UN VIAJE INOLVIDABLE

Escrito por
| 142 | 13 Comentarios

– Profesora… ¿nos puede ayudar? – con esta interrogante, “Milo” la obligó a sentarse y descargar sus cosas encima del escritorio, estaba a punto de abandonar el aula.

– De qué se trata Emilio, te escucho.

– Bueno profe, hablo en nombre de todos mis compañeros. Como sabrá este año terminamos nuestra etapa escolar y deseamos que sea nuestra asesora del viaje de promoción

La joven maestra, recién había empezado el camino de la docencia. Se quedó sin reaccionar unos minutos, no esperaba la propuesta que acababa de escuchar.

– ¿Y a dónde piensan ir?

– A la ciudad, pasar un día juntos, tal vez visitar algún museo o ir al cine- replicó Milo

– Uhmmm…. ok, acepto. La próxima clase traeré los presupuestos y ustedes deciden. Ahora me retiro porque tengo aún clases por dictar. Adiós.

Apenas dejó el aula, la algarabía estalló de forma espontánea. Cuatro profesores ya nos habían dado la espalda. Al fin tendríamos nuestro viaje escolar.

La ciudad a visitar quedaba a 80 km, de la nuestra. Las diferencias en infraestructura eran abismales. Un gran porcentaje de estudiantes nunca la había visitado y para otros era la oportunidad de hacerlo sin supervisión paternal.

Dado nuestro exiguo presupuesto, el viaje se realizaría en camión. Por esas coincidencias de la vida, el elegido fue un viejo camión FORD F600, con tolva y carrocería de madera, el dueño era el novio de la profe.

A mi madre le comuniqué emocionado el acontecimiento, sin muchos interrogatorios, el dinero que me daría alcanzaba para los pasajes, comer algo y una entrada al cine, no más. Mi padre nunca supo nada.

Llegó el día tan esperado, el punto de reunión era el colegio. Muy temprano por la mañana, comenzaron a llegar los “viajeros”. La vestimenta a solicitud de la profe, era el uniforme escolar. “Milo” fue uno de los pocos que apareció con una olla de aluminio, al destaparla había arroz con treinta huevos fritos.

Una vez que estábamos todos, empezó la travesía. En la cabina iban la profe y su novio, el resto en la carrocería y tolva. Una vez que tomó la carretera panamericana, saltó el primer inconveniente. Un día antes, el camión tuvo una carga de ladrillos, así que la arenilla de éstos estaba regada por todo el piso. A velocidad, el aire entró por las rendijas de la carrocería, creando torbellinos de polvo anaranjado, los cuales impactaban en nuestro cuerpo. A los pocos kilómetros de recorrido, todos éramos pelirrojos.

Después de dos horas de viaje, el tiempo normal era una hora, llegamos a la ciudad. Se estacionó en un edificio donde funcionaba la biblioteca municipal. Bajamos del vehículo, con el cuerpo acalambrado.

– Muchachos, son las 08:10 de la mañana, a las 6 de la tarde, nos encontramos en este mismo punto. Por favor hora exacta- la profe dio media vuelta, subió al camión y desaparecieron.

Nos quedamos mirándonos unos a otros, sin saber qué hacer. Aquellos que conocían la ciudad, se convirtieron en guías del grupo. Junto a la biblioteca estaba la Casa de la Juventud. Dicho local era sede de la Feria de Ciencias, escolares no pagaban. Gracias al uniforme escolar fue lo primero que visitamos, resultando un encuentro enriquecedor para todos.

EL tiempo transcurrió entre visitas al estadio, museos, plaza de armas, catedral y cuanto monumento había en la ciudad. Todo el recorrido lo hicimos a pie.

En una de esas caminatas, en el centro histórico, nos topamos con un vendedor ambulante de libros y obras usados.

– Buenas tardes, ¿Cuánto cuesta “La Iliada”? – inquirió Ze María.

– 20 soles.

– Y el “Mundo es ancho y ajeno”- preguntó otro.

– 23 soles.

El joven ayudante era bombardeado por el grupo. Minutos antes, habíamos comprado plátanos y pan, así que no dejábamos de comerlos mientras preguntábamos.

Un tipo gordo, con la camisa abierta, sentado en el extremo opuesto a nosotros, disfrutaba su almuerzo observando todo. Dejó de hacerlo, acercándose al grupo.

– Oye, eres huevón o te haces. No ves que estos pobretones están almorzando pan con plátano. No van a comprar nada. Bótalos de acá – fue el mensaje que recibió el ayudante.

Sólo nos quedó alejarnos al quedar al descubierto una gran verdad. No teníamos un centavo para realizar esa compra extra. Nos dirigimos al cine. La función empezaría a las 3 de la tarde. Compramos los tickets y fuimos a platea. Milo aún cargaba su olla de aluminio. Al destaparla, varias manos buscaron el huevo frito que calme el hambre evidente. Se armó un alboroto, cual pirañas a los pocos minutos no había nada en la olla. Fue el plato fuerte que en algo calmó al estómago.

El cansancio nos invadió, muchos se entregaron a los brazos de Morfeo. Levantarnos temprano y la preocupación del viaje, fue la combinación culpable. No dábamos para más. Acabada la función cinematográfica, nos dirigimos al punto de reunión, el camión ya se encontraba en el lugar acordado. El viaje de retorno fue más cansado, nos alcanzó la noche y el frío helado de invierno. Nos juntábamos para darnos calor. Después de algunas horas, llegamos a nuestro destino. Nadie nos dio la bienvenida. Bajamos del vehículo, maltratados pero satisfechos del viaje realizado. Las tenues luces de los postes de madera, fueron testigos de los interminables abrazos de despedida, había sido un día intenso pero difícil de olvidar.

Comentarios

  1. Gian

    9 mayo, 2020

    Excelente relato. Muy entretenido. ¡Bienvenido, compatriota!

    Saludos y mi voto. Te has ganado un seguidor.

    Gian.

  2. NELL

    9 mayo, 2020

    Gracias maestro.

    Amigos, si les gustó el relato. Déjame tu voto

  3. Girasol

    9 mayo, 2020

    Me hizo soñar tu relato, muy bueno felicitaciones..!

  4. Mabel

    9 mayo, 2020

    Muy buen relato. Un abrazo Nell y mi voto desde Andalucía

  5. Esruza

    9 mayo, 2020

    Buen relato, te dejo mi voto y un saludo

    Estela

  6. JR

    10 mayo, 2020

    Me ha encantado tu relato. Muy hermos!

  7. Kafaty

    14 mayo, 2020

    Me gustó tu relato, te dejo mi voto

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas