La Leyenda del Rey Lobo / PARTE XXVII

Escrito por
| 6 | Dejar un comentario
En Boca de Guerra
Entre Hombre y Lobo
Harald tenía los brazos cruzados. Observaba con molestia la discusión entre su hija y Gnauril.
— Ayer me llegó una carta de Eyra.—- Dijo Gnauril con un gesto ceñudo.—- La tribu avarosana no nos apoyara en la defensa de nuestra ciudad y mucho peor, una de las jefas de guerra de la tribu de la matriarca Avarosana puso en duda la credibilidad de nuestra mensajera.
Thenglir hecho un suspiro y negó con la cabeza.
— Tendremos que defender nuestras fronteras solos. Aparte de eso ayer uno de mis exploradores y espías más experimentados llegó por la noche, para informarme que la matriarca de la Garra Invernal a logrado derrotar a las tribus del Nor-oeste. Tribus salvajes, sin matriarcas. —- Thenglir acompaño aquella información con un enorme tragó de vino, quería pasar aquel mal regusto con algo dulce. No lo consiguió.—- Lo peor es que una enorme comitiva de osunos, hijos de la tormenta y saqueadoras Damatrix se acercan hacia el sector oriental de nuestro territorio. Tengo entendido se están queriendo acercar a nuestro asentamiento y lo peor es que la matriarca enemiga a decidido acabar con nosotros de manera personal.
Gnauril asintió reflexiva.
—- Es evidente. Nuestro asentamiento es un lugar estratégico para llegar inadvertidos hacia las tribus avarosanas, es una zona donde nadie puede esperar un ataque—. Gnauril estaba sopesando sus posibilidades, se preguntaba si seria prudente hacer un trato con las tribus avarosanas una vez mas. Aquello era complicado, pero una parte de su mente, la mente intuitiva, le decía que aquello debía hacerse, pero no le quedaba claro. por otro lado la Garra Invernal tenia en su control a varias tribus poderosas, muchas en distintas zonas del nor-oeste Freljordiano: Osunos y tribus cambiapieles que quizá ya se habrían unido a ellos con antelación, hijos de la tormenta y los jinetes de Mammuts, asintió.— Es muy probable que lleve osunos, pero no pueden atravesar el lago que rodea nuestro sector. La única forma es por el puente. Deberíamos destruir el puente. Ademas antes de llegar aquí tiene que atravesar el río Sigva y ese rió esta maldito, el rey lobo lo maldigo. Nadie puede atravesar aquel rió. Por que aquel que lo atraviesa muere.
Thenglir, asintió, pero al rato negó con la cabeza, pensando en el puente del asentamiento, no podían destruirlo. No podían.
—- Llevas razón madre, pero el puente de nuestro asentamiento es nuestra única vía para atacar y también para hacer escapar a los ciudadanos, sobre todo a las madres con hijos. Claro en caso de que seamos derrotados en el Sigva y la Garra Invernal atraviese el rio. No podemos destruir el puente. No podemos, quedaríamos encerrados y nos tardaría tiempo reconstruirlo. Se complica peor si los osunos hacen acto de presencia. Creo que el año entrante, estaremos en boca de guerra.
La estoica Gnauril tenía un mal presentimiento, luego intentó indagar a su hija sobre el informe que le había dado Eyra, su emisaria e informante.
—-Hija,— empezó Gnauril— ¿Que fue lo que pasó en la reunión con las tribus Avarosanas? Cuéntamelo todo. ¿Que fue lo que te dijo Eyra?
Thenglir negó con la cabeza. Parecía que si escuchaba la palabra Avarosana o avarosano se enfadaba aún más.
—- Bueno, creo que es mejor que empiece desde el principio.
———–
Rakelstake, Foru Voariu, Sala de reuniones.
Las líderes juramentadas de las tribus en el sur Freljordiano pertenecientes a las tribus Avarosanas estaban reunidas. La preocupación por los movimientos de la matriarca de la Garra Invernal y su creciente dominio sobre varios territorios en el oeste había sido el detonante de la sesión y elemento motivador de gran afluencia entre las líderes marcadas.
Era increíble, habían demasiadas lideres reunidas. Eyra, representante de la Garra Implacable se levantó y fue quien inició el debate.
—- Creo, que todos sabemos y estamos informadas de los acontecimientos en el Nor-oeste Freljordiano. Desde hace dos años la Garra Invernal ha ido extendiendo sus dominios e incrementando sus fuerzas en ciertos sectores del oeste. La matriarca Sejuani logro conquistar Almantica, una tribu aliada de los Avarosanos, sector comercial con los niños del hielo, y ahora se está abriendo paso hacia nuestra tribu. Como todos sabrán, nuestro sector, los témpanos de hielo son lugares salvajes, pero también es un punto estratégico para que la tribu de la Garra invernal pueda tomar por sorpresa muchos asentamientos suyos. Lo que pido es el apoyo de la tribu para detener en seco el avance de la Garra invernal y el de su matriarca: Sejuani.
Varias de las líderes ahí reunidas asintieron en son de que estaban de acuerdo, pero al final una de ellas hablo.
—- Estamos conscientes de los movimientos de la Garra Invernal. Sabemos que su matriarca se acerca hacia los témpanos de hielo de su sector. Podemos enviar algunos guerreros, pero eso que pides…. Todo un ejército—-, la mujer negó con la cabeza, — es imposible, no podemos arriesgarnos a perder nuestras fuerzas en una incursión de tal escala.
Aquellas palabras pusieron en duda a varias líderes. La matriarca Ashe escuchaba en silencio, a su lado Tryndamere, el rey bárbaro y único Jurasangre de la Matriarca observaba de lado a lado, como si vigilara los rincones, en busca de algún signo de traición o asesinato.
Entonces otra de las líderes dio un paso adelante.
—- Apoyo y estoy de acuerdo con Eyra Kalfegni. Algo hay que hacer; no podemos permanecer tranquilos mientras nuestras fronteras son invadidas por las tribus ursinas. Recientemente tengo informes de mis exploradores que han previsto un ataque desde el este, pero esta amenaza del nor-oeste desploma nuestras defensas. Además, si logran atravesar el Nor- Adriático empezarán a invadir zonas comerciales.
Ashe dio un paso adelante.
—- Olgavanna tiene razón, pero por ahora no puedo hacer nada. Tenemos problemas con otro reino cercano en la frontera límite. Hay un hombre llamado Ragnar V que amenaza nuestras fronteras, sobre todo la capital. Lo que pides en este momento es imposible. Lo siento.
— Pero lo que pedimos no es demasiado. Mi matriarca, es una mujer fuerte. Sabe cómo liderar una turma. Lo que pedimos es un contingente de 50 hombres. Eso es todo.
— Entiendo tu preocupación,— dijo el jurasangre de la matriarca, Tryndamere,—-pero estamos en asuntos mucho más urgentes. Si te enviamos refuerzos dejaríamos muchos de nuestros asentamientos desguarnecidos. Eso nos dejara en desventaja contra Ragnar V. No podemos dejar nuestras fronteras sin defensas.
Eyra apretó los puños.
—- Comprendo. Entonces estoy aquí perdiendo el tiempo.—- Contestó dándose la vuelta y retirándose de la estancia.
———
—-De modo que estamos solos.—- Intervino Gnauril.
Thenglir asintió.
— Lo peor esque no tenemos demasiados efectivos para un ataque continuo. Mis Valkirias son fuertes, pero se verán diezmadas por los osunos, y por lo que tengo entendido… La matriarca Sejuani tiene de su lado a tribus marginadas que eran cazadas por la guardia de hielo:Hijos de la tormenta, jinetes Mammuts y entre otros que desconosco. Se pondrá complicado. El año entrante estaremos en guerra, y esta ves la guerra no sera en campos abiertos, sera en nuestros propios hogares, tenemos que alejar la guerra de nuestros asentamientos. Habra mucha sangre, y solo faltan 2 meses para el fin del verano.
Gnauril asintió con tristeza.
— Si, y ademas esta el otro enemigo: Ragnar V, una pena que no se pudo alcanzar con el rey Bárbaro. Eso complica las cosas para que los avarosanos nos manden refuerzos.
Harald dio un paso adelante con una sonrisa.
— Por suerte, mis insubres estarán listos a mediados del año entrante. Tenemos 700 efectivos, son rápidos, fuertes y el vigor de la juventud los embarga. Sobre todo a Vulvain.
Thenglir y Gnauril lo miraron con unas sonrisas, la mención del joven lobo siempre les alegraba.
—- Ese muchacho fue forjado por los dioses. Es rápido con esa espada, y es feroz como un lobo. Aparte de eso, ya estamos en las pruebas finales. Pronto mis muchachos podrán batirse en duelo y defenderse por si mismo.
—– ¿La pruebas finales? Eso significa ¿Las luchas contra monturas?
—–Si. Si consiguen pasar esta prueba….
Thenglir asintió.
— Estarán listos para lo que sea. Seran tus mejores insubres y estarán dispuestos a morir a tu lado, claro, si es necesario.
Thenglir sonrió.
— Ya veo —comentó la matriarca.—Creo Harald, que es hora de que tus pupilos dupliquen sus esfuerzos de adiestramiento. A partir de ahora los puedes entrenar en el combate mañana, tarde y noche. Yo hablare con sus madres, tu encargarte del adiestramiento.
Harald asintió y con una sonrisa mientras se retiraba de la estancia.
— Así— añadió Harald.— Vulvain estará listo para la siguiente contienda, así que prepárate hija.
Thenglir solo se limito a sonreír.
— Ya veremos.— Dijo mientras Thenglir asentía y la guerra se acercaba.
——
1 mes después, en el bosque de la curandera Eyra.
Vulvain escudriño los sonidos entrañables del bosque. Capto un aroma en el viento. El viento casi inconstante parecía….. furioso, molesto. Pero apuntaba a un solo lugar… Apuntaba hacia lo profundo de oeste, hacia la montaña que había visto en sus visiones y su infancia.
El mes anterior había tenido un sueño extraño, uno en el que había visto sangre en la nieve. Luego había visto una laguna con osunos congelados. Después había observado una fortaleza inexpugnable. ¿Que demonios significaba todo aquello? Pero lo mas desconcertante fue ver la montaña de hielo, la puerta del lobo y una espada con el guardamo de un lobo que abria las fauces y que de las mismas emergia una hoja, filosa, poderosa. Lo que mas le llamo la atención de aquella hoja esque estaba flotando en el aire. Parecia… Como si aquella hoja lo estuviera llamando, esperando, aguardando.
—– Vulvain ayudame con la madera.
Vulvain tardo en responder.
—– Vulvain.
—- Ahorita voy Hellie.— Dijo Vulvain con cierto aire de molestia. Estaba concentrado mirando las estrellas que se cernian en el cielo por la tarde. Le llamo la atencion el símbolo del lobo, por alguna razón se sentía conectado a aquella constelación. Gnauril le había dicho que aquella constelación apareció cuando el anterior rey lobo habia muerto con la promesa de regresar.
—– Vulvain hablo ense……..
A Vulvain le extraño que Hellie se quedara callada. Se volteo de golpe y vio que Hellie estaba mirando un punto en el bosque con cierto aire de temeridad, se percato de que le temblaban las piernas. No sabia que era lo que su hermana veía pero decidió ir a averiguar.
Se aproximo hacia la posicion de Hellie y vio lo que ella veía. Se le abrieron los ojos de par en par. Era un Osuno. La criatura aun no los había visto, pero Vulvain supo que aquella cosa no tardaría en captarlos. Con rapidez Vulvain tomo de los hombros a su hermana y la arrastro hacia el arco de un árbol enorme que ya hacia a unos metros de su posición. Hellie asustada intento gimotear.
—- No inspires fuerte. Cálmate Hellie. Nos va a descubrir—-. Le susurro Vulvain mientras le tapaba la boca y volteaba la mirada en la abertura del árbol para observar si el osuno se había retirado. Tenia los dientes apretados y el corazón le latía con tal fuerza que parecia que fuera a salirsele del pecho. Claro había matado a otros osunos, pero eso había sido en el pasado, cuando era un salvaje. Ahora en ese momento, no se creía que pudiera hacerlo.
Miro a Hellie, estaba tremendamente asuntada. Sus sentidos agudos eran capaces de escuchar los fuertes latidos del corazón de Hellie. Le hizo un gesto de calma con la mano y Hellie asintió respirando de manera tranquila y suave.
—- Eso. Despacio, con calma.—- Hellie estaba con una pequeñas lagrimas en los ojos, estaba asustada.—- Ahora escúchame.— Dijo Vulvain entre susurros, con la voz mas tranquilizadora que podia.—- Voy a enfrentarme a ese osuno, cuando la pelea empiece quiero que corras lo mas rapido posible y avises a Eyra.— Se volteo para mirar la posicion del sol— Va a anochecer, escuchame: Vas a correr sin mirar atras. ¿Entiendes?
Hellie negó con la cabeza, estaba demasiado asustaba, demasiado conmocionada para considerar aquella opción. Vulvain se volteo para mirar en la pequeña abertura del arco natural. Se percato que el osuno olisqueaba la madera cortada y se levantaba de sus dos patas para olisquear los alrededores.
—- ¿Hellie recuerdas lo que te enseñe la semana pasada?
Hellie asintió.
—- Bien, quiero que pongas en practica eso. Quiero que corras hacia ese árbol—-. Vulvain señalo un árbol torcido.
Hellie miro el árbol con cierto aire de sorpresa.
—– Corre hacia ese árbol, el osuno te vera, intentara atacarte y yo lo interceptare. No creo que pueda derribarlo, pero lo detendré lo suficiente como para que puedas correr por la ruta Irvina y así puedas llegar a casa.— Hellie asintió.—- Bien, almenos me harás caso… Cuando eso ocurra, cuando intercepte al osuno, quiero que corras y no mires atrás, un segundo de retraso y sera tu fin y el mio.—- Vulvain empezó a olisquear, el olor a sangre que había pegado en el pelaje del osuno le dijo lo que quería saber.—–Mierda esta cerca.
Hellie y Vulvain abrieron los ojos de par en par. El joven le hizo una señal a su hermana.
Levanto el dedo indice.
Uno.
Levanto el dedo del medio.
Dos.
Luego levanto el anular.
Tres.
«AHORA» Penso Hellie apretando los dientes mientras empezaba a correr, no miraba hacia atrás, solo se limitaba a llegar a su posición, al tiempo que el enorme osuno rugía y corría hacia su dirección. En cuanto Hellie corrió hacia el sendero del árbol retorcido, el osuno que ya la habia detectado bramo con furia. Corrió a cuatro patas para intentar alcanzar a Hellie, pero un golpe tremendo lo contuvo, era el miedo. Sintió un golpe en la parte izquierda del pecho como una enorme roca, intento ver el objeto que le había golpeado, pero no logro ver nada, al final lo comprendió, era su corazón la que le azotaba d e aquella manera. De inmediato el osuno gruño y se fue para atrás por la fuerza de un golpe tremendo, como si hubiera sido golpeado por uno de sus iguales.
Vulvain, rugiendo como una furia había impactado su hombro y el resto del cuerpo hacia el pecho del osuno. No supo como tuvo la voluntad de reunir toda esa fuerza, pero lo habia logrado, había echo que el osuno retrocediera y se tambaleara. El osuno, recompuesto de la sorpresa inicial se incorporo y de un revés de su enorme y gargantuesco brazo expulso a Vulvain cuan largo era hacia un árbol del tres. Un roble.
—– Mocoso infeliz.—- Espeto el osuno.
Vulvain apretó los dientes, voló hacia un árbol que se situaba justo delante de él, sintió que la cabeza le daba vueltas. En el aire, no supo como maniobrar, hacia mucho que no luchaba de esa manera. Gruño y se maldijo a si mismo el haber perdido aquella pizca de instinto que había adquirido con la camada de lobos wargo, pero luego reafirmando su cuerpo dejo que aquel instinto primario que había aprendido en su vida con los lobos gigantes tomara el control. Giro el cuerpo en reversa en el aire y aquel movimiento hizo que sus pies se posaran en el árbol amortiguando su impacto. Luego giro, revolviendose con rapidez para observar a su captor, al osuno que tenia al frente.
Esté, es decir, el osuno, ya se encontraba en camino rugiendo como un poseso. El enorme brazo de la criatura envuelta en un amasijo de sangre cuagulada se deslizo hacia Vulvain.
El Joven no tubo tiempo para reaccionar y el golpe del osuno lo impacto con tal presteza que pareció que una roca de proporciones colosales le hubiera caído encima, el cuerpo de Vulvain salio volando por los aires y fue a parar a otro árbol, esta ves se estrello de espaldas y grito de dolor. Se intento incorporar, pero con mucho esfuerzo, al tiempo que apretaba los dientes, pero el osuno tan rápido como un guerrero experimentado no le dio la oportunidad. Se aproximo al muchacho con rapidez y lo levanto de los cabellos. Acto seguido le apartó la cabellera que le cubría parte de la cara. Aquello parecía la gota que derramaría el vaso. Vulvain abrió los ojos con esfuerzo, estaba aturdido por el golpe y entonces vio al Osuno.
Aquel osuno tenia los ojos azuleados envueltos en un rictus de furia. Le mostraba los dientes al tiempo que en su gesto afloraba una expresión de odio infinito. Entonces tomándolo de la cabeza con su otra zarpa enorme como una espada la criatura intento clavarle la garra en el vientre.
—- Quiero ver la expresión de tu cara cuando mueras.—- Le dijo.
Vulvain intento decir algo, pero de sus labios solo salio un extraño gimoteo. El osuno se acerco para escuchar.
—– ¿Que dijiste?
Vulvain levanto la mirada y sus ojos empezaron volverse rojos al tiempo que una expresión de odio afloraba en su rostro.
—– ¡Te voy a matar!
El osuno capto en un segundo la fuerza de un Dios igual de temerario que el Volibear, la sed de matanza y sangre que dejaría en su batallas. La criatura estaba tan inmersa en aquellos pensamientos que no pudo reaccionar, ni ver el golpe que aquel joven le había asestado en la mandíbula. El golpe, tan sorpresivo y rápido como cualquier otro fue increíblemente duro, como un tremendo martillazo.
¿De donde había salido aquella fuerza? Mientras sentía como su cuerpo temblaba por el impacto del golpe, mientras el viento gélido le azotaba. El osuno sintió la inconfundible sensación de estar volando por los aires como cualquier mortal.
Con el rabillo del ojo vio como el joven se incorporaba, las heridas de su cuerpo humeaban como si de un horno se tratara. Las heridas empezaban a cerrarse, como si estuviera siendo curado por alguna fuerza exterior. Entonces el osuno cayo al suelo, se levanto de manera inmediata alerta por el peligro. Vio al joven. Se dio cuenta de que este permanecía quieto, entonces el joven rugió y pareció que el viento rugía con el. Era un rugido de odio, como si un Dios olvidado del Freljord se hubiera manifestado en el escenario.
El osuno también rugió, pero su rugido parecía el de un osezno, pequeño, débil. Entonces el joven corrió. Corría a cuatro patas como un lobo, se movía tan rápido que el osuno no fue capaz de captar el golpe que volvió a caer en su enorme y titanico rostro. De un momento a otro tenia al joven tan peligrosamente cerca que pareció asustarse.
_«Esos ojos….. esos rojos» _Pensó el osuno, mientras el golpe de aquel muchacho se insertaba en su mandibula y un pedazo de diente se le desprendía de la misma.
Vulvain siguió atacando, una y otra ves, golpe tras golpe. Como si hubiera sido poseído por un demonio o una extraña entidad anterior al Freljord. Ya no parecía que tuviera control de su cuerpo o su mente. Algo que había estado encerrado en su interior, pero que sabia que estaba ahí, empezó a tomar el control. En su interior había una lucha entre poderes. Entre el hombre y el espíritu salvaje que habitaba en su interior. Entonces en un acto de querer tener el control se le nublo la mente. No supo que era real o irreal. En momentos casi determinados, parecía ver al osuno rugiendo y lanzando golpes a lo loco en un vano intento de defenderse, recordó un lance total y tremendo de su cuerpo impactando contra la bestia, y luego una vez mas como en el principio, emergió la niebla roja. Entonces recordó a otros osunos, estaban rodeandole. Recordó como que sin dudarlo se abalanzo sobre ellos. Luego, después de diez minutos la niebla roja que lo habia envuelto se abrió para revelar a un montón de osunos masacrados. Algunos mostraban golpes tan tremendos que parecía que un demonio de proporciones titanicas les hubiera hecho pedazos la cabeza, otros estaban partidos por la mitad con las vísceras derramadas en la nieve, otros ya hacían con las partes de la mandíbula rota y muchos otros ya hacían colgados en los arboles. Parecía como si una bestia sacada de alguna leyenda prehistorica hubiera aniquilado a aquellas criaturas. ¿En que momento habian aparecido aquellos osunos? El solo recordaba a uno. No lo sabia, claro, recordaba la vision de osunos atacandolo, pero no recordaba en que momento en especifico. De improviso se dio cuenta que había sido tomado por aquel instinto que había guardado por mucho tiempo. Aquel instinto salvaje que en momentos de furia se esmeraba por controlar. Sabia lo que ocurría si lo sacaba a relucir.
Vio a otro de los osunos, este seguía con vida. La bestia lo miro y sus ojos se abrieron de par en par como si hubiera visto a un demonio.
—– ¡Alejate! ¡Alejate!— Rugió el osuno, mientras Vulvain lo miraba desconcertado.—– ¡No me mates!
Vulvain se miro las manos; la derecha estaba con sangre y la otra, la mano izquierda sostenía la cabeza de un osuno, quiza se la abria arrancado con las manos. No lo sabia.
Dio un respingo de miedo, al tiempo que apretaba los dientes tremendamente confundido, en que momento habia tenido aquella cabeza en las manos, de pronto le entraron una ganas tremendas de vomitar, se llevo las manos a la boca y expulso una papilla espesa de billis y carne fresca. Se había estado comiendo a los osunos. Cuando se dio cuenta de esto soltó la cabeza del osuno con asco y esta vez, si que vomito con mas ganas. El osuno que estaba delante suyo lo miraba desconcertado. La criatura no tenia la pierna izquierda, o mejor dicho, la tenia, pero parecía que alguna criatura le hubiera mordido de manera enloquecida, la enorme pierna de osuno estaba deformada como si alguna bestia le hubiera mordido en repetidas ocasiones.
Joven y Osuno se miraron por un largo rato. Luego Vulvain inspiro hondo, se dio la vuelta y se metió nuevamente en el bosque.
Y mientras su figura desaparecía en el bosque, el osuno que ya hacia tirado en la nieve sangrienta se juro que si volvía a encontrarse con aquel joven huiría lo mas lejos que pudiera.

 

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas