Ripios baratos sobre los ratones que dejaron sin cascabel al gato

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| 27 | 2 Comentarios

Mi secuela, que no aprendí en la escuela

La reunión ratonil murió por abatimiento,
dejar sin cascabel al gato causó desaliento.
Sin embargo como el encuentro no quedó en nada,
a los pocos días se hizo otra llamada.
Vinieron todos los ratones
incluso de alejados rincones.
Callados y tristes, tomaron asiento
y comenzó la asamblea en segundo intento.
Al principio poco se dijo
menos algún chistoso dándole al pico.
La asamblea era un adusto velatorio
hasta que una voz profunda abrió el jolgorio.
Era el mismo Roequesos, el del cascabel
ahora con ideas de distinto nivel.
 «¿Y si cambiamos el nombre al gato
y lo llamamos oca o lo llamamos pato?»
«¡Qué idea más peregrina!
¿Y por qué en vez de llamarle gato no le llamamos sardina?»
Era el chistoso buscando diversión
pero quedó callado al no recibir atención.
Roequesos siguió con su perorata
y afirmó que en el lenguaje, las cosas se delatan.
«Apaciguaremos nuestros espantos y miedos,
ya que al cambiarles el nombre serán llevaderos.»
«Y como mejor prueba de mi conclusión
yo mismo me ofrezco como demostración.»
 «Me pondré delante del gato
y lo llamaré oca o lo creeré pato.»
«No seas insensato» gritó la voz de un viejo ratón
que alucinaba con aquella intención.
Ni caso, a por el gato se fue Roequesos mientras pensaba
que aquel maldito minino ya solo graznaba.
Aquella noche, Roequesos entró en el santoral de los ratones,
creyente imprudente de que cambiando palabras, cambiaba acciones.
¡Los coj..!

Comentarios

  1. Mabel

    14 febrero, 2020

    Muy buena historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

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