Dulce inexistencia

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| 53 | 8 Comentarios

Qué dulce la inexistencia entre formas humanas que compiten tan alto y tan altivamente, que van dejando, largas cabelleras mojadas de lágrimas y cristales. Yo sólo quise ser pequeño, no crecer. Vi la rotundidad de unos ojos clavarse en mí, succionar la parte afectada de mis órganos, y es que, tener ojos, es exponerse siempre al peligro: peligro de mirar, de que te miren. Qué dulce la transformación en hoja disuelta por el vértigo de la nada, por la sensación de que todo es demasiado costoso. ©

Comentarios

  1. MP

    7 mayo, 2020

    Ya lo creo, surge un vértigo y un encantamiento cuando se habla desde la interioridad hacia la interioridad, que bello!. Un abrazo y mi voto como siempre.

  2. Mabel

    7 mayo, 2020

    Muy buen poema. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía

  3. Luis

    7 mayo, 2020

    Gracias Mariela, por tan lindo comentario, un gran abrazo!!

  4. Luis

    7 mayo, 2020

    Muchas gracias Mabel, un abrazo fuerte!!

  5. Esruza

    8 mayo, 2020

    Pasar desapercibido, para poder observar, es lo que entiendo. A veces dan ganas de eso.Bueno, Luis.

    Mi voto

    Estela

  6. Luis

    8 mayo, 2020

    Gracias Estela, es una posible interpretación no del todo correcta, un abrazo amiga!

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