Cesa el Maná

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En memoria de Jairo Campos V (requiem)

¡Ah, qué imborrable sensación!

La piel arde y el pelo se endurece

Como un lagarto, arrugado y córneo,

Cual anfibio contranatura y reptante.

Nada soy de aquel rostro níveo

Y abundante cabellera blonda

Mis entrañas son llanos secos

Donde el hambre se calcina

Y se humedece con licor.

Nada queda del Oasis que fue

No hay palmeras ni verdor

Ni agua ni ambrosias

Ni odálicas visiones.

Regalos de Alá de pieles turgentes

Irradiando candor bajo las sombras.

Porque hoy mi piel las espanta,

Mi sed las irrita y el ansia las disipa.

Los toneles de cebada, son de hiel

Los dulzores de dátil, me empalagan

Las vides y olivares ya no son ambrosía

Y mi sed es tal, que no me basta un barril

Para impregnar mi piel del mosto vivificante.

Solo estoy en este Llano

Quemado con el sol bajo mi piel

Mi exterior, se calcinó

Mi interior, es de indolencia

Fatalidad ardiendo en cineraria.

CORTEX

 

 

 

 

Comentarios

  1. Mabel

    8 noviembre, 2019

    Muy buen poema. Un abrazo Alfonso y mi voto desde Andalucía

  2. Esruza

    8 noviembre, 2019

    Me impresiona, Cortex. Jairo sólo se adelantó, lo sient.

    Un saludo

    Stella

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