Ella y el mar

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Se había quedado dormida después de aquella impresionante ola.

Él era un seductor nato, le conocía esa virtud, pero sabía que sólo a ella la amaba. Aunque no se lo pudiera expresar con palabras, muchas veces estaban de sobra. Se comprendían hasta en los silencios.

Algunas veces necesitamos de los silencios, para resolver frases que fueron dichas, en los momentos en que no se debía decir nada.

Así envolvían su verdad, hasta que alguno de los dos podía decir una palabra. Una sola. La primera.

En aquel momento se reanudaban sus alianzas; la magia y el sortilegio volvían a relucir. Es que ellos se amaban, y cuando dos seres se aman, se comprenden en lo más insondable de las pausas.

Él iba y venía, sacudiéndola en un vaivén de emociones; alegría y congoja, placer y disgusto, amor y desdén.

Las grandes fascinaciones, se deleitan entre los acuerdos y las discordias.

Vivían ese ardor, cómo adolescentes.

Esporádicamente, el que adolecía era el mismísimo amor, dejaban de cuidarlo y se obstinaban en el odio; para volver después a esa fantástica rueda; del ascender y el bajar, de la excitación y el frío.

Eran ella y él mar. Por momentos, una oscura balsa, otras un Titanic.

En aquel lugar habían hecho el amor por primera vez; allí él había muerto, y se había vuelto uno con el océano. Lo añoraba cada día más, aunque algunas veces pensaba: “hubiera sido mejor no conocerlo nunca”.

Ella lo adoraba, a pesar de que él se quedara quieto, aunque apenas pudiera moverse; y sólo llegara hasta la orilla mojando la arena dorada.

Dejaría de ser sirena, o tal vez, ya había dejado de serlo, no le importaba saber; quería encantar a ese solo ser. Enamorarlo, sin pensar en las consecuencias.

En esa infinitud de lo que eran y de lo que no, lo seguía idolatrando.

Algo estaba muy claro, para conocer el amor había que ser arriesgado, ellos habían accedido al peligro.

Su hijo la fue a despertar, reprochándole que se había quedado dormida; por su culpa se quedaría sin el partido de futbol.

Todo fue producto de un sueño, en el que la risa estuvo ausente.

Se vistió apurada, pensando que, aunque fuera un poco tarde igual lo llevaría.

Con más premura volvió.

Se acostó para seguir soñando.

Ese mar, ya no estaba ahí.

Salió de su cama con mucho pesar y se paró frente al espejo alado, el que habían rescatado seguramente, de algún triste naufragio.

Él le había traído ese sueño.

Se peinó y maquilló, se vio como una sirena.

Apurada cerró la puerta de su casa y salió a la vida; porque ahí dentro, sólo había sueños.

Recorrió infinidad de calles, sin saber cuántos kilómetros y horas estuvo deambulando.

Lo encontró.

Él dijo una palabra. La primera… y acordaron una cita.

Comentarios

  1. Mabel

    29 junio, 2020

    Muy buen Cuento. Un abrazo Eli y mi voto desde Andalucía

  2. Eli...

    29 junio, 2020

    Gracias Mabel, temas oníricos que me encantan. Estuvieron varios días para publicarlo, ya me estaba alterando ja, ja, ja.
    Un abrazo nena!!!

  3. Esruza

    29 junio, 2020

    Él era un seductor nato, le conocía esa virtud… ¿Será virtud?
    Parece, en algunos párrafos , que lo hubieras escrito para alguien que conozco.

    Muy bueno, mi voto.

  4. Eli...

    29 junio, 2020

    No lo sé, tal vez lo vea así porque la seducción me atrapa y me gusta seducir.
    Lo viste reflejado, suele suceder.
    Otros escriben, y nosotros vemos un reflejo…

    ¡Gracias nena, abrazo!

  5. SDEsteban

    30 junio, 2020

    Hola Eli. Me ha gustado la magia que envuelve al relato. Saludos!

  6. jon

    3 julio, 2020

    Lo he pasado francamente bien, Eli.
    Un trabajo exento de despojos que arraigados llevamos y lucimos ante el espejo de la vida real a la que asiduamente nos asomamos.
    Cuando el escrito enamora es que el escritor es bueno o al menos significa que se ha esforzado.
    Puede que quieras seguir y te daría el SÍ porque promete.
    Lo dicho. Me ha encantado.
    Saludos

  7. Eli...

    3 julio, 2020

    ¡Muchas gracias jon! Cuanto halago en tus palabras.
    No puede seguir, no, no… es autobiográfica, con mucha fantasía.
    Y, ya pasó.
    Lo que sí seguiría escribiendo mi otra historia, la de «Instantaneas de una separación…».
    Hasta que llegue el reencuentro con mi marido, con el cual, luego de muchos años de estar separados, no nos hemos divorciado.
    Ja, ja, ja, finalmente ésta se termina acá, espero que la otra tenga un octavo capítulo.
    Gracias, gracias y más gracias.
    Un abrazo

  8. Eli...

    4 julio, 2020

    Gracias Luis, por tu voto.
    ¡Abrazos nene!

  9. Jess Primus

    5 julio, 2020

    Eli , compatriota mis aplausos y felicitaciones!!! Excelente. Cariños enormes!!!

  10. Eli...

    5 julio, 2020

    Gracias por tus felicitaciones y aplausos Jess. Abrazos compatriota!!!

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