Piel de lobo

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| 27 | 4 Comentarios

Soy desnuda ánima

tras un cuerpo de gasa

ante jauría frenética;

tras esta débil carcasa.

Por cielos me arrastro

de chubascos y ventiscas,

braceando en el asfalto

burlo navajas de diorita.

He invocado corazas

para sortear la selva,

reclamo recias capas

ante gritos de revuelta.

Buscar fue preciso

escudos de protección

para este peregrino;

epitelios de salvación.

Afilado luce el horizonte

como fino cable de acero

y yo sin hallar el norte;

un filo junto a mi cuello.

¿Cuál adarga sin par

protegerá mi candor

en la fría luz matinal

para armarme de valor?

Me visto de piel de fruta

con claro desconcierto,

despertando la locura

de una turba de insectos.

En piel de agua me cubro,

soy transparente crisálida

y entre amores injustos

me ahogan saladas lágrimas.

De ahí salgo de hielo

hasta los pies cubierto

y con los ojos ciegos

desconfío de todo gesto.

Un lunes de ancha luna,

bañado en sensualidad

oculto por negras plumas

doy tragos de soledad.

Por dentro estoy seco,

mi piel esta escamada,

en la boca un anzuelo,

estoy preso en la nada.

Ahora imito a la tortuga

que frágil se resguarda

en una cueva oscura

que la angustia aletarga.

Afilado luce el horizonte

como fino cable de acero

y yo sin hallar el norte;

un filo junto a mi cuello.

Un espacio de reflexión

es esta umbría morada

que inspira la visión

de la paz conquistada…

Una suave piel de lobo

cubre mi magna figura

y ya queda muy borroso

el amargo sabor de dudas.

Cómodo en este abrigo

soy hermano del perro

y muestro mis colmillos

a los seres deshonestos.

Oigo la voz de la manada

mas tengo mi propio juicio

y una indiferencia tallada

en el borde de precipicios.

Ya me tumbo en el silencio

con una respiración calmada,

orgullosas llagas son premio

que luzco como medallas.

Afilado luce el horizonte

como fino cable de acero

y yo encontré mi norte

y allí hallé mi consuelo.

Comentarios

  1. MadreMar

    5 diciembre, 2019

    ¡Bravo!. Ni piel de fruta, ni de agua, ni de hielo. Tenía que ser el lobo, que, como magistralmente describes:
    «…muestro mis colmillos a los seres deshonestos…y una indiferencia tallada». Así es como desgraciadamente nos volvemos, ocultos tras esta piel de ese bello animal, que sin embargo nos otorga el poder y la fortaleza para vestirnos el ánima y proporcionarnos una dura carcasa ante los demás.
    ¡Excelente!
    Saludos y voto
    Lourdes

  2. Mabel

    5 diciembre, 2019

    Muy buen poema. Un abrazo Fernando y mi voto desde Andalucía

  3. MARVILLA

    6 diciembre, 2019

    La vida es un experimento de ensayo y error donde buscamos una fórmula que en cierta manera nos acerque a un trozo de felicidad en paz y con buena conciencia.
    Me siento satisfecho de haberte emocionado. Recibo tus palabras; voy sediento por un desierto, como un fresco trago para seguir el camino.

    Un abrazo Lourdes.

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