El Pacto

Escrito por
| 42 | 8 Comentarios

Julia odiaba su vida, más específicamente las decisiones que tomó a lo largo de la misma. Cómo pasó de ser la más popular de su clase a una madre soltera de mellizas, con un trabajo mediocre como limpiadora en un hospital. Vivía su vida amargada, reprochándose y reevaluando aquellas elecciones; el imbécil que la dejó embarazada y luego se marchó, la falta de estudios terciarios, llevar a término el embarazo de las mellizas pese a no tener un empleo estable y su miserable trabajo en el maldito hospital. ¡COMO ODIABA SU PATÉTICA VIDA! Desde que era una niña, soñaba con ser famosa, que el mundo la recordara y el nombre de Julia Soza sea tan relevante como el de las estrellas de cine, sin embargo, la realidad distaba mucho de sus anhelos, no tenía amigas ni familiares, en el trabajo pasaba desapercibida, los médicos ni siquiera se percataban de su presencia. Julia Soza era casi como un fantasma para el mundo, podría dejar de existir y nadie se daría cuenta de ello, excepto sus hijas Marisa y Asunción, para ellas su madre era la luz de sus ojos. Con los años el deseo de ser famosa se volvió una obsesión, por las mañanas era en lo primero que pensaba, y lo último que deseaba antes de irse a dormir. Cuando algún médico del hospital pasaba por su lado sin siquiera saludarla una voz en su cabeza murmuraba furiosa “¡Algún día seré famosa y te acordarás de mí, hijo de puta!”.

Todo seguiría igual en la vida de Julia si sus reproches y deseos no hubiesen sido escuchados por aquel ser sobrenatural…

_ ¡Buenas noches niñas! _ Dijo Julia cansada luego de un largo día.

_ ¡No, así no mami! _ Reprochó Marisa con picardía.

_ ¡Con la canción! _ Agregó Asunción. Ante los reclamos de las niñas Julia recitó con hastío;

_ “Buenas noches Marisa, buenas noches Asunción.

    Las quiero a las dos

    Son mis mellizas adoradas

   ¡Mi bello cielo y mi hermoso sol!”

Aquel poema lo repetía diariamente antes de apagar las luces para ir a dormir, con el tiempo, se había cansado de hacerlo, pero a las niñas le fascinaba.

Luego de cerrar la puerta del cuarto de sus hijas, Julia se fue a su habitación y se sentó en la cama, “Otro día más”, pensó apesadumbrada y apagó la luz del velador, pero frente a ella una silueta la observaba desde las sombras. Julia se sobresaltó al ver a la criatura. Prendió la luz de forma maquinal, la silueta desapareció. Quizás fue solo mi imaginación, pensó. Una vez más la apagó y nuevamente la criatura apareció.

_ No temas, ¡No te haré daño! _ Le dijo aquella sombra con una voz espectral. Julia se quedó paralizada, el miedo la invadió. _ ¡Estoy aquí para ayudarte querida!

_ Qui, ¿quién eres? _ Le preguntó Julia resollando.

_ Eso no importa, estoy aquí para cumplir tu deseo de ser famosa, es lo que pides noche y día ¿O me equivoco?

¡Me estoy volviendo loca! pensó Julia con los latidos de su corazón punzando su cabeza.

_ No estás loca, yo puedo ofrecerte lo que tanto deseas, que la gente te conozca, que seas famosa. Con mis poderes mañana mismo podrías aparecer en todos los canales de televisión, ¡PODRÍAS SER FAMOSA!

_ Yo ser famosa, ¿Cómo? ¿Qué debo hacer? _ Julia hablaba aletargadamente, el miedo se esfumaba dando paso a la curiosidad, las palabras de aquella criatura resonaban en su cabeza de forma seductora.

_ Solo tienes que firmar un simple contrato y yo me ocuparé del resto.

_ ¿Solo firmar un papel?

_ Bueno, firmar un papel y… _ La criatura dio un paso más cerca de ella.

_ Y qué, ¿Cuál es el precio? _ Dijo Julia saliendo de su letargo.

_ Me tendrías que obsequiar algo tuyo… _ La criatura hablaba haciendo ademanes con las manos.

_ ¿Qué quieres de mí? _ En ese momento la criatura se acercó más y se dejó entrever por la luz de la luna que se proyectaba a través de la ventana. Julia pudo distinguir con horror un monstruo semihumano con dientes filosos y amarillos, cuernos de cabra, ojos rojos y brillantes como los de un demonio. Un vaho fétido invadió su nariz. Es el mismísimo diablo, pensó recordando aquella criatura mitad hombre, mitad cabra de la mitología. La criatura, como si escuchara sus pensamientos, sonrió.

_ “Marisa y Asunción.

    Las quiero a las dos

    Son mis mellizas adoradas

   ¡Mi bello cielo y mi hermoso soooool!”

_ ¿Tú quieres a mis hijas? _ Dijo Julia indignada. _ ¡Jamás te entregaría a mis niñas!

_ Piénsalo de este modo, en tu nueva vida, ellas serán un estorbo, además siempre podrás tener más hijos, pero jamás estarás tan cerca de cumplir tu sueño de ser famosa, recuerda el imbécil de tu ex que te abandonó, los médicos hijos de puta que pasan por tu lado sin siquiera mirarte, tus amigos de la escuela que ya te olvidaron. Todos, absolutamente TODOS hablarán de ti, saldrás en la televisión, en los diarios, en la radio, mi querida amiga, serás famosa. _ La criatura sonrió y una pluma y un papiro se materializaron frente a Julia, sobre la mesita de noche. _ ¡Solo debes firmar y yo me haré cargo del resto!

Julia miró la pluma mientras pensaba en las opciones que le planteaba aquel extraño ser que podía cumplir su más ansiado deseo. Hipnotizada ante aquella palabra con la que soñó durante toda su vida “FAMOSA”, “FAMOSA”… Tomó la pluma y firmó la hoja de papel…

A la mañana siguiente la niñera encargada de cuidar a las mellizas llegó a las siete de la mañana como era habitual y abrió la puerta con una copia de las llaves, algo fuera de lo común sucedía, nadie estaba en la sala ni en la cocina, tal vez se quedaron dormidas. La niñera se dirigió al cuarto de las niñas y abrió la puerta, el grito de la mujer invadió la habitación al ver aquella aterradora escena. El lugar se encontraba cubierto de sangre, los trozos de las mellizas descuartizadas desperdigados por la habitación y en una esquina Julia cubierta de la sangre de sus hijas en posición fetal murmuraba con los ojos desorbitados mientras se mecía.

_ Él no cumplió con el pacto, ¡Se llevó a mi cielo y a mi sol y no cumplió con el pacto!

Los días posteriores todos los medios de comunicación y el mundo entero hablaban de Julia Soza y el famoso caso de las hijas descuartizadas…

 

Comentarios

  1. Luis

    4 junio, 2020

    Sin duda un mal trato. Un gran texto, un saludo y mi voto!!

  2. Creandomundos

    4 junio, 2020

    Muchas gracias! Absolutamente, hay que evaluar las consecuencias, sobretodo si una de las partes es el diablo…

  3. The geezer

    5 junio, 2020

    Me gustó este relato, que en su sencillez tiene una lección tremenda!!
    Saludos y mi voto
    César

  4. Creandomundos

    5 junio, 2020

    Muchas gracias The geezer, exacto, si bien se lo puede tomar literalmente, también tiene un significado metafórico donde el diablo representa todas aquellas cosas materiales que nos seducen día a día y en ocasiones nos alejan de los verdaderos valores y seres queridos. MUCHAS GRACIAS POR TU VOTO

  5. Chuma

    6 junio, 2020

    El guiño al Fausto de Goethe es evidente, Pero el «Mefistófeles» de este relato no es que sea diferente al otro por no cumplir con el trato (por tanto más macabro): es que simplemente es la representación de todo lo bajo que llevó al personaje principal a cometer el crimen que se describe al final:Este Mefistófeles es el odio de Julia a ella misma y por ende a todo lo bello que la rodea, ni siquiera «incluso» sus hijas, sino «sobretodo» sus hijas. Lo anterior le da el halo de terror al relato, no el demonio ni el crimen en sí.
    Saludos y mi voto.

  6. Creandomundos

    6 junio, 2020

    Muchas gracias Chuma, creo que, en los relatos de terror, las bajezas humanas y lo que oculta cada uno es lo más macabro para relatar, lo que eriza la piel y hiela la sangre. Puedes estar toda tu vida con una persona y desconocer esa oscuridad que habita en su interior o viceversa. Gracias por tu voto.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas