El niño mas valiente del mundo

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El niño se adentró en la maleza. Largas sombras se extendían a su alrededor y una brisa fresca comenzaba a soplar agitando las hojas. El cielo se teñía de color rojizo advirtiendo que sólo quedarían unos escasos minutos de luz y luego todo sería consumido por la oscuridad. No había signos de la luna, parecía que esta iba a ser una noche muy oscura, por lo cual debía apurarse más.

De pronto un chirrido lo hizo saltar. A medida que la luz disminuía aumentaban los sonidos de la naturaleza. Insectos y alimañas comenzaban a salir y corear entre ellos una melodía que le erizaba la piel. Movió otras ramas y juncos y avanzo otro paso. No sabía cuánto faltaba aun, pero debía estar muy atento a todo si no quería fracasar. Volvió a mirar a su alrededor y una gran telaraña se le prendió al brazo. Casi se le escapa un grito, pero afortunadamente el arácnido no estaba en su tela, así que no había de que temer. Necesitaba ser valiente, no podía fallarle a su hermanita. Otro paso más y pudo vislumbrar un reflejo en el suelo, agua. No era mucha, pero si tenía que seguir avanzando se mojaría los pies. Dudó por un segundo y decidió avanzar, pero no sin antes mirar de nuevo a su alrededor por si se le había escapado algo.

Las sombras ya lo cubrían todo, apenas quedaba algo de luz y de pronto la vio. Entre unos matorrales, tapada y escondida, llevaba allí muy poco tiempo, pero para él esos minutos de búsqueda habían sido interminables. Brillaba con su característico color rosa a pesar de la oscuridad. La tomó lentamente con sus manos e intentó orientarse para salir de una vez por todas de ese lugar. Ahora q el sol caía las cosas parecían más grandes y siniestras de lo normal y daba mucho miedo estar allí. De pronto escuchó una voz familiar por su derecha y supo inmediatamente por donde ir. Corrió a toda prisa mientras la voz repetía una vez más la misma frase.

-Timmy, cariño, tenemos que irnos, si no encontraste la pelota de tu hermana no te preocupes, luego le compramos otra.

-¡Ya voy mamá! ¡La encontré! Te dije que la encontraría. Fue muy difícil, habían muuuuchas cosas feas.

-Tu hermana se alegrará al verla, volvamos a casa que el parque está por cerrar y tu hermanita tiene hambre. ¿Me cuentas tu aventura mientras llegamos?

-¡Por supuesto mamá! Había una telaraña muuuuuuy grande y unos sonidos que daban miedo. Pero yo no tenía miedo porque soy valiente. Ah y también…

Comentarios

  1. Mabel

    9 enero, 2020

    ¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido

  2. Eos Sighma

    10 enero, 2020

    Muchisimas gracias, estoy intentando adentrarme en el mundo de la escritura. No sabes cuanto me anima tu comentario. Muchos saludos desde Uruguay.

  3. MadreMar

    10 enero, 2020

    Hola Eos Sighma. Me ha gustado mucho ese toque de misterio, un tanto siniestro, dejando al lector pensando «¿qué pasará ahora?», con el que empieza y discurren los tres primeros párrafos de tu relato. Para luego darle una vuelta, al comprobar los miedos magnificados de un niño ante la oscuridad. Bien llevado.
    Saludos
    Lourdes

  4. Eos Sighma

    11 enero, 2020

    Muchas gracias Lourdes, me alegra que te gustara, de veras, es muy lindo recibir este feedback tan positivo. Estaré subiendo algun otro cuento en breve, espero que tambien sea de vuestro agrado.

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