La Leyenda del Rey Lobo / PARTE PARTE XXIII

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EL MAPA.

CAOS.

LA FORMACION DE UNA LEYENDA.

Al día siguiente, tras el adiestramiento con Harald, Eyra había cumplido su función en una parte importante en el aprendizaje de Hellie y Vulvain: podría decirse que Eyra instruía a los dos jovenes en tácticas estratégicas de anteriores batallas que la Garra Implacable había librado con otras tribus.

A Vulvain esto último le sorprendió. Puesto que nunca había creído que la Garra Implacable necesitará de tácticas de guerra y lucha. Sobre todo le había sorprendido la astucia de la anterior matriarca, la gran Aesith. Quién se dice que había logrado rechazar el avance de la Guardia de Hielo hacia sus tierras. Sobre todo el avance letal de los mamuts lanudos. Enormes criaturas de guerra que eran llevadas para un asedio efectivo, más que todo cuando una tribu era tremendamente resistente.

Se decía que en aquella batalla con la Guardia Helada el combate había sido en campo abierto. Los mammuts abrieron sanguinarias brechas en las defensas de la Garra Implacable, donde se vieron arrasadas miles de fuerzas tanto de la Garra Implacable como de la Guardia de Hielo, pero la matriarca Aesith había prevalecido.

— Pues si—. Dijo Eyra con cierta resignación. — Vencer a los Mammuts en campo abierto es ciertamente un suicidió. Se les puede vencer, pero es complicado.

Vulvain empezó a darse cuenta de que luchar contra los Mammuts era más complicado de lo que podía imaginarse. Entonces empezó a pensar:

si se creaban barricadas, los Mammuts las derrivaban, si se les lanzaban proyectiles solo los consiguias enfurecer mucho más de lo que ya podía ser evidente. Ademas, tendrían que ser innumerables los dardos y jabalinas que tendrían que usarse para matar a una de esas criaturas. Un osuno era una cosa, pero un Mammut…. Vulvain hecho un suspiro pensando en eso. Hasta que la pregunta repentina de Eyra lo tomo desprevenido.

— ¿Así que dime, mi querido Vulvain? ¿Crees que la tribu de hoy en día pueda vencer a los mammuts gigantes?

Vulvain y Hellie se quedaron callados, por un lado la hija de Eyra se le quedó mirando a Vulvain; como si el mirarlo le fuese a dar una respuesta diferente.

— Bueno….. Está vez me has pillado por sorpresa.— Contesto Vulvain con cierta soma.— Creo que una emboscada sería más efectiva con los Mammuts. ¿No lo cree?

Eyra negó con la cabeza.

— Una emboscada solo retrasaría lo inevitable, los retendría, pero, lo cierto esque hay pocas cosas que pueden detener a los Mammuts de hoy en día. Bueno, saltemos a otro tema. Creo que más tarde o mas temprano lo descubrirás, Vulvain.

Eyra sonrió y saco una especie de mapa, acto seguido lo extendió en la mesa.

— Bien, creo que en este caso no estaría mal conocer un poco la región en donde viven. — Comento Eyra con una sonrisa—. Y creo que hay que darle las gracias a la guardia helada por este mapa. Lo robe hace mucho antes de separarme de los niños del hielo.— Hizo un gesto con la mano he invito a Vulvain y a Hellie para que ambos se acercarán para mirar el extenso mapa Freljordiano.

— Bien…. Miren, aquí en el occidente está la región septentrional. Es una zona poco explorada y extensa. Aquí en la región este tenemos a otras tribus como los Tauretani, los numidas y los Nenenios, donde habita una matriarca llamada Iphax, aliada de los niños del Hielo.— Señaló con el dedo más al sur. Levantó la mirada mientras Vulvain miraba con atención. —¿Aquí está la región de….?

— Los avarosanos.— contesto Vulvain.

—Exacto. Dominado por el Jurasangre Tryndamere y la matriarca Ashe y dónde se especula que es la encarnación de la Reyna Avarosa. La matriarca de la región es una líder muy querida y se dice que últimamente está extendiendo sus dominios hasta nuestro sector. — Eyra volvió a señalar con el dedo otra región — Y aquí está la tierra una de una de las tribus perdidas, justo en el sector meridional. Justo aquí habitan los cambia pieles y los chamanes ursinos y aqui—. Eyra subio su dedo a la zona dibujada por una fortaleza.—- Aquí, justo mas arriba, adentrándose en el norte más helado del Freljord está la Guardia Helada. La tierra de la Dama de Hielo, la gran Lisandra. El lugar de donde yo vengó.

Cuando Eyra dijo esto último, notó que Vulvain miraba el sector con hostilidad.

— Conozco el lugar. —Dijo el joven.—Ahora que me acuerdo lo he visto.

Eyra se le quedó mirando.

— ¿Cuando…. Estabas con aquélla manada de lobos gigantes?— Inquirió Eyra.

Vulvain asintió y señaló una zona poco usual del sector. Una donde habían montañas y cercos de hielo.

—Aqui.— Señaló.— Ahí hay una entrada, habían Trolls que nos cerraron el paso. Me acuerdo que nos adentramos ahí. Debía haber tenido mis 13 años de edad. Matamos demasiados Trolls y los arrastramos hacia el bosque, y también recuerdo esta zona.

Vulvain volvió a señalar en el mapa un sector poco conocido. De hecho el sector del mapa estaba en blanco.

— Algunos moradores lo llaman el sector septentrional o pico tullido.— Comento Eyra.— La Guardia helada lo evita, dicen que antes de la guerra contra los vigilantes…. Ahí estalló una guerra.

Eyra miro con curiosidad la zona en blanco del mapa. Aquel era el unico lugar del mapa que estaba vacío.

— ¿Y que hay allí?— Inquirió Eyra con cierta curiosidad.

Vulvain se quedó callado, recordando aquellos años. Recordando los sectores que veía en ese mapa.

«Ese mapa está incompleto». Piensa al tiempo que busca con la mano derecha un lápiz de carboncillo.

— Aquí hay una montaña.— Vulvain empieza a dibujar el espacio en blanco. — una montaña donde se reúnen lobos. Es un punto de reunión donde lobos de diversos tamaños se reúnen. Ahí hay varios alfas de diversas manadas, todos van para ver al alfa supremo. pero…..  ya no se reunen ahi… No desde… De….

—¿Alfa supremo?— Inquiere Eyra con cierta  extrañeza.

Vulvain asiente.

Hellie y Eyra se quedaron calladas y es Eyra quien reacciona e irrumpe el inexorable silencio.

Vulvain ya ha terminado de dibujar todo aquello.

— mas al noroeste hay un lugar donde vive una tribu llamada los Autary. No tienen matriarca, pero al parecer hay un grupo de ancianos. Es raro, todos estos ancianos conviven con lobos. Lobos gigantes. No sé por qué lo recuerdo. No debería recordarlo, pero lo recuerdo. Y en el este, hay una tribu con el nombre de los Ellisif, justo al Noreste. También crían lobos… Ehmm… Yo…. Ahí no hay matriarcas, es extrañó por qué ahí gobierna un hombre llamado Urik. Es un rey y patriarca.

—¿Un patriarca?— Inquirió Eyra con cierto aire de hostilidad, como si eso fuera herejía.

Eyra mira más allá en la zona menos explorada por los sacerdotes escarchados.

— ¿Y que hay aquí?

Eyra señaló una zona donde supuestamente se decía que había hielo oscuro y dónde nada podía vivir. Aquella era la zona mas profunda del norte, la region septentrional, pero derrepente empieza a percatarse de la expresión de espantosa de Vulvain.

— No….N….no…. Ahí hay….—. Vulvain se lleva la mano derecha a la cabeza.— Ogros dragón de hielo. Skanadorak.— Es lo único que logra decir.— Aniquiladores. Devoradores.

— ¿Ogros Dragón de Hielo?

Nunca, en ninguna leyenda del Freljord había escuchado la expresión de Ogro Dragón de Hielo. Pero el saber de tales criaturas la estremece.

—- ¿Vulvain?

El joven la mira.

—-¿Que tan grandes son esas cosas?

Vulvain se queda callado por el lapso de 20 segundos.

— Más grandes que un caminante de hielo. De hecho se pelan con ellos. Aveces se matan entre ellos. Y aveces se devoran.

Eyra se quedó callada, había escuchado sobre los recilientes. Criaturas enormes y gigantes de un solo ojo, el antiguo mal presagio del Freljord, pero claro, nadie había visto alguno. Pero si Vulvain decía que aquellas criaturas existían, también podían existir los Ogros dragón de hielo.

—- Por las tres. ¿Esas cosas existen?

Vulvain asintió, Eyra hecho un suspiro y de una manera extraña la clase había terminado, al menos de momento.

—Creo que hay que darnos un descanso de una hora. ¿Les parece?

Los dos jóvenes asienten, Eyra mira el mapa un tanto desconcertada, pero de improvisó decide dejarlo ahí. Ya después se lo llevará a la matriarca Gnauril.

——

Vahkur, region interna de la ciudad de la Garra Implacable.

Hora Novena, noche.

Eyra se dirigió al poblado de la Garra Implacable, tenía que hablar con Gnauril, había pensado en todas las revelaciones que Vulvain le habia desvelado. La montaña, la entrada secreta hacia la fortaleza de la guardia helada y sobre todo el asunto de las tribus al este freljordiano. ¿Habían patriarcas en el norte? ¿Como era eso posible? Echo un suspiro mientras se llevaba el mapa hacia la enorme yurta de la matriarca Thenglir, donde seguramente estaría Gnauril.

Cuando llegó, se percató de que habían dos mujeres en la entrada de la inmensa tienda. Ante la presencia de Eyra una de las vigias actuo, apuntandola con una espada corta de seccionar.

— Alto. ¿Quién anda ahí?.

Eyra levantó la mano en signo de paz.

— Soy Eyra Kalfegni, la curandera de la tribu, estoy aquí por qué tengo información importante para la antigua matriarca Gnauril.

La otra mujer se adelanto un pasó.

— ¿Como se llama?

— Eyra Kalfegni.

Aquella mujer era alta, con brazos fuertes, y tenía una especie de hombrera extraña con una especie de hombrera que parecia cuernos de alguna especie de animal extraño y que se alargaban hacia adelante. Lo más destacable de aquella segunda mujer era su tamaño. Era enorme, casi podía medir sus dos metros de altura, piernas gruesas, brazos gruesos como las de un hombre y una capa de color marrón así como el cabello de la mujer. Pero Aparte de aquello, había un rostro amigable en la mujer.

—Calmate Dirhana, solo es la curandera. No es el enemigo.

La otra mujer asintió y dio un solo paso atrás.

— Disculpe su inoportuna…. Modestia, no olvide que somos guerreras despues de todo. La matriarca Gnauril en estos momentos está ocupada, pero enviaré a una de mis pupilas para que le informé de su llegada.

Eyra asintió.

— Entiendo.— dijo Eyra

La enorme mujer se dio la vuelta y envío a una de sus guerreras al interior de la yurta.

— Le pido que espere a que mi enviada vuelva a salir. Ahorita le informaremos si es posible entrar.

Eyra solo se resigno a asentir en silencio y la mujer que estaba ahí inicio otra conversación, parecia por su parte tener algo de curiosidad en Eyra:

—- ¿Y ese mapa?

La curandera la miró con cierta cautela, pero al cabo de un rato contesto.

—-Es un mapa que tome antes de separarme de la Guardia de hielo.

La Valkiria la miro con cierto aire de curiosidad.

—- ¿Así que usted también estuvo en la guardia de hielo? ¿Y dígame? ¿Como son los entrenamientos?

Eyra se quedó mirando por un momento a la Valkiria, sopesando si podía contestarle. Al final decidió que si.

— Yo era una sagitar. Perneciente a la Logia de la escarcha.

—-Asi que….. Era una guerrera de élite.

Esta ves Eyra frunció el ceño. ¿Como aquella Valkiria sabía lo que eran la Sagitares?

—- ¿Como lo sabe?

—- Escuché rumores, y entre esos rumores escuché que la guardia de hielo tiene una orden de mujeres que luchan en el arte implacable del asesinato. Las míticas, Sagitares. Mujeres que se decía eran el brazo armado de la voluntad de la Reyna Serylda. Una de las tres. Parte de la madre temeraria.

Eyra sonrió.

—- Si, algo así. Yo era lider de una turma de 50 mujeres, extendimos la palabra de la escarcha por todo lo ancho y alto del Freljord.

La Valkiria sonrió.

—-¿Y por qué se separó?

Eyra echo un suspiro untanto  incómoda.

—Bueno—.Empezo la curandera hechando un resoplido.— Es un poco más complicado…. Digamos que no era muy afinada a la senda de la escarcha. No sabría explicarlo, supongo que quería buscar una nueva ruta. Así que tras 10 años de servicio decidí separarme. Deshacer mi voto con un sacerdote escarchado.—Eyra mostró la marca del ojo cicatrizado.— Y decidí emprender un nuevo rumbo. Lo demás…. Creo que ya muchos lo asumirán, me crucé con la matriarca Gnauril, me enamoré, tuve una hija, mi esposo murió y ahora tengo que mantener a dos jóvenes.

La otra mujer sonrió y luego se hecho a reír.

—- Es una historia interesante, Eyra. Me gustaria escucharla algun dia.

— Si, algo así. ¿Y hablando de historias interesantes? Creo que su enviada….— Eyra se quedó callada cuando la otra mujer que había sido enviada al interior de la yurta salió, haciendo un ademán de asentimiento.

La líder de aquellas Valkirias alzó un ceño con una sonrisa socarrona.

—- Creo que puede entrar.

—-Si, ya lo creo que sí,…..—- quería decir su nombre, pero no se habían presentado de manera formal.—- ¿Por cierto? ¿Cuál es tu nombre?

La lider Valkir se la quedo mirandola con seriedad, pero luego sonrió.

—- Mi nombre es Hilda Lelia. Tercera al mano de la cuarta saga de guerreras y guerreros de la Garra implacable. Digamos que soy una líder de guerra.

—- Bien, Hilda….. Es un gusto.

Hilda solo asintió, se volteó y dio una orden en concreto.

—-Caranthir.

Un joven de solo 17 años, es decir, un insubre que estaba cerca de una fogata frotandose las manos se levantó de inmediato con el nerviosismo pintado en los ojos.

—- Si mi lider.

Hilda se quedó mirándolo, como evaluandolo, y luego con una voz fuerte y potente hablo:

—- Anuncia su llegada—. Ordenó haciéndole un gesto con la cabeza, señalando a Eyra.— Y escoltala.

—-Si, mi Líder.

Hilda asintió y se sentó junto al fuego. Dando así por finalizado su turno del día.

——

Ingresaron al interior.

La yurta emitía un calor extraño, parecía un clima contenido de verano, y no había nieve bajo sus pies. Solo tierra.

Atravesó otra manta que cubría el sector principal de la tienda y entro justo en una zona decorada con pieles de Elnuk y Mammuts.

—-Gran  Gnauril, la curandera Eyra se hace presente.

Gnauril estaba sentada en una especie de estudio, revisando unos mapas. La anciana levantó la mirada.

—-Si…. Gracias Jomm. Puedes retirarte.

El joven le hizo una reverencia y se retiró.

—- Eyra, mi querida, Eyra. ¿A que debo el honor de tu grata visita?

Eyra devolvió la sonrisa de Gnauril y contesto:

—- Aquí tengo un mapa…. Un mapa que le robe a la guardia de hielo hace años.

Gnauril la escucho con atención.

—- ¿Si me permite?

Gnauril asintió haciéndole un gesto al estudio de madera que ya hacia detrás de la curandera.

Eyra se acercó y extendió el mapa por la mesa.

Gnauril se aproximo para observar, y se percató que tres zonas habían sido recién marcadas y dibujadas con el nombre de: Ogros dragon, Tribus desconocidas, y tribus patriarcales.

—- Bien, hoy, dando las clases de los sectores del Freljord me llevé una sorpresa interesante.

Gnauril la miro.

—- Creo que en los mitos de su gente hablan de los ogros dragones de hielo. ¿No es cierto?

Gnauril asintió.

—- Hoy Vulvain me reveló que ya hacen aquí, en el area desconocida, justo en la frontera septentrional. Cruzando el mar de hielo.

—-¿Eso fue lo que te dijo Vulvain?— Inquirió.

—- No solo eso. —-Y señalando la región al noroeste, la curandera prosiguio:—-. Aquí al noroeste, hay tribus lideradas por patriarcas y más abajo de ese lugar hay una montaña, donde se….

— Entiendo.—Le corto  Gnauril—- Pero no pueden haber ogros dragón de hielo, Eyra. Fueron exterminados, el mismisimo rey Dios los eliminó. Eso hace muchos milenios, en la era de las tres.

—- Mire hasta el momento, nunca me llamaron la atención estos lugares. Pero Vulvain habla de ellos como si fueran lugares temidos. y dijo un nombre, Skanadorak. ¿Eso significa algo para usted?

La anciana palideció, abrio los ojos de par en par como si un recuerdo  invadiera su mente.

—¿Skanadorak dices?

Eyra asintió.

—- Ya veo.

—-¿Significa algo?

Gnauril asíntio y lo único que salió de sus labios fue:

—- Los norses.

Había una expresión de espanto y terror en el rostro de la venerable Gnauril

—- Después de tantos milenios.—-Divago la anciana.—- Han retornado.

Eyra, quien no entendía nada se atrevió a preguntar:

—- ¿Mi matriarca? ¿De que está hablando? ¿Quienes son los Norses?

La venerable Gnauril la miro con los ojos abiertos de par en par.

—- Seguidores del Aniquilador primordial. Un antiguo enemigo, anterior a los Recilientes, anterior a los vigilantes.

Eyra fruncio el ceño sin entenderlo del todo.

—- No entiendo…. ¿De que está hablando?

— El Caos…. El Aniquilador primordial, el único reino capaz de confrontar he igualar al vacio. Seres que son capaces de matar dioses estelares en un abrir y cerrar de ojos.— La expresión de Gnauril era de puro y desnudo terror. Entonces mirando con más fijeza a Eyra dijo:— Cuando Skanadorak retorne, también lo hará el Caos. Y cuando el caos retorne, también lo hará el vacío. Los dos eternos rivales. El Aniquilador primordial y el vacío. No puede ser.

Eyra no comprendía nada.

—- ¿No entiendo nada? ¿Dígame qué es lo que pasa?

Gnauril se relajo y se sentó en su asiento, expulsando por fin, el aliento que habia estado conteniendo.

—- El caos al igual que el vacío es la quinta y última dimensión. Es un lugar aberrante, a diferencia de los espectros que vienen y proceden del reino de la muerte….Los demonios, proceden del reino del caos. Seres que se alimentan de las emociones, del dolor, del miedo o la desesperación, y es corrosivo. Una vez el caos infecta a un ser vivo su influencia se exparse como una enfermedad. —-Gnauril negó con la cabeza.—- Si los norses han retornado….. No. Ellos no tardaran mucho tiempo antes de que puedan movilizarse y lo que buscarán es la fuente de energía mas grande de todo el Freljord. Y dicho poder esta en el abismo. Van a usar a los vigilantes encerrados como medio…… Ya veo, por eso están regresando.

Eyra miro a la anciana entre curiosa y extrañada.

Gnauril tenía los ojos cerrados. Había escuchado la profecía del anciano Floki:

«Cuando Skanadorak retorne, también lo harán los norses. Y cuando los norses retornen….. El vacío y el caos lo harán. Los eternos rivales. Dando inicio al juego final.»

—- La guerra eterna. ¿Porque en esta era? ¿Por que ahora?

—- ¿Almenos dígame qué es eso del Caos? ¿Porque sigo sin entenderle?

Gnauril miro a Eyra con una mirada llena de preocupación.

—- El caos es la dimensión de donde proceden entidades primigenias y antiguas. Es un reino donde las emociones, toman forma, es un lugar retorcido habitado por unos dioses igual de antiguos que los Vigilantes. Y eso no es lo peor. Últimamente, con las guerras que se han gestado en el Freljord y en otras regiones del mundo…… Solo están alimentando al caos. No puede ser.— Gnauril retomó su compostura.— Bien, primero lo primero. Tenemos que acabar el asunto con la Garra invernal, tardara tiempo, pero sera necesario. Eyra.

La curandera se puso firme.

—-Reúne a tus mejores Elnuks. Tengo una misión para ti, irás a las tribus Avarosanas una vez mas, como lo hiciste en el pasado para buscar apoyó. Si los norses han retornado, eso significa que ni la Guardia de Hielo podrá frenarlos. Tenemos que mover nuestras piezas, solo disponemos de siete años. Siete años. Las cuarta semana te dirigirlas a la capital avarosana. Como lo hiciste en el pasado, volveras a parlamentar con la matriarca Ashe.

Gnauril miro el agujero en el techo de la yurta y miro las estrellas y se fijó en una constelación en específico.

Eyra miro junto con ella hacía la misma dirección.

— Puede que sea la última vez que veamos un cielo estrellado y tranquilo como esta noche.

En el cielo. Sobre todo en las estrellas apareció la constelación de las nueve puntas. Eyra no lo sabía, pero aquella constelación, era el símbolo del Caos y su aparición, solo presagiaba la ruina y la destrucción.

Por fin el eterno rival de los Vigilantes, estaba moviendo las fichas en el gigantesco tablero que era Runnaterra, y el Freljord seria el punto de partida.

—–

Al dia  siguiente.

Eyra se levanto por la mañana, recordó la conversación que tubo con Gnauril, pero aun siguió sin entender eso del Caos, no comprendía quien o que era con exactitud. Quiza era un reino espiritual donde las emociones tomaban forma. Gnauril no lo especifico del todo. Pero si recordó lo ultimo que la venerable Gnauril le dijo:

«El Caos es un océano sin límites de energía espiritual y emocional que define un reino contrario al reino espiritual. Es una enorme y terrible fuerza de cambio y poder, y es corruptora tanto para el cuerpo como para el espíritu. Los mortales más dotados, los magos oscuros, pueden utilizar esta energía, que les hace dueños de habilidades capaces de trascender las leyes del universo material y capaces de romper la barrera de la magia. Sin embargo, el malévolo poder del Caos puede corromper gradualmente a un mago y transformarlo en algo mas, en un demonio espectral, contaminando su mente y cuerpo. El símbolo más emblemático del Caos es la estrella de nueve puntas, que representa los nueve caminos del Caos: Odio, discordia, dolor, sufrimiento, miseria, ruina, placer, lujuria, guerra y putrefacción. Esos son los nueve caminos del Caos.»

Eyra solo se limito a pensar en esas palabras. Caos. Sin embargo, sacudió la cabeza y prosiguió con sus clases. Saco una pizarra y empezó con otra lección:

—– Muy bien,—-empezó aclarándose la garganta.—- Veamos: si empezamos por aqui, ¿qué tenemos?

Eyra señalaba el extremo este de su mapa.

—- NALJAÄG—- Contesto Vulvain.

—– Correcto. Bien. Donde tenemos a los pisa hielos y algunos pueblos en el interior. Pisa hielos y Ros’lagen, ambos pueblos con distintas diferencias. Su nombre ordinario perdido esta. Luego, cruzando los montes de hielo nos encontramos con la… —-Se detuvo mirando a la pequeña Eyra.

—– La alcazaba Ahondada de los Noxianos o conocido como Fuerte Hondo.—- Contesto la pequeña.

Eyra asintió en reconocimiento por el esfuerzo de su hija.

—– El Fuerte Hondo. Cruzamos el Río Helado y nos encontramos mas al norte con los Alpes y al sur con la Ciudadela de la Guardia de Hielo. En esta región habitan los trolls de hielo separatistas, pueblo que también esta en permanente lucha contra el nuevo rey, Trundle. Luego tenemos los subrios y los ligures. Bueno, pero no entraremos ahora en más detalles. Si vamos al otro lado del rio Helado, al sur, está Vatchcaer, Ghulfrost, Los riscos de Ornnkaal, Yadulsk, Quchar y la aldea de los Vastagos de hielo, todos estos dominios de la matriarca Ashe. Pero es en Rakelstake donde esta la mayor concentración avarosana, aunque en constante pugna con el sector occidental de la región liderada por la matriarca de la Garra Invernal: Sejuani. Mas allá de estas zonas avarosanas tenemos a las temibles tribus ursinas, siempre en conflicto con la Guardia de Hielo. Y mas arriba de estas tribus están los bosques helados y oscuros. Donde habitan los lobos gigantes, y pasando aquel bosque esta nuestra tribu, la Garra implacable. Mas al sur están los puertos glaciales, el dominio de Rygann y la Guada Valar, uno de los pocos asentamientos comerciales que hay en el Freljord. Y ahora nos dirigimos al Noroeste meridional. Cruzando el mar helado. Aqui tenemos tres zonas diferentes: Los Volkos, los Moretani, los udoses, las tierras ursinas y ahora ultimo y recien descubierto justo ayer, los Ellisif, quienes asumo estarán en constante lucha contra los ursinos. Ahí en la tribu de los ellisif hay un rey y patriarca llamado Urik. Si, esa es todo el Freljord conocido hasta ahora. Y se me olvida….. Aqui en el este meridional están las tribus dominadas por la Garra Invernal que son 27. Veintisiete tribus—- Eyra echo un suspiro y miro a los dos jóvenes.

—- ¿Y tu de donde vienes, Eyra?—- Pregunto Vulvain.

—- ¿Yo? —–Eyra se vio sorprendida; era la primera vez que alguien le hacía aquella pregunta después de Hilda. Era curioso. Parecía que aquel joven quisiera saberlo todo—-. Yo vengo de la tierra de los Desolados, el asentamiento de la Guardia de Hielo, pero he viajado por muchas de estas ciudades. En otro tiempo, cuando era aun mas joven. Pero no nos desviemos de la lección de hoy. Al Suroeste esta la frontera con el reino Demaciano, la ciudad de Uwendale, donde tienen el Adriático, la costa de Fossbarrow, con el reino separatista del fuerte helado, y un poco mas al oeste esta el refugio de piratas y constante fuente de conflictos en el mar demaciano. Y un poco hacia el este de Demacia encontramos el siempre temible reino de Noxus, con su capital: El Bastion Inmortal. Pero estamos en el norte. Y si, es justo aquí en el Suroeste helado donde se encuentra la ciudad original Uvander. ¿Quién partió de aquí para conquistar una gran parte del Norte?

—- La Reyna Avarosa.—- Respondieron los dos jovenes al unisono.

—- Así es. La gran Avarosa junto con sus Mammuts. —prosiguió Eyra —-, y ahora este sector es gobernado por Ptolomeo I Evergetes, que accedió a la fortaleza hacia muchos milenios y ostento como descendiente de una de las dinastías establecidas por los generales de la gran matriarca Avarosa tras su muerte. Actualmente el descendiente de Ptolomeo I, es decir, su vigesimo septimo nieto: Ptolomeo III Evergetes tiene un joven primogénito, algo mayor que vosotros, al que le han puesto el nombre de Ragnar, este  joven es el quinto con este nombre, en honor al padre de la Reyna, la unificadora de gran parte del Freljord. Cuando este muchacho acceda al trono será conocido como Ragnar V. Mas al norte están los ligures, otro pueblo bárbaro, siempre rebelde y complicado. Si seguimos hacia el Oriente Freljordiano, encontramos otros pequeños reinos barbaros asentados en la salida al mar: Rhudan e Igvur. Hasta alcanzar las grandes regiones de Oriente: bajo el poder de otro rey descendiente de los diadocos, los generales extranjeros de Avarosa. El hombre que gobierna todo este vasto sector era llamado Morgan Seleúco II, de ahí que lo llamemos también la tribu Seleucida. Es una región extensísima, el mayor de los sectores del este conocido y, sin embargo, sólo una parte del grandísimo imperio que Avarosa Forjo y que consiguió tener bajo su control. Y para terminar, este gran sector limita con otros dos de gran importancia: al suroeste tiene frontera con Noxus, conquistado en una época anterior por Avarosa y que tras su muerte quedó en manos de su general Dimhas, estableciéndose así una gran dinastía; en la actualidad gobierna Ptolomeo III Evergetes. El rey Ptolomeo y el rey Seleúco llevan casi veinte años gobernando estos sectores gracias a una extraña tregua con el Imperio Noxiano. Y bien, llegamos al otro extremo del mapa, más allá del Norte y de Noxus, mas allá de Shurima, donde encontramos el lejano reino de Shatrad, donde se dice que Avarosa detuvo al fin su marcha. Algunos dicen que por la rebelión de sus tropas, otros que por la férrea resistencia del forjador de una gran dinastía: el emperador Indue Shandragupta. En cualquier caso, este poderoso y hábil gobernante estableció allí un gran reino que fue creciendo con sus sucesores hasta el rey Ashoka y que fueron capaces de resistir el ataque shurimano, eso hacia muchos milenios. Y en fin, éste es solo una parte del mundo conocido. Como ven, el Freljord es sólo un pequeño punto, en esta región del orbe. Un punto importante sí, pero, como les he explicado, lejos del poder y la gloria de otros grandes reinos e Imperios.

Eyra dio por terminada su lección, suspiró y dejó a Vulvain y a Hellie por aquel día. Hellie se fue a estar junto a su madre, pero el joven Vulvain se quedó ahí. Eyra, a petición suya, le había dejado otros mapas tambien robados de la guardia helada. Vulvain dispuso un grupo tal y como lo había hecho Avarosa con un nutrido grupo de mammuts en la vanguardia. Enfrente situó con piedras una formación: primero la infantería ligera con las valkirias reclutadas entre las más jóvenes y las más pobres de la ciudad; éstos llevaban el Chalikar o espada corta de dos filos y unas largas jabalinas que, una vez clavadas en el escudo enemigo, no podían ser separadas, dejando el arma defensiva inútil; como protección portaban un pequeño escudo redondo o parma y un casco de cuero llamado galea, casi siempre hecho de piel de lobo; detrás los vélites, y siguiendo la tradición bélica en la que le instruían, dispuso a la infanteria ligera, los insubres y los berserkers, por ese orden; todos llevaban una fuerte coraza de cuero reforzada en el centro del pecho con una sólida placa de hierro de aproximadamente veinte centímetros cuadrados; como protección, todos estos soldados llevaban grandes escudos y con una punta de hierro en el centro que los guerreros usaban para desviar las armas que se les dirigiesen, evitando así que quedaran pegadas en el escudo. Además, llevaban una espada y las lanzas parar atacar al enemigo lanzándolo a veinticinco o cuarenta pasos de distancia, dependiendo de la fortaleza y habilidad de cada guerrero insubre; por fin, los insubres, los guerreros berserker de la retaguardia, los más expertos de toda la tribu, llevaban una pica más larga usada para el combate cuerpo a cuerpo. Vulvain organizó las formaciones de ambos bandos con la infantería en el centro y los escuadrones de elnuks de guerra de ambos ejércitos en las alas respectivas; sin embargo, Avarosa contaba con la ayuda adicional de los poderosos mammuts. ¿Cómo compensar eso? El joven vulvain se tumbó en el suelo con su rostro muy próximo a los soldados que representaban ambos ejércitos. En el silencio sólo se oía el sonido del viento y las voces de Hellie y Eyra, pero Vulvain no escuchaba a nadie, absorto por completo en desentrañar alguna forma en la que contrarrestar la carga de los mammuts. En clase con Eyra había sugerido que la Garra Implacable incluyeran bestias como ésas en sus propias filas pero Erya lo había desechado como imposible porque en el sector no habían mammuts. de improviso recordó aquella conversación con Eyra, era una conversación corta, pero que se le quedo pegado en la memoria:

—–

—– Quizá en el futuro, pero hoy día la Garra Implacable no cuenta con mammuts y otras tribus sí —–explicó Eyra —–, y ésa es una realidad de la que nuestras fuerzas no pueden huir. Aunque muchos deseen hacer caso omiso de eso.

—-¿Caso omiso? —-había preguntado Vulvain.

—– Quiero decir que hay matriarcas que no prestan atención a este tema y deberían hacerlo, o al menos, eso es lo que yo pienso.

—–

Y eso es lo que también pensaba el Joven Vulvain. Se quedó allí, dormido, meditando sobre los mammuts. La venerable Gnauril lo sorprendió en el suelo y lo despertó.

—- Ése no es sitio para dormir, Vulvain.—- Dijo Gnauril.
 
Vulvain se frotó los ojos.
 
—- No, lo siento…, pensaba en los mammuts de la reyna Avarosa.
 
—– ¿Los Mammuts…? Bien…, ése es un buen asunto para meditar. ¿Y has llegado a alguna conclusión?
 
—– No, pero es peligroso no contar con mammuts cuando tribus sí disponen de ellos. ¿Alguna vez hemos ganado a los mammuts?
 
Gnauril le miró con intensidad.
 
—– ¿Eyra no les ha hablado de Ulric?
 
El Joven sacudió la cabeza.
 
—- Bien, pues Ulric sí que derrotó a un ejército avarosano y sus Mammuts. Eso fue en la ciudad de Panormus. El Rey Dios lucho con la mismísima Avarosa cuando la misma vino a asediar la ciudad que defendía el Rey Dios. Esto ocurrió hará unos… tres mil años o… veinticinco … —- La anciana se quedó un momento ponderando los años—-, bien, en cualquier caso, fue hace tiempo. Lo importante es que Avarosa llevaba varias victorias consecutivas con los mammuts, y se enfrentaron contra Ulric seguros de una nueva victoria, pero el Rey extranjero había ideado un
plan.
 
Gnauril estaba disfrutando con la intriga de la historia al observar la total atención del joven al relato.
 
—-¿Un plan? ¿Qué plan?
 
—- Fosos. Ulric ordenó excavar fosos en el campo frente a la ciudad el día anterior a la batalla. Cuando Avarosa mandó atacar a sus mammuts, éstos avanzaron sobre la infantería apostada a las puertas de la ciudad. Los vélites, que eran los que estaban más avanzados, se replegaron. Las fuerzas de Avarosa creyeron que huían atemorizados y los mammuts los persiguieron hacia la ciudad, pero cuando los vélites llegaron a la zona de los fosos, se refugiaron en ellos para resguardarse de la carga de los mammuts. Al mismo tiempo, Ulric había concentrado un gran número de arqueros en un lateral y apostados por todas las fortificaciones de la ciudad, y ordenó lanzar una lluvia de flechas sobre los elefantes a la vez que los vélites, protegidos en sus fosos, lanzaban sus jabalinas. Gran parte de las bestias cayeron en la emboscada o huyeron asustadas. Luego Ulric aprovechó la confusión para conseguir una gran victoria y atrapar decenas de mammuts perdidos. Fue un gran día para las tribus del rey dios.
 
—– Entonces sí que se puede vencer a los Mammuts.
 
—– Bueno, sí… y no. Ulric fue muy inteligente: supo aprovecharse de las circunstancias y tuvo tiempo de preparar una defensa adecuada para la carga de los mammuts. Entre otras cosas sabía que los avarosanos de su epoca no comprendían sus metodos de guerra. El problema permanece en campo abierto. Ahí las ventajas siguen siendo para los osunos y mammuts. ¿Te cuento el desembarco de Regulo en Noxus?
 
—– ¿La Garra Implacable lucho contra Noxus?
 
—— Sí, pero salimos derrotados. Vencimos a una parte noxiana pero realmente nuestra victoria final fue en el mar. En tierra Noxiana, conseguimos algunas victorias pero al final todo se perdió cerca de la capital. Hay quienes piensan que se perdió porque la matriarca Aesith no esperó los refuerzos que debían llegar. En fin, fuera como fuera lo que ocurrió es que Noxus hizo venir a mercenarios desde Shurima y los puso a las órdenes de un gran guerrero, Jantipo. Este general dispuso unos ochenta elefantes blindados en la vanguardia de su formación, la infantería detrás y la caballería en las alas. Los garra implacable dispusieron de su infantería de insubres en el centro y la caballería de elnuks también en los extremos. Jantipo mandó avanzar a sus elefantes. La infantería de nuestra tribu, dispuestos por unos berserkers detrás de otros, constituyeron una inmensa masa de soldados y consiguió resistir la primera embestida de los elefantes, pero luego resultaba imposible luchar cuerpo a cuerpo con su enorme fortaleza, los noxianos avanzaron entre los elefantes y recompusieron su formación detrás de los mismos, pero al avanzar así la caballería noxiana de basiliscos, consiguió rodear toda la infantería. Una vez rodeados era cuestión de tiempo. Sólo unos dos mil hombres y algunos jinetes de elnuk escaparon. Hasta la propia matriarca cayó presa. No, vencer a los elefantes o de igual manera a los mammuts en campo abierto no es sencillo. Joven Vulvain, si alguna vez te ves enfrentado a una fuerza que cuente con esos animales y la batalla deba ser en campo abierto, sigue mi consejo: retírate. Retirarse para atacar más adelante, en mejor ocasión, no es un deshonor.
 
El joven Vulvain le escuchaba con los ojos abiertos de par en par, sin parpadear, digiriendo el consejo de la anterior matriarca.
 
—– Y ahora ve a ver a Eyra, que está preocupada porque no has ido a comer.
 
Vulvain asintió y salió disparado hacia la estancia donde lo esperaban Eyra y Hellie.
 
Gnauril se quedó contemplando las pequeñas figuras de guerreros, algunas piedras y de los mammuts distribuidos en diferentes formaciones sobre la tierra y supo que el joven estaba intentando descubrir como aniquilar a los mammuts. Analizo la maqueta. Las filas de insubres habían abierto canales, canales y mas canales por los que pasaban los mammuts, para luego generar una encerrona. Aquello era una trampa para destruir a los Mammuts. Sonrió, pues supo que poco a poco se estaba forjando una leyenda.
 
Un rey lobo.

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