

    4 septiembre, 2019

    «Me desperté maldiciéndome por no haber sabido encauzar su ira vital y su locura hacía mi cama…». Cómo echaba de menos tu prosa de suburbio, pub y piso alquilado, honesta, descarnada, y de repente, con vuelos poéticos como el que entrecomillo. Gracias César.

  15. The geezer

    6 septiembre, 2019

    Muchas gracias David, tus comentarios -llenos de buen rollo y literatura- sí que le animan a uno a continuar con esta pequeña locura de sentarse a escribir! Un abrazo
    César

  16. Marco-Antón

    14 diciembre, 2019

    Me gustán estos relatos de locos y perdedores, además, en mi modesta e irresponsable opinión muy bien escrito y desarrollado. Toda mi vida he trabajado en mantenimiento y no dejo de imaginarme el resultado final, después de unos segundos, del látex sobre una bombilla incandescente… diseñadores, tan irresponsables como los escritores.

  17. The geezer

    14 diciembre, 2019

    Muchísimas gracias por tu lectura y ánimos Marco-Antón!!
    Jajaja me he reído con tu acertada observación sobre la loca idea del latex+bombilla, pero tengo que decir en mi descargo que no me la he inventado, te dejo el link..
    http://luzandlight.com.mx/en/?p=3029

  18. The geezer

    2 enero, 2020

    Muchas gracias de nuevo por tu lectura y tus ánimos!! Intentaré seguir con ello

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