Que la suerte nos engañe, nos narcotice y forme de un sueño una historia de un párrafo.
que crece en letras, que se mueven de la mano de una sonrisa tan sana, tan suave.
Letras qué forman palabras que tienen significados ambiguos, que forman oraciones divinas aunque se agiten, siempre divinas. Esas frases que te endiablan, y te calman, te hacen dulce y único por una sola vez.
Que las letras no lloren, no imploren, no lastimen. Que tengan tapados de tierno terciopelo y las pueda besar en tu boca,
Que el párrafo se detenga en un punto, que es solo el significado del infinito, del mundo que se cae detrás, de la vida que todavía no alcanzas. Es solo un punto en el fin de lo probable y en el comienzo de lo irreal.
Sos una mirada fugaz, si, tan rápida Tan volátil, y en paz Es tu mirada la que me lleva a volar





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