ÉRAMOS BARCELONA

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Barcelona era mis rizos rebeldes cayendo en cascada sobre la espalda y tus moños altos y bien peinados a juego con tu barba enmarañada. Barcelona era sudor y humedad, y cenas de manjares balineses improvisadas en la azotea de un décimo, y así una de nuestras gestas fue que más de un alma suicida reculara gracias a nuestras hamacas de playa sobre cemento y nuestra mesita plegable de plástico delante del precipicio.

 

Barcelona era metro en ruinas, tranvía serpenteante, ferrocarriles recién reformados y trenes con mil nacionalidades distintas en un solo vagón, y muchos quilómetros a pie, y muchas carreras, y muchos callejones sin salida y una orientación aprendida a prueba de bombas, de sustos, de carreras y de carcajadas escandalosas.

 

Barcelona era gritos desesperados en medio de los callizos, con vecinos alarmados, mirando y protestando, era risas hasta que amanecía, era lágrimas de impotencia, era insultos a los cláxones que no paraban, era cánticos a cualquier hora de la madrugada.

 

Barcelona era Colón con su dedo acusador rindiéndote cuentas, preguntándote cuando te embarcarías por fin, qué sería de tus navíos, por qué no soltabas las amarras, qué clase de grumete eras si abandonabas el océano y te embarcabas en tierra firme timonado por una mujer. Colón me odiaba por ti, y me señalaba en las Ramblas, me enjuiciaba en el Puerto Olímpico, y nunca dio pie a la reconciliación. Barcelona era el hogar de piedra que quiso rivalizar con un lar a base de olas en movimiento. Todo el día, a todas horas, todo el rato.

 

Barcelona era no tener nada que comer y apañarnos con un plátano maduro abierto como una flor, partido por la mitad, con mimo y dividendos. Barcelona era mi vino blanco y tus cervezas de importación. Barcelona era tus habanos de tanto en tanto, mis velas aromáticas de chocolate belga cuando los encendías, era tu Sabina y mi Aznavour, era Brando y Almodóvar, era Sartre y García Lorca, era discos de vinilo, era mi jazz y tu rock, era mi Sarah Vaughan y tu Johnny Cash, era Brasil, Cuba, Cádiz y Casablanca en veinte metros cuadrados. Barcelona era chupas de cuero, tachuelas y flecos, pantalones ceñidos de vinilo, crestas y heroína, actuaciones improvisadas porque sí en un café bar, patas de elefante, Chavela y tequila, mis faldas de faralaes y tafetán, tus ojos delineados de negro y las charlas que se alargaban hasta el día siguiente para arreglar el mundo.

 

Barcelona era cruzar los andamios de la Sagrada Familia, que abrieras los brazos en cruz para emular una grúa y que gritaras: ¡así de abiertos los tengo para vosotros, para todo el mundo!, era abrazar las columnas de Gaudí y cerrar los ojos rozando la piedra, descalzarnos y sentir sus piedras de colores vivos arañándonos los pies, escuchar tus poemas citados a voz en grito paseando por el Borne, contemplar la ciudad desde la montaña con fuentes de colores al fondo.

 

Barcelona era viento de tramontana zarandeándote y azotándote la espalda y luego un beso de calor curándote, que te regalaba el sol como el mayor de los favores poniéndose al noroeste, entre los monumentos y torres de negocios que parecían frágiles como el cristal. Barcelona era gris a veces, y otras veces se volvía de color, y brillaba con toda la paleta cromática que se haya creado jamás, y podías invitar a bailar hasta a la luna entre la negrura de la noche, el amarillo de las farolas, el verde de las copas de los árboles, el verde azulado del mar y el rojo de las letras de los teatros.

 

Barcelona era el Liceo para El barbero de Sevilla con anteojos y ropa elegante de alquiler, el teatro Goya para el eco del monólogo de Hamlet y el Romea para llorar las tragedias y jugar al ajedrez con los rombos negros y blancos dibujados en su suelo. Barcelona era sentir y amar, era preguntas todo el tiempo, era inquietud, era curiosidad. Era un hambre insaciable por vivir y saber.

 

Barcelona era estudiar un tomo entero en el último momento, inyectarse café en vena y escleróticas rojas, noches sin dormir, montañas de libros, compañías mutuas, solidaridad de alumnos irresponsables de bar y naipes y billares, de exámenes eternos y subrayadores fosforescentes que se secaban esparcidos por la mesa, la cama y el sofá. Barcelona era diarios con llave y cerradura, y cartas firmadas a mano, a veces con papel perfumado.

 

Barcelona era comer a deshoras y beber todo el día. Barcelona era supervivencia, gritos de victoria, multitudes siempre, soledad ocasional con persianas tímidamente entreabiertas, afán por cambiarlo todo, planes, estrategias, valor de inconscientes, ardor de luchadores, utopías de ilusos sin fundamento, discusiones y puños descarados sobre la mesa, ideas subversivas, aires de grandeza, fiestas incombustibles. Era poco dormir y mucho vivir, cuidarnos mal pero querernos bien, emboscadas, manifestaciones, agitaciones, mucho sexo y mucho amor. Era droga, alcohol, besos y abrazos sinceros.

 

Barcelona éramos tú y yo en la calle, descalzos y medio desnudos, besándonos en Tetuán. Barcelona era tú con chaleco de Cherokee y yo con una túnica prestada de un chamán, bailando tu música tarareada por los alrededores inmensos, bordeando la plaza de España a ritmo descompasado, en un estilo inventado por y para nosotros en secreto.

 

Barcelona era Ángel. Y Enrique. Y Candela.

 

Barcelona era un trozo de tierra sin ti, un horizonte que agoniza, un soplo en el corazón cuando te ibas y un fuelle en el pulmón cuando decidías regresar. Barcelona era taquicardia a causa de tus caprichos veniales.

 

Barcelona era, en definitiva, tú.

Comentarios

  1. Luis

    3 octubre, 2019

    Muy buena prosa poética, directa a las entrañas más salvajes de esa ciudad ahora monopolizada por el rigor político. En fin, un saludo y mi voto!

  2. Dr.Krapp

    3 octubre, 2019

    Una magnífica descripción de una maravillosa ciudad.

  3. Mabel

    3 octubre, 2019

    Es un texto excelente, pero me cuesta pensar cuanto desequilibrio hay en una Ciudad tan hermosa, pudiendo manejar las cosas de otra manera, sin que quede herido nadie, pero la verdad es la que tenemos diariamente y ahí nos metemos todos, porque Barcelona está fundada mayormente por Andaluces que han echado sus raíces allí y se ven obligados a una situación que no lleva a ninguna parte. Un abrazo Estefanía y mi voto desde Andalucía.

  4. GermánLage

    3 octubre, 2019

    Como el comentario ya lo hice en Facebook, aquí me limito a preguntar si ésto significa que ya has terminado la novela anterior, y aquí nos vamos a quedar sin conocer el final de las peripecias de Curt y compañía.
    Un abrazo, Estefanía.

  5. Esruza

    4 octubre, 2019

    ¡Muy buen texto, Estef, Felicidades! Una prosa magnífica.

    Mi voto y saludos

    Estela

  6. JR

    4 octubre, 2019

    Estefania, que cosa tan maravillosa has escrito! No queda otro remedio que seguirle y seguirle hasta el final una vez comenzado. Ya lo he dicho antes, tu talento es enorme para crear imagenes faciles de visualizar.

    Simplemente fantastico!

    Un abrazo con mi voto.

  7. Ada

    4 octubre, 2019

    Me gusta, me gusta mucho. Como Barcelona.

  8. ZacaTena

    4 octubre, 2019

    Es ir a Barcelona sin levantarme de la silla. Mi voto

  9. ÉraseUnaVez ! (Rosii)

    5 octubre, 2019

    Hola muy hermoso lo que escribiste Estefanía ! Lo describes y detallas muy bien… Mi voto y saludos! 😉

  10. Gian

    5 octubre, 2019

    ¡Increíble! Es impresionante lo que has escrito.

    Saludos y por supuesto mi voto.

    Gian.

  11. MadreMar

    1 noviembre, 2019

    ¡Menudo texto!. Es arrollador cómo se puede sentir a través del mismo a una Barcelona bulliciosa, cálida, insomne, soleada, cosmopolita, modernista, acogedora, fiestera y muy, muy mediterránea. Mi voto y mis saludos desde Barcelona.
    Lourdes

  12. Luis.López.Sanz

    9 diciembre, 2019

    Me ha traído recuerdos de esa Barcelona canalla y poética, mi ciudad, expresados con arte y directo: todo está en las ciudades y en ellas está todo. Sobre todo para quien tiene sensibilidad para verlo, vivírlo y expresarlo.
    Luis López

  13. ÉraseUnaVez ! (Rosii)

    8 marzo, 2020

    Excelente descripción de todo, desde detalles hasta sentimientos. Me gustó mucho. Mi voto y un saludo desde Argentina

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