Todavía recuerdo aquel instante
que cruzaste por mi cuerpo desnudo
para abrazarme de espaldas.
El calor de tu aliento en mi cuello,
erizando hasta los confines de las sábanas.
Por un momento pensé que te tenía.
Que aquella imagen se repetiría.
Todavía recuerdo cuanto me costaba cerrar esa sonrisa
caprichosa instalada en mis labios.
Pensé que la portaría de por vida.
Al igual que el sentir las estrellas en mis ojos.
Creí, por un instante,
juro que creí
que jamás se borrarían.
Sin embargo, aquí estoy,
forzando al recuerdo para sentirla
y, sentirme, así, un poco más viva.




Luis
Suele pasar, aunque sólo por instantes, bonito texto, un abrazo y mi voto!!
Alfredo Caballero
«cuanto me costaba cerrar esa sonrisa» … mi parte favorita, mi voto.
Vecca
Gracias Luis y Alfredo por sus palabras!!
Gian
Los recuerdos es lo único que nos queda. Me gustó el texto.
Saludos y mi voto.
Gian.
Vecca
Así es Gian.
Mabel
¡Qué belleza! Un abrazo Vecca y mi voto desde Andalucía
Vecca
gracias Mabel!
The geezer
Forzando el recuerdo, para sentirse vivo… Brutal, pero ¡tan cierto a veces! Enhorabuena por este poema tan lleno de vida. Un saludo
César
Jannie
ahhh… la bella tibieza del recuerdo que nos permite la memoria. Me gustó mucho tu texto.
Muy identificada además.
Saludos!
Vecca
Asi es César, a veces sólo por el recuerdo seguimos. Besos!
Vecca
Un honor que te gusten mis palabras Jany!.