Aún recuerdo los prados verdes en primavera, la lluvia cayendo sobre las calles aun sin asfaltar, los relámpagos alumbrando el cielo y los truenos resonando a coro por los ecos de los montes que lo rodean.
Aún recuerdo los buitres sobrevolando en círculos el cerro más alto, las golondrinas anidando en las cornisas de sus casas de piedra, las ranas nadando en aquel arroyo ahora ya seco.
Aún recuerdo aquel pequeño y precioso pueblo en el que me crie aprendiendo a conocer y amar la naturaleza.





Mabel
Muy buen relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía