Visitando el pasado con visión del presente

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Te preparé este chocolate, sé que ahora te gustan mucho, así como bebida calmante; pero también sé que llegará un día repentino, imposible de recordar luego, y dejará de gustarte el chocolate caliente. Lo sé porque yo soy tú, de adulto, dirigiéndome a mi antigua versión infante.

Mira, hay muchas cosas que te enseñará la vida, yo no puedo venir y contarte todo, hay muchas que olvidé fácilmente y otras que recuerdo solo cuando me hacen falta. Hay como una especie de línea que sigue el tiempo, se dibuja mejor cuando uno está viejo, ya luego entenderás que lo viejo es relativo, lamento decirte que envejecerás muy rápido pero no hay nada malo en ello. No te voy a decir mi edad, llegarás solo y, juzgando por la manera en que me ves, espero que llegues mejor de lo que lo hice yo hasta ahora.

Hay cosas que no vas a cambiar nunca: los chistes malos, las madrugadas largas, el sobre pensar todo y el preocuparte demasiado; lo vas a intentar, una y otra vez, trabajarás en ello y lograrás cambios. Créeme. Yo sé que ahora piensas que eso no es tan malo, yo lo pienso aún y por eso decidí no cambiarlo. Es bueno preocuparte por los demás, te va a ayudar mucho. Llegarán días en que vas a sentirte muy bien por ayudar personas, tu familia te enseñará a hacerlo y valorarás esos momentos.

Conocerás muchas personas y serás muy querido, como tus abuelos y tus padres. Entenderás el valor de tener una buena familia, te apartarás sí, es lo que siempre haces, pero no olvidarás nunca de dónde vienes y eso es un valor en el mundo moderno.

Seguirás siendo un inadaptado, sin esfuerzo ni trabajo, irreverente con conocimiento de causa. Es normal en ti no estar satisfecho. El esfuerzo y la exigencia son de tus demonios personales, pero aprenderás de ellos y te darán sus recompensas.

El ritmo de tu vida te hará solitario, no me malinterpretes, estarás rodeado de personas, de enemigos y de amigos, habrá cariño y habrá dolores, todo eso es necesario. Será fácil acostumbrarte a vivir acelerado, encontrarás tiempo para todo y será una constante, pero la soledad verdadera llegará y aprenderás que no todas las personas están hechas para convivir con su propio ser a diario. Cara a cara con un espejo del tamaño de tu casa y unas noches largas, casi eternas, pero solo tuyas al fin y al cabo.

Seguirás tocando el piano y jamás estarás completo. Existía una lista de cosas en las que pudiste sobresalir con facilidad, escogiste la música, que nunca fue una de ellas. No tengo palabras para describirte lo difícil, doloroso y complejo que será el camino, pero ahora que te veo estirando así los deditos me reconozco soñando entre teclas y sonidos. Llegarás a cumplir tu sueño y tocarás el piano, no te miento, es un camino de años y yo aún no lo he terminado. Antes que preguntes, sí tendrás un piano: viejo, desafinado, pequeño y con teclas suaves, pero será tu lugar favorito y tu confidente para tus noches largas. Lo deberás por siempre a un amigo que te creerá y te enseñará un camino nuevo a recorrer una y otra vez, te dará confianza.

Tendrás un hijo y serás un buen padre. Llegará justo cuando te haga falta, no te puedo decir cuándo ni cómo, pero te dará la mano y estarás completo. Te dirán que no estás listo y cerrarán varias puertas, comprenderás que las instituciones y el mundo que buscabas estaban en otra dirección, y agradecerás, créeme, el haber tomado otro rumbo y mantenerte fiel a tus principios irreverentes y absurdos, pero siempre tuyos como tu nombre y tus sacrificios.

Aprenderás a vivir con tus miedos y tus inseguridades, aprenderás que no existen las malas decisiones y que todo será de la manera que mejor te salga. Vivirás confundido y la gente no parecerá darse cuenta, y llorarás sin sentir vergüenza por estar triste y sonreirás agradecido por haber sentido, y esos mismos ojitos que me están viendo ahora confundidos, los verás también en tu propio hijo, pero entonces serás tú el abstraído y él te enseñará, como tú le enseñaste a tus padres, que no hay nada malo en sentir todo lo que se siente y no se entiende.

Llegará el día que tengas que escribir una carta a tu versión más joven, a un niño. Guarda esta que te entrego como un viajero constante, quizás la que escribas cuando tengas mi edad, sea una carta nueva, totalmente aparte.

Comentarios

  1. Gian

    19 abril, 2020

    Interesante microrrelato. Me ha gustado mucho.

    Saludos y mi voto.

    Gian.

  2. Luis

    19 abril, 2020

    Elegante y sensible texto, un abrazo Diego, y mi voto!

  3. Mabel

    19 abril, 2020

    Muy buen relato. Un abrazo Luis Diego y mi voto desde Andalucía

  4. LdiegoV

    20 abril, 2020

    @temor gracias Luis, que es un texto muy personal, todos los míos lo son, pero este más. Saludos!

  5. LdiegoV

    26 abril, 2020

    Muchas gracias Fran, lindas palabras. ¡Saludos!

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