Una rabiosa lluvia gime desde ayer en la noche, golpeando el tejado y vertiendo su llanto sobre los vitrales de las ventanas y cuando el frio agobia, aún soñoliento, cobija en cama su cuerpo. El cielo parece un nacimiento en aguas bajo el manto de oscuras sombras.
Pero desde la caída de las primeras gotas, Él ha estado soñando bajo esa lluvia. A su rosario se juntan los sorbos de inquietud y ansiedad que le acompañan desde hace años en sueños y vigilias. De pronto el reventón de un pervertido relámpago lo despierta y el sueño se hace realidad al recordarla. Es cuando Ella aparece, lo mira y sonríe. Luego, de nuevo el abandono.
Se vuelve entre sabanas hacia la mesita de noche. El luminiscente reloj marca las 3, 25 a.m. Se sulfura consigo cuando siente que soledad lo pellizca. Es su Karma. La soledad no solo es ausencia corporal. Se puede estar acompañado y sentirse solo.
Le cuesta volver a dormir. La conciencia humedecida huele a tierra mojada a petricor. Sus cavilaciones florecen de los surcos descorriendo el telón y es cuando su pensamiento camina para viajar a través del recuerdo y revivir lo olvidado.





Luis
Genial texto, mi voto y mi abrazo!!
Mabel
Muy buen texto. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
JR
Muy hermoso. Me encantan las imagenes que proyecta.