Curioso esto de ser un zombi. Acabo de destripar a un pobre hombre en mitad de la calle y no siento remordimiento alguno. Más bien lo que siento es gula. Dios me salve de ser un monstruo, pero he de reconocer la exquisitez de la carne humana. Nunca lo hubiera imaginado antes de que comenzara el Apocalipsis. Y no uno cualquiera, me refiero a un apocalipsis zombi.
Si os soy sincero, yo fui uno de los primeros en ser infectado. Lo irónico es que siempre he sido un gran fan del género, y me divertía imaginar cómo sobrevivir ante un mundo donde los muertos se levantaran para comer la carne de los vivos. Oh sí, me fascinaba pensar en las tácticas de supervivencia.
La cosa era sencilla, si algún día las hordas zombis asaltaban a los desprevenidos y aterrorizados ciudadanos, yo debía estar observando esas escenas desde mi ventana en un cuarto piso, cómodo dentro de la seguridad de mi hogar. Luego, con la calma, tendría que idear un plan para abastecerme de recursos.





Gian
Excelente relato; me gustó como lo narras. Esperando con ansias la segunda parte.
Saludos y mi voto
Gian
Guillermo Llorente
Gracias Gian. Iré subiendo más