CUENTO DE VERANO

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Enfilé mi viejo BMW hacia Puerta del Ángel, escuchando de lejos una música que fue aumentando conforme cruzaba el puente de Segovia. Era alegre, parecían los Beach Boys, seguramente una orquesta haciendo versiones. Decidí acercarme.

Tras darle un par de vueltas al Recinto Ferial de la Casa de Campo, encontré un sitio de aparcamiento, aunque parecía custodiado por una chica, una prostituta. Inicié la maniobra, y como no escuché quejas, supuse que no había problema. Al salir le sonreí.

-Solo venía para aparcar.

-Claro, hombre no pasa nada. Parece que hay un concierto ahí.

Sus ojos se cruzaron con los míos y fue como si me deslumbraran por dentro. Una mirada absolutamente limpia. Me sentí enrojecer, no pude decir nada más, y torpemente comencé mi camino hacia donde parecía provenir la música.

Había un grupo de unas cincuenta personas, sentadas en un montículo cercano a la entrada. Subí y comprendí. Se veía un rinconcito del escenario. Era un concierto de los Beach Boys de verdad, no sabía siquiera que estuviesen vivos. Sonaban exactamente igual que siempre. Alguien pasó vendiendo latas. Tomé una cerveza y escuché Surfing Safari, fue divertido.

Volví caminando hacia el coche, preguntándome si quería que estuviese la chica o no. Finalmente no estaba. Arranqué y comencé mi vuelta y entonces la vi, entre unos árboles. Me detuve y respiré. Era una locura. Me había visto y se acercaba tímidamente.

-Eh, ¿qué tal el concierto?

-Bien, eran los Beach Boys de verdad.

-Ya lo sé.

-¿Quieres subir?

Fuimos a mi casa, cerca de allí. Nunca había estado con una prostituta. Aparcamos y fuimos a un cajero. Le di cincuenta euros. Caminamos en silencio, una magnífica noche de verano, con luna llena. Luego le enseñé un par de bares que conocía.

-Ese está bien, es vegetariano. Este otro es un poco cutre, pero puedes tomar todas las tapas que quieras con la cerveza.

-¡Qué guay! Está bien para cenar. No lo sabía.

-¿De dónde eres?

-Rumanía.

-Interesante. Oye, si tienes hambre te invito. No es gran cosa, pero bueno.

-Venga, pues gracias, tomamos una.

Todos los hombres la miraban, era un poco embarazoso, pero no mucho. Luego subimos a casa. Pasaron cuarenta minutos, pero no me pude concentrar bien.

-Es normal, estás nervioso, otro día será. Me tengo que ir, ¡gracias por la cena!

Abrí una cerveza en el salón, y reflexioné. Era sórdido, me sentía aturdido, aunque no exactamente de la forma en que lo habría imaginado. Había terminado un contrato de cinco años y tenía por delante veintidós meses de paro. Eso me daba un margen para pensar. Y explorar. Para aprender, a veces hemos de sumergirnos en oscuras nubes. La siguiente noche volví a buscarla, esta vez a pie. Nos saludamos como amigos.

-Pero no puedo ir a tu casa tío, estás loco. El otro día no sé qué me pasó.

-Lo siento, no sé qué me ha entrado a mí, tengo la seguridad de que eres una chica maravillosa y, no sé, me he montado una película. Pero mejor que me vaya.

Caminé hacia casa, y me alcanzó.

-Bueno, vamos a hacer pequeña excepción, pero necesito el dinero, ¿vale?

Por el camino nos relajamos y comenzamos a hablar. Nos presentamos formalmente, podríamos decir. Se llamaba Diana y era de la parte del delta del Danubio.

-Está declarado reserva de Biosfera, ¿sabes? Mejor sitio del mundo, un día tú debes visitar.

Teníamos una hora por delante y fuimos a mi casa a beber, a Diana también le gustaba la cerveza aliñada con Jack Daniel’s.

-La verdad es que ya sí estoy cansada, hace unos meses te hubiese dicho que no, pero es realmente una mierda de vida. Yo trabajo por mi cuenta, aunque tengo una deuda con un hombre, y tengo que terminarla. Y lo dejaré.

-Ya no nos queda más cerveza, ¿me acompañas a un sitio? Luego te puedo llevar a tu casa, si quieres.

-Oye, no tanta confianza, hombre, que no soy tu novia.

Pero al final se vino al bar de Bogdan. Por arriba es un bar de búlgaros, pero el sótano es un garito de juego. Él era antes miembro del clan de los porteros de discoteca, pero se retiró y abrió este bar con su mujer. Cómo nos conocimos, es una larga historia, entre otras cosas me vendió el BMW por quinientos euros. Conocía a Dorel, el proxeneta ese de la deuda.

-Viene aquí siempre, a jugar. Hablaré con él, por si podemos resolver de amigos –Suspiró- Venid mañana.

-Te estás metiendo mucho en mi vida. Tienes cara de bueno, pero no sabes nada. Vendré porque tu amigo sí sabe.

Me gustaría contar algo romántico de mi antiguo barrio, pero no lo consigo. Lo mejor fueron algunos amigos como el búlgaro. Al día siguiente, en el bar, Diana parecía más blanca y ojerosa, pero me gustaba más a la luz del sol. Dorel estaba en una mesa, con Bogdan. Llevaba, por supuesto, abundante oro y tatuajes pero tenía hasta cara de buena persona, era bastante atractivo, con sus ojos azules y cierto aire de actor. Supongo que eso engañaría a algunas chicas. Había que fijarse un poco en su mirada para entender que era un asesino. Menos mal que Bogdan, que casi no cabía en la silla y estaba de vuelta de todas las guerras, era un seguro de vida.

-Hemos estado hablando un poco –dijo Bogdan-. Las deudas hay que pagarlas chicos, pero no es mucho, solo mil euros. Me ha dicho que se conforma con tu coche.

-Me das ese BMW y te quedas con la chica, no te puedes quejar ¿no? –Intervino Dorel, con su voz metálica- Prefieres follar a conducir, me parece bien. Prefieres conducir, te vas a la mierda.

Saqué la llave del llavero y se la pasé.

-Es un buen coche, pero como dijo Bogdan, hay que pagar –añadí, encogiéndome de hombros-

Nos dimos la mano y se levantó:

-Bueno, ustedes disfruten –sonrió- ¿puedo besar a novia? –dijo, y besó a Diana en la mejilla- Luego nos vemos, Bogdan.

-Habéis tenido suerte, le encantan los BMW antiguos, pero te puedo presentar a un tío que vende uno. –Dijo Bogdan, cuando Dorel marchó-

-No, no, gastan demasiado, además este perdía aceite y gasolina, no quiero más coches, ni caros ni baratos.

-Tu novio es cara dura, ten cuidado con hombres de Cádiz. –Sonrió a Diana-

-No es novio, es amigo –dijo Diana, pero me abrazó- Gracias, me has ayudado, pero eso no significa que me has cambiado por un coche, ¿comprendes? Además, te devolveré los mil euros –Pausó-. A lo mejor. –Sonrió-

-El coche se lo vendí por quinientos, tú pagas mil, ¿Quién es chulo aquí? –dijo, riendo, Bodgan-

Tomamos unos chupitos rakia caliente. Diana insistió en invitar. Abracé a Bogdan y salimos tambaleando de allí. Bajamos, y caminamos hacia Madrid Río. El licor búlgaro nos había aflojado las piernas y la lengua. Nos contamos atropelladamente nuestra infancia, nuestras vidas.

-A ver, entonces esa última novia, ¿qué paso?

-Bueno, ella tenía problemas mentales y yo creía no tenerlos, pero al parecer sí, porque me fui anulando, ¿sabes? Al final no sabía ni quien era, solo sabía que tenía que salir de allí.

-Pero bueno, ¿estás contando tu vida o la mía? –dijo, y ambos reímos-. Bueno –continuó- tenemos un principio un poco difícil pero sí que me gustas –dijo, y me besó en los labios-

-Qué va, el principio suele ser lo más fácil, generalmente no podemos pasar de ahí. Pero esta vez tengo ganas de aprender, y hacerlo bien.

De forma que abandonaremos el relato en este punto, los dejaremos caminando, con la música de Beach Boys de fondo, deseándoles suerte. Y a ustedes también.

Comentarios

  1. Naufragoenlaluna

    4 mayo, 2020

    Y así es como un viejo BMW se convierte en un salvador. Mola!!!
    Tus personajes siempre andan por el lado oscuro, pero parecen ser buenas personas, son el Buscapé de Ciudad de Dios.
    Un abrazo Cesar!!

  2. MP

    4 mayo, 2020

    tu relato me remite a esos escenarios de Jack Kerouac que buscan en los viajes su gran aprendizaje, o tal vez también de Bukowski, quizá no tan malditos sino más bien esperanzadores. me gustó tu relato. Un abrazo.

  3. The geezer

    5 mayo, 2020

    Muchas gracias Naúfrago! Muchas gracias por tu comentario. Además, ha habido cierta influencia tuya, porque me comentaste en algunos relatos que el prota nunca se quedaba con la chica y pensé: Tiene razón, vamos a darnos un poco de alegría jaja. Un abrazo!
    César

  4. The geezer

    5 mayo, 2020

    Hola Mariela, qué ilusión me ha hecho que me leyeras y comentaras! También por compararme con esos grandes maestros, sin duda. Aunque como tú dices, quizá por la edad, quizá por los tiempos que corren, siento que hay que buscar esperanza e intentar ver el vaso medio lleno, como dicen (aunque no siempre lo consigo) Un abrazo y hasta la próxima!!
    César

  5. Gian

    6 mayo, 2020

    Me ha gustado el relato. muy entretenido.

    Saludos y mi voto.

    Gian.

  6. The geezer

    6 mayo, 2020

    Hola Gian, muchas gracias por tu visita y comentario, nos seguiremos leyendo por acá! Saludos
    César

  7. gonzalez

    21 mayo, 2020

    Me gustó mucho, Cesar. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo. (la imagen también me gustó mucho)

  8. Lore

    22 junio, 2020

    Me ha encantado Cesar,un buen relato,con contenido intrigante y final esperanzador,felicidades,mi voto y un saludo.

  9. The geezer

    27 junio, 2020

    Hola Lore, todo un honor que te haya gustado! Muchísimas gracias por tu lectura y comentario!!
    César

  10. The geezer

    2 julio, 2020

    Mejor no lo continúo, no vaya a ser que lo estropee, jaja
    Muchas gracias por pasar por aquí, ¡un abrazo grande para ti!
    César

  11. The geezer

    21 julio, 2020

    Hola Eli, ¡muchas gracias por tu visita y lectura!
    Ay, por desgracia soy bastante lento para esto de la creatividad, ya me gustaría no serlo; aun así, ando maquinando un par de historias, ¡lo prometo!
    Un abrazo grande
    César

  12. The geezer

    29 julio, 2020

    ¡Muchas gracias Naim! Una alegria recibir tu comentario, y un incentivo para seguir con esta afición.
    ¡Un abrazo y hasta la próxima!
    César

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