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En la cornisa de tus labios siempre se inclina una sonrisa. Por ella se desliza mi tristeza y se evapora mis preocupaciones. En el vaivén de tus pestañas, se desinflan las dudas. Entre las costuras de tus dedos, reconstruyes puentes donde poder conciliar los sueños.

 

El viento llamó a mi puerta con prisa, descalzo tuve que abrir la puerta y se coló provocando un huracán en el salón. Me sujeté a la lámpara de pie, intentando hacer acopio de razón, pidiendo un poco de clemencia hasta que la lluvia descendió.

 

La cornisa se derrumbó a mi paso. Justo delante de mis pies. Entonces elevé la mirada para hallar una respuesta. Nadie había. Nada encontré. Ni sospechas ni lógica. No puedo cosechar certezas ni deshilachar hipótesis. Temo a la sinrazón. Un segundo, un segundo más tarde y me habría roto la crisma. Sin embargo…

 

Todo lo que tengo coge en una caja de latón. Recuerdos que fui cultivando, asociando a objetos absurdos que reconstruyen memorias. Pequeñas gotas de lluvia recubriendo tempestades. Un puzle que me habita, más allá del propio ejercicio mental. Me sonrojo de la rabia, me desgasto con el tiempo. Los relojes desacompasados, aquellos que ya fueron tirados, parados, rotos, los que han dejado de funcionar. Y sigo esperando, esperando que el segundero retroceda, se desdiga, se desdibuje en mí metáforas certeras, que se me claven realidades distintas, verdades que se plieguen a mi razón.

 

Descender por la ladera cuesta arriba. Hallar un camino más sencillo. Prender con los labios palabras, gestos, no olvidar para no partir. No partir para no ceder. Quedarme quieto. No quiero retroceder, ni avanzar. No quiero sopesar el abismo del dolor. No quiero ponerme en relieve y tantear la soledad con el corazón voraz. Si tan solo pudiese saber, si supiese por qué, entonces, podría dar un sentido, valor, coger todo lo que me desarma… quizá, quizá podría calcar la realidad, moldearla con una caricia o un mordisco.

 

Brotarían de mí flores mustias.

Comentarios

  1. Gian

    8 enero, 2020

    Me gustó esta frase «En el vaivén de tus pestañas, se desinflan las dudas»

    Saludos y mi voto.

    Gian.

  2. Luis

    8 enero, 2020

    Como siempre, Nana, estilizas tus dudas y tus heridas, con mordeduras de poesía. Me gustó. Un saludo y mi voto!

  3. The geezer

    8 enero, 2020

    Estimada Nana:
    Me alegró ver que habías publicado algo, pues creía recordar que me gustaban tus escritos…y así ha sido, me han encantado estos fragmentos de poesía, tan llenos de claves y unas imágenes tan potentes…desde luego merece la pena releerlo cada cierto tiempo …Saludos y hasta la próxima!!
    César

  4. Mabel

    8 enero, 2020

    Muy buen relato. Un abrazo Nana y mi voto desde Andalucía

  5. dajo

    9 enero, 2020

    Necesite ascender por la ladera cuesta abajo, caminé con mi torpeza literaria entre los escombros de la cornisa y de los puentes que llevan a los sueños, allá pestañas desparramadas. Temí, romper algo ante la fragilidad de la prosa que nace en el alma, no puede ser de otro lugar. A pesar del sigilo, en un descuido tropecé con la caja de latón, me cautivó.
    ¿Por qué? No importa por qué. Los vientos borrascosos son así, existen, no dan explicaciones, hacen lo que les toca hacer, arrasan. Desde ahí, él, del desaliento, seguro se reconstruirá y renacerá. No con melancolía, sino con el entusiasmo primaveral de un robusto cerezo en flor.
    Ahora, creo comprender por qué los devastadores huracanes llevan nombre de mujer.
    Siempre es gratificante leerte.

  6. Nana

    11 enero, 2020

    Muchas gracias, querido @gian, me alegro que te haya gustado ese fragmento. Un saludo 🙂

  7. Nana

    11 enero, 2020

    Querido @temor, he querido disfrazar la muerte de cualquier cosa menos de ella misma. Quizá de duda, de frustración… un placer verte por aquí. Un fuerte abrazo 😉

  8. Nana

    11 enero, 2020

    Muy contenta de que te guste y de que comentes, @cesarholgado, la verdad es que el tiempo no me da mucha tregua para poder desbarrar con tranquilidad, pero, a veces, lo logro. Un fuerte abrazo 😉

  9. Nana

    11 enero, 2020

    Querido @rodolfobigott, tu comentario ha sido una continuación a mi escrito que me ha sorprendido. Por la vuelta del guión, por tu propia visión de mis palabras.. una gozada poder leer semejante comentario. Muchísimas gracias, de verdad. Un fuerte abrazo 😉

  10. Ignorant.Walking

    18 enero, 2020

    «Todo lo que tengo coge en una caja de latón», me ha recordado a la frase de Quique González en arañazos de piel roja, esa que dice: «todos mis planes… caben en una canción».

    Me ha gustado mucho el relato. Un gustazo leer ese toque trágico que tiene.
    Un saludo!

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