La Herzogin de Alba (Humor)

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Una vez fui empresario, en verdad es mentira, pero me gusta creer que sí. Me echaron de un trabajo, en realidad tampoco me echaron, llegamos a un acuerdo, ellos me daban el finiquito con cariño, y yo no los denunciaba por sus prácticas poco éticas e ilegales. Me dieron 9000 euros, al día siguiente ya estaba en Alemania junto con dos amigos para comprar una autocaravana, (no quería tener más jefes en mi vida) la idea era venderla más cara en España, como ya venían haciendo otros muchos lumbreras a los que les iba bien. Como entre los tres no llegábamos al nivel A2 de inglés, nos trajimos la furgoneta camper más vieja y cara de toda Alemania, en todo negocio alguien gana, en este caso ganó el alemán que nos vendió la furgoneta, la pobre no tenía óxido, era óxido. De Colonia a Francia consumió 5 litros de aceite, más que una furgoneta, había comprado una freidora industrial marca Peugeot con cuatro ruedas gastadas, montadas sobre un gran bloque de sal con un poco de hierro, eso sí, el interior estaba muy sucio, pero era bonito, y tenía una cocina cojonuda.

En el kilómetro 46 a la salida de Lyon, lloviendo a mares la furgoneta decidió que no quería continuar su viaje y se paró, no antes de echar humo por todos lados menos por el tubo de escape. Yo lloraba, mis colegas se reían (cuando el dinero que se pierde no es el tuyo todo parece divertido, que le pregunten a los bancos) y la policía francesa nos echaba de su autopista por no tener asistencia en carretera. Uno nunca piensa en lo peor, así que, ¿para qué carajo gastar más dinero en un seguro con asistencia de grúa si no me va a hacer falta?

Creo que hasta el día de hoy somos los únicos gilipollas en la historia en cruzar un peaje empujando una furgoneta bajo la lluvia. Me dio tal bajón emocional que se me pasó por la cabeza quedarme en la furgoneta viviendo hasta el día de mi muerte como Christopher Johnson McCandless , pero no me gustaba el pueblo donde el azar nos había escupido, además se me da fatal el francés. Cuando recuerdo la noche que pasamos en la furgoneta me tengo que poner un chaleco de lana, el frío era acojonante y tenía la ropa empapada, recuerdo que me puse de guantes unos calcetines usados que encontramos en la furgoneta, al día siguiente me olían las manos a pie sudado de alemán, iba a ser la primera persona en tener pie de atleta en las manos, pero me daba igual mientras calentase algo, la peor parte se la llevó uno de mis colegas, durmió boca abajo sobre una de las camas de la furgo y se levantó con los ojos como si acabara de pelearse con Tyson, había pillado una infección de manual, ojos enterrados en carne y legañas como puños, no habría infusiones de manzanillas suficientes en el mundo como para curar eso.

Ese mismo día buscamos un mecánico, una noche más hubiese sido morir o quedar ciegos de por vida. El mecánico vino, miró el motorcillo, me dio un presupuesto y nos volvimos en avión, se ve que los mecánicos son en todos lados iguales. Yo tengo un amigo mecánico que siempre dice lo mismo:

–   Lo mejor para estos casos es cambiar el motor entero para que no te dé más problemas”

–   Pero tío, si solo se me ha fundido un intermitente

–   Ya, pero por ahí se empieza.

Este es el mismo colega que un día me dejó su coche y me dijo:

–   Si te para la guardia civil enséñale el llavero del coche (uno con el escudo de la Benemérita), ya verás como no te multa.

–  ¿En serio quieres que me ponga a enseñarle el llaverito a un guardia civil cuando me pare? ¿No es mejor mandarlo a tu taller para que le cambies un motor de gratis?

–   Tú le enseñas el llavero.

Evidentemente me pararon porque la ley de Murphy es así de hija de puta, 150 euros de multa por no llevar las luces encendidas a las 8 de la tarde, no le enseñé el llavero por vergüenza, pero lo que me jodió de verdad, es que el cabrón me estaba multando con las gafas de sol puestas, ¿no hay luz para conducir, pero necesitas gafas de sol para escribir?

Volviendo a la furgoneta, la pobre se quedó abandonada durante dos largos meses, el tiempo que tardé en pedir dinero para poder traerla en un camión, cuando me la trajeron le habían robado todos los sillones (mi colega el de la infección se alegró de esa noticia), la cocina y el volante, hay que ser muy bastardo para robarte el volante. Tres meses después pude arreglarla y venderla por bastante menos de lo que me había costado, con el motor nuevo (se lo puso mi amigo), unos sillones a estrenar (eso se los puse yo, mi amigo solo pone motores), una cocina casi nueva y un volante. Con el dinero me fui otra vez a Alemania, 9 furgonetas después, de las cuales solo tres me trajeron a España decidí que este no era un buen negocio, en verdad no lo decidí, es que ya no me quedaba dinero, de hecho, fue un “negocio” que nunca dio dinero, pero cuando algo te gusta de verdad, no miras los beneficios y no te das cuenta de que quizás estás perdiendo el tiempo, además, yo creía firmemente en que la cosa mejoraría y cuando lo ves claro, no hay quien te haga ver lo contrario, quizás esa claridad me cegó.

Una de esas nueve veces fui a Berlín a por una furgoneta que había visto por fotos desde España, cuando llegué estaba pintada a brocha y le faltaba una puerta, se le olvidó sacarle una foto a ese lado, no entiendo como alguien puede hacerte irte a otro país sabiendo que está mintiendo en la venta de un artículo, sea cual sea, pero está claro que hay gente para todo, evidentemente no la compré, pero mereció la pena ir solo por escucharlo hablar, era la duquesa de alba alemana, hablaba clavadito a ella, y lo peor es que era un tío, estuve allí tres días hasta que encontré otra chatarra que me dejó tirado en los pirineos, pero esos tres días no paré de reírme cuando me acordaba del colega.

Pd: Si alguna vez vuelvo a reunir 9000 (cosa que dudo viendo mis pasos) ¡nos vemos en Alemania!

Pd:Pd: Es curioso ver como algunos erramos donde otros no lo hacen haciendo justamente lo mismo, la vida a veces es una especie de lotería hija de puta.

Comentarios

  1. Esruza

    10 septiembre, 2019

    Cuando se vende un auto, se dice: en el estado en que se encuentra; si quieren comprarlo, bien, si no, pues no, pero no hay engaño. Muy bueno Náufrago.

    Mi voto y saludos.

    Estela

  2. Capitán Carallo

    12 septiembre, 2019

    Menuda aventura de trabajo! 😂😂 Casi mejor lo de fregar platos en Inglaterra
    Lo de la freidora industrial Peugeot… 👏🏻👏🏻😂
    Un abrazo, Naufrago

  3. The geezer

    12 septiembre, 2019

    ¡Qué buena historia! Yo también había oído el mito de los que van a comprar camiones a Alemania y se forran, gracias por prevenirnos una vez más 😂😂 ! Mi frase preferida es la del guardia y las gafas de sol,realmente antológica!! Un abrazo
    César

  4. Mabel

    12 septiembre, 2019

    ¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

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