Recuerdos del invierno (de la serie mujer rural)

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RECUERDOS DEL INVIERNO (de la serie MUJER RURAL)

 

Fía es la mañana, niña, no salgas a jugar.

Luz grisácea entra por la ventana,

el fuego crepita en el hogar.

 

Es fría y gris la mañana, niña, arrímate a la lumbre.

La vieja prepara un tazón de leche de cabra

y unas rebanás de pan duro.

 

Qué solo está el hogar.

Las mujeres se han marchado,

hasta la tarde no vendrán.

Vente a desayunar, niña, y luego a recoger.

Que no están las mujeres,

y hay mil cosas que hacer.

 

Qué triste está la casa, se han ido las mujeres.

No suenan sus chismes, no se oyen sus canciones.

 

Acaba la faena, niña, que hay que comer ya.

La tarde viene fría, la lumbre hay que atizar.

 

La niña cabizbaja tiene un momento nada más

para jugar con sus muñecas. Pero no le entretienen

en esta larga espera.

 

La tarde está muy fría, la vieja está echada.

Las mujeres no han llegado, qué triste que es el día

 

El viento azota fuera.

Una tenue corriente lame la hoguera.

El puchero burbujea: la sopa de las pobres

es para la merienda.

Qué triste que es la tarde,

no se oye nada más

que el rugido de la hoguera.

 

 

Alégrate niña, ya llegan las mujeres,

vienen de la aceituna

con las manos agrietás por el frío y la humedad

 

Alegráte niña, ya vienen las aceituneras,

con las espaldas reventás

de arrastrar las mantas llenas.

 

Y aunque aún tienen mil faenas,

y llegan agotadas,

son flores de alegría,

bendiciones y esperanza.

 

Alégrate, pequeña,

pues no puedes apartar

tu mirada de las damas.

 

Alégrate, pequeña,

aún queda mucho día,

de chismes y cantares,

amores, desamores,

y miradas de ternura,

que han llegado las mujeres

de recoger la aceituna.

Comentarios

  1. Mabel

    17 octubre, 2019

    ¡Qué hermoso! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. Esruza

    17 octubre, 2019

    Triste vida de la pobreza; la niña tiene qué jugar.

    Saludos co mi voto.

    Estela

  3. Luis

    18 octubre, 2019

    Espanta esa tremenda soledad de los pueblos clásicos. Un muy buen cuento con forma de poesía. Un saludo y mi voto!

  4. Alfredo Caballero

    29 noviembre, 2019

    No tengo el placer de conocer España, pero despierta ese sentimiento de querer estar ahí, en su campo. Me encanta el retrato de esa vida rural (en mi país sería de «rancho» o de «ejido») suena tan intimo ¿Seguro no tienes antecedentes de vida en el campo?

    Gracias por compartir.

  5. ZacaTena

    4 diciembre, 2019

    Gracias, Alfredo. Soy de pueblo por los cuatro costados: mis abuelos procedían de cuatro pueblos diferentes, todos de familias ligadas al campo. En la escasa hacienda familiar que hoy puedo disponer, he cambiado las habichuelas y los tomates por árboles frondosos, para que lo que antaño eran huertas y terrenos de labor, mañana sean espléndidas arboledas.

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