Un suceso estrambótico hace que columnas de humo invadan el poblado.
Un gurí no contiene su llanto diciendo: - Levántate ma.
Sostiene una mano de mujer que sobresale de entre los escombros.
La suerte estuvo del lado de él, más no del lado de ella.
John participante lejano de esta situación, como espiga que lleva el viento, va al encuentro del gurí.
Palabras de distracción solo tiene para él, poco a poco, lo va separando del cadáver.
Se instalan, en una de las ruinosas casas. Ven el apabullante trajinar del gentío desesperado.
Sin dudas las explosiones son un factor de desmedro antes de la impasible e inexorable guerra por el territorio.
La noche no tardó en aparecer, más sí el alba.
Los quejidos de los sumergidos en el escombro y las crujientes de las viviendas hacían perturbar el trabajo de Morfeo, en los pocos excluyentes de esta atrocidad.
Jonh se dispensó al cuidado de varios niños, que fue encontrando deambulando.
Por la mañana ya sin la espesa niebla del humo, los estragos fueron mayormente divisados.
La casa estaba prácticamente en ruinas, los cuadros estaban caídos, los vidrios estallados o quebrados y todos los muebles, contenían polvo, como si la casa estuviera deshabitada hace años.
Pensó que a los Michaelson no le hubiese gustado estar así.
Suerte que la familia se fue, llevándose las cosas imprescindibles a Cracovia, para buscar refugio.





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