La caza de Óliver: Primera carta

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Tengo que escribir esta historia que acabo de escuchar hace unas horas en la taberna antes que la olvide, era un sujeto bastante extraño el que me encontré, para empezar, no parecía de acá ni de los alrededores, en principio creí que estaba loco o muy ebrio, poco a poco su historia se comenzó a poner más rara, usaba palabras desconocidas, hablaba de objetos y cosas que no puedo creer que existan, como tierras nuevas, las ventanas portátiles y Superman. Su excelencia, recurro a usted porque supongo será bueno que sepa de estos eventos Dios me ha bendecido con una memoria bastante buena y ahora creo ha llegado el momento de usarla.

Todo comenzó cuando volvía de vender la lana, fue una buena trasquila por tanto sería una mejor bebida. La taberna estaba casi vacía excepto por él y otro sujeto que ya dormía en su mesa. Creo recordar que su nombre era Oliver o estaba buscando a Oliver, no lo sé yo también ya estaba algo ebrio cuando comenzamos a hablar y muy sorprendido cuando terminamos. De inmediato me dio curiosidad porque el sujeto le hablaba a su mano, como si un enano muy chico estuviese ahí. La parte interesante fue palabras más palabras menos la siguiente:

La sensación de que te duela el cerebro luego de despertar en ese lugar, es parecida a pagar la renta atrasada, sientes que estás comprando tu vida por un tiempo más, que nunca estarás al corriente y lo peor de todo que nunca vas a terminar de pagar ¡Por suerte hace mucho que no me preocupan esas cosas! ¡En fin! gracias al cielo que las aspirinas están disponibles desde más allá de 1800 y más suerte aún, que no hay que ir a cortar un bendito sauce blanco para quitarse la resaca como en el siglo dieciséis.

Esta es la tercera o cuarta vez en lo que va del siglo… y ¡Carajo! como odio perderme algunas cosas importantes. ¡Si ese hombre hubiera escogido aparecer más tarde, justo en ese año que tanto quise, hubiera podido ir a Liverpool a ver tocar a esa banda en el techo! Y no, ese bastardo está aquí, justo ahora.
¿Sabes? en ocasiones es fácil no involucrarse y es porque no se puede cambiar mucho la historia, incluso asesinando a Kennedy con menor precisión, advirtiendo de Napoleón, queriendo evitar los horrores de Hitler, decirle a todos que Gandhi tenía razón o que Héctor Arana iba a ser tan importante ¡No se pueden mover algunas cosas pero otras sí, es una locura!

El sujeto dio varios tragos profundos a su cerveza, ahora que recuerdo ¡Se veía bastante buena! También pedí varias de esas. Él seguía hablando con su mano, ya estaba un poco mareado.

Es fácil regresar atrás, te metes por la membrana de la esfera, unas cuantas luces, se hace de noche y ¡booom! los tipos que saben le llaman “mandar la esfera a su reflejo cuántico pasado”… No podría importarme menos, aunque lo llamaran “El pedo del trasero de Dios”, el caso es que estás atrás, ahí cuando querías, pero para ir hacia adelante ¡Noooo, es jodidamente absurdo! solo puedes hacer una cosa, ¡Dormir! y si duermes mal ¡Estas jodido! ¿Sabes? Una buena almohada no va a durar igual cincuenta o trescientos cincuenta años, si tan solo te dieran una mejor cama las cosas serían distintas para los que trabajamos en esto.

Todas las veces despiertas en el mismo sitio, lo que da miedo es ver el montón de cuerpos tuyos que hay ahí, clonado tantas veces como misiones has hecho y luego ¿Qué demonios hacen con esos cuerpos? ¿Sabes? ¡Creí que los mataban! ¡Maldición me han matado ya decenas de veces! Porque sólo uno puede volver. Eso creí en un principio y casi renuncio ¿Sabes? pero luego me explicaron que no me altere que cada uno despierta a un tiempo distinto y lo mandan atrás en otra misión y así hasta que se acabe todo y sólo quede uno en la línea y que en algún momento algún idiota iba a explicarme todo, y heme aquí explicando todo.

¿Qué porqué no simplemente no me lanzan hacia adelante? Creo que, por holgazanes, ¿Por qué más sería? No me creo esas de “No podemos saber que habrá hacia adelante podrías chocar con algo”; “El futuro no está escrito”; “El universo es múltiple”; ¡Patrañas!

Era admirable su resistencia por más que bebía no caía y yo seguí haciendo compañía de lejos, pues ¡Sólo eran cuentos de un ebrio! ¡Que equivocado estaba! ahí fue cuando notó que lo escuchaba atentamente porque me invitó a beber con él, le dejó de hablar a su mano y comenzó a hablarme a mí.

 

Decía, cuando uno despierta lo hace siempre en el mismo lugar; la dorsal, un sitio localizado en el continente atlántico, en la región de la gran dorsal, ya sabes, en medio del atlántico, un sitio genial en el que algunas personas se mudaron luego de que alguien se dio cuenta de que nunca iba a poder contra el sistema y mejor hizo su propio sistema, un maldito loco que se fue lejos de todo, un maldito loco que sabía que algo malo pasaría y al que naturalmente nadie le hizo caso, como a el papá de Superman. A ni un maldito político le importó un pepino un imbécil que se cambia a vivir en medio de la nada, un maldito loco tan importante que se decía estaba adelantado mil quinientos años a su era ¡Y aún así no le hicieron caso esos bastardos!… Ni nosotros los idiotas, sólo algunos de los listos. Algunos lo siguieron, no todos eran buenos, algunos querían dominar el mundo.

Se establecieron en unas islas que parecían volcanes en la gran dorsal, en medio de ningún lugar en el mar, pero no eran otra cosa que las puntas de las nuevas montañas que iban a elevarse de un momento a otro. Un buen día la tierra simplemente dejó de aguantar lo que estaba pasando y ¡Bam! Emergió un continente nuevo en medio de América y África, podría decirse que la tierra estaba harta y de la noche a la mañana se eleva la gran dorsal en el atlántico, inundando todo. Solo se salvaron algunos sitios altos y otros muy altos, las colonias exteriores, algunas plataformas marinas y algunos buques que tuvieron suerte. El planeta decidió el conflicto del Tíbet, el desarme nuclear, el narcotráfico, el calentamiento global, la economía, el efecto dragón, el efecto reloj, la unión americana del cuarto mundo, la colonización rusa, el conflicto zero non natura y cumplir una que otra profecía apocalíptica, nos calló la boca y nos dijo claramente que todo podía resolverse en un par de noches.

Y ahora le tocaba al agua, casi como algo místico como si el jodido planeta estuviese consciente, la primera extinción fue por el cambio de atmósfera cuando el aire mató todo, la segunda fue por tierra, si, cuando nos aplastó un enorme pedazo de tierra desde quién sabe dónde y luego el agua y la gran dorsal. Muchos dicen que la próxima será sin dolor cuando nos alcance una llamarada solar o matemos todo lo que vive, sólo el tiempo lo dirá, varios hemos apostado que será por fuego, ya sabes ese rollo místico de los cuatro elementos.

En esos días de cambio, los satélites seguían allá arriba y había tan pocas personas que cada quien tenía su propio número privado hasta cien veces, todos tenían unas cuantas baterías que se recargaban fácilmente con diversas fuentes de energía, tenían comunicación instantánea, la tierra seguía viva y los nuevos líderes habían decidido que así estaba bien, que era un nuevo paraíso. Luego de algún tiempo se tomó la decisión razonable de que se tenía que hacer todo lo posible por que se conservaran las cosas así y como en todo no faltó a quién le pareciera mal dejar que la casi extinción sucediese, esos rebeldes idealistas que creen que los muertos tenían derecho de seguir vivos y que los vivos deben de sobre poblar el planeta de nuevo y como teníamos la tecnología para lograrlo teníamos que regresar a rescatar lo que pudiéramos.

 

En este punto ya no sé qué pensar, no entiendo nada, pero seguiré transcribiendo tal cual lo escuché de él y luego el horror que vi en esa ventana portátil, ya casi llego a la parte perturbadora su excelencia.

 

Basaban su ideal en la posibilidad de regresar atrás y advertir a la mayor cantidad posible, que el dejarlos morir es casi genocidio y otras cosas. Los que estaban a cargo no tardaron en darse cuenta que no podían oponerse públicamente a una minoría y como siempre sucede, comenzaron a convencer en privado a los inconformes. Todo hubiese pasado como un simple conflicto generacional de esos que pasan de vez en cuando, como el veganismo, los hippies, los humanimals o los emos. Pero de forma sutil los líderes del movimiento No extinción comenzaron a desaparecer, no el desaparecer que acostumbra el gobierno ¡No! literalmente se esfumaron, pero sus registros estaban ahí, sus números privados seguían ahí, y luego la cuenta de números comenzó a descender, ya no tenías cien líneas de comunicación a tu disposición, tenías noventa y nueve, luego noventa y ocho, noventa y siete.

Comenzaba a haber más gente que de a poco ibas ubicando, como si aparecieran mágicamente. Lo que terminó disparando las alarmas fue cuando esos idiotas se delataron a sí mismos, comenzaron a aparecer osos hormigueros, monos y en lo que de plano metieron la pata fue en un hipopótamo, si, un gigantesco y nada sutil animal, los cabrones también estaban rescatando especies extintas que se supone habían muerto en la gran inundación. Ya era evidente que no habían desaparecido, estaban atrás en el tiempo rescatando seres vivos, cuando ya se les había ordenado que las cosas se tenían que mantener tal cual estaban. ¡Joder! de nuevo el planeta decidió casi aniquilarnos, pero nos dio una oportunidad más y esos malditos regresan como malagradecidos a oponerse a su decisión.

Pues sí, estos tipos lograron volver atrás y hacer un poco de caos. Eso me lleva al punto y lo que hago acá, básicamente me pagan por dormir mucho, entre descansos trabajar un poco, así que tengo que ir a buscarlos y tú ,amigo mío, vas a presenciar algo extraordinario. A estas alturas ya sé cuántos son y dónde están, me tomó algunos años averiguarlo, pero, ya he devuelto a la tierra a tres de ellos, falta uno, el más listo, estoy seguro que es responsable de que Antoine y Clarissa no volvieran.

No me mires así no estoy tan ebrio como para no saber que todo esto suena loco, muy retorcido y tampoco como para saber que he hablado de más, no importa, todo acaba hoy ¡Vamos que no todos los días te emborrachas con la receta original de la auténtica cerveza y pizza italiana y de todos modos brindemos ¡QUIEN CREE LAS PALABRAS DE UN EBRIO!

 

El sujeto se carcajeó como poseído. Al parecer se dio cuenta de mi cara de incredulidad o quizá lo estaba juzgando demasiado con la mirada, podrían ser ambas. Parece que lo notó pues me invitó a salir y que compruebe con mis propios ojos que era verdad lo que dijo, pagó las bebidas de ambos, eso me puso feliz. Entonces salimos a la calle.
Ya era muy noche y caminamos un poco por las calles a la orilla del río, cuando no había nadie en los alrededores creí me iba a atacar o eliminar porque su antebrazo comenzó a brillar, la borrachera me desapareció, quise correr, pero estaba contra la pared. De su mochila se elevó algo como una esfera metálica que lo rodeó y flotó delante de él. El antebrazo brillaba y aparecieron algunas cosas que alcancé a leer, la fecha en que estamos “10 de febrero de 1939” y el nombre de “Oliver”, un rayo salió del antebrazo y lo absorbió la esfera. Esta se elevó en el cielo y desapareció, me hizo señas de que me acercara para ver su antebrazo, tenía una ventana portátil en él, como conectada a los ojos de un pájaro, podía ver el río Tíber, Luego la calle del santo espíritu, la plaza de San Pedro y vi como entraba a la basílica, y buscaba entre los pasillos hasta que encontró un dormitorio.

Y ahí estaba, el santo padre durmiendo, lo pude ver en esa ventana, eso estaba mal. El santo padre despertó cuando una voz muy rara como producida por hojalata dijo muy fuerte “¡Oliver!” y él no se sorprendió, como si fuese algo muy normal sólo dijo “Por fin me encontraron, ¡Hazlo!” el mismo rayo que salió del antebrazo ahora salía de algún sitio hacia la cabeza del santo padre, este cayó desplomado a un lado de su cama.
No supe más, salí corriendo de ahí a escribir lo que pasó, espero no me encuentre. Aunque ¿Por qué me buscaría? No creo que alguien me crea lo que acabo de escribir. Es muy retorcido y ahora que lo pienso demasiado casual que me acuerde de todo, creo que alguien como usted sabría qué hacer con esta información, y me entendería y no me juzgaría ni por beber ni por creer que estoy loco, por eso la dirijo a usted nuevo santo padre, cumplo mi deber cristiano.

 

 

 

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