La fábula del oso y las abejas

Escrito por
| 478 | 6 Comentarios

En una colmena había

un oso cogiendo miel.

Qué alimento, todavía

hermoso lustre da a la piel.

 

Las abejas con fiereza e hiel

sobre el úrsido arremeten.

No vuela un insecto más fiel;

¡ellas nunca se someten!

 

Violentamente acometen,

en ristre sus aguijones,

al cuero osuno le meten

más de ciento picazones.

 

Pero es oso con galones,

no siente las picaduras

pues su piel, como piñones,

es tal que la roca dura.

 

Cuando el oso caradura

de comer ya se ha hartado,

va y se marcha sin premura

contento y despreocupado.

 

Además va ilusionado,

mañana viene seguro,

que aunque miles le han picado

él es un tipo muy duro.

 

Y va siempre sin apuro,

a sabiendas que la abeja

no le daña a no ser puro

picotazo en plena oreja.

 

El oso que nunca ceja

otro día nuevo arriba

donde la colmena vieja,

a comer miel, ¡cómo liba!

 

Nunca teme que si giba

a ese pequeño insecto,

creyendo que como criba

su pellejo es predilecto

 

para evitarle un directo

y mortal aguijonazo,

puede un día al hoyo ir recto

de certero picotazo.

 

Así pasó que en el brazo,

por las piernas y el trasero

le picaron con buen trazo

mil abejas, ¡soy sincero!

 

Pero el oso que es melero

nunca se da por picado

y come miel con esmero

aunque no ha sido invitado.

 

No contó por descuidado

con que una abeja valiente

se introdujo de costado

en su boca por un diente

 

que le falta últimamente

dejándole hueco adecuado,

y le picó ferozmente

en sitio muy delicado.

 

Con el paladar hinchado

no puede inspirar el oso

y se ha puesto muy morado

por ser bicho avaricioso.

 

Cada vez más por goloso

se va encontrando malito,

corre a la fuente furioso

sin dar ni un horrible grito

 

Bebe sorbito a sorbito

y el agua regala vida

ya que el oso, ¡pobrecito!

casi la da por perdida.

 

Gracias al agua nacida

bebida sin gran tronío

el oso libre respira

aunque lo hace sin trapío.

 

Pero promete con brío

que si vuelve a la colmena

comerá miel con avío

ya que es propiedad ajena.

 

Y no ha de no ser amena,

racional y compatible

la toma de una colmena

de solo lo imprescindible.

 

Que aunque sea apetecible

debe obrarse con mesura

o será la vida horrible

de desgracia y desventura.

Comentarios

  1. Mabel

    9 octubre, 2019

    ¡Qué hermoso! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. Mariel

    9 octubre, 2019

    Muy buena fábula y muy bien escrita. Subrayo la última estrofa por sabía y muy lograda. Saludos

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas