Cuestión de gustos

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Aprovechando un evento social, una modelo que había sido miss América se encaminó toda ufana hacia un gran científico que se encontraba en la reunión y le soltó sin reparos, toda convencida.

-Señor Einstein, usted y yo deberíamos tener un hijo, para que saliera con su inteligencia y mi belleza.

No precisó Einstein de su insigne cerebro para responder, sólo del sentido común.

-Y si resulta, hermosa dama, que por caprichos de la naturaleza ese niño sale con mi belleza y su “inteligencia”.

Remarcando el tono irónico de esta última palabra, aunque la rubia no consiguió pillar el sarcasmo, estaba muy bien dotada, pero puede que no en el sentido que ella creía.

Esta anécdota me lleva a pensar, más diría, a meditar, e incluso a divagar sobre la naturaleza de hombres y mujeres, tan humanos y tan diferentes.

Las mujeres, las de hoy día sobre todo, ven un varón alto, guapo, de mentón pétreo, músculos perfilados, sonrisa magnética y mirada profunda… y caen rendidas a sus pies, aprovechando para mirarle el prieto culo. Le adoran cual dios del Olimpo, efebo de sus sueños, macho de sus alcobas. No reparan en su inteligencia, todo lo más en si está bien dotado, como la rubia de Einstein pero en masculino.

Sin embargo, los hombres, nosotros, es en la inteligencia en lo primero que nos fijamos.

¡Cuanto más tonta más nos gusta!

Ojalá una miss América, o la que quedó segunda, o tercera, o cualquiera de ellas que haya sido lo bastante inteligente como para presentarse (y ser elegida para la final, claro), me hiciese a mí esa proposición, no tendría ningún reparo en hacerle los hijos que quisiese, o por lo menos no tendría problema en intentarlo. Por muy mal que saliesen los retoños siempre serían más inteligentes que yo.

Comentarios

  1. MadreMar

    3 enero, 2020

    Pues por suerte para Einstein y por suerte para la modelo (¿o era Marilyn Monroe?), no llegaron a tener ese hijo. Y no hablo ya de cuestión de inteligencia, sino del frágil estado psicológico de ella y la afición por las faldas de él…
    En cuanto a la fascinación por un buen cuerpo y unos buenos músculos que sentimos las féminas hacia esos buenos ejemplares que describes en tu relato: sí, me confieso culpable. Pero no solo de bíceps y pectorales sobrevive una pareja…

  2. Luis

    3 enero, 2020

    Me encanta la comicidad irresponsable y el tono políticamente incorrecto- maldita sea la expresión-, que le confieres a casi todos tus escritos. Un saludo y mi voto!

  3. Luis

    3 enero, 2020

    Irónico, sarcástico, provocador… Se puede interpretar de muchas maneras tu relato. Y quizás sea eso lo que más me gusta de él. Que no sé por donde pillarlo…
    Lo que sí sé es que me ha gustado mucho.
    Mi voto y un saludo.

  4. Marco-Antón

    5 enero, 2020

    Gracias por vuestros comentarios, empiezo a pensar que ya me conocéis mejor vosotros que mis otros yo, que sólo me rompen la cabeza y me dan consejos que nunca sigo.

  5. Gian

    9 enero, 2020

    Me gusta el relato. Me hizo mucha gracia el comentario de Einstein.

    Saludos y mi voto.

    Gian.

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