Humores

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El reloj del salón dio dos campanadas. La luz del sol se filtraba a través de los visillos y se posaba en el suelo de parqué laminado, formando un cuadrado de luz en el que flotaban partículas de polvo brillante. De fuera llegaba el ruido amortiguado de un claxon y gritos de niños que jugaban. Dentro de la sala el tic tac era lo único que rompía el silencio. Una mosca entró volando y se posó en una mano. Paseó libre a lo largo de esa mano, arriba y abajo, y de nuevo arriba. Emprendió el vuelo en círculos emitiendo un zumbido acompasado con el ritmo del reloj. Se posó nuevamente, esta vez en un rostro. Y volvió a moverse a placer sin que pareciera molestar la cosquilla de sus pasos. Frotó sus patas. Siguió deambulando hasta que entró en un ojo, abierto y gris, que enfocaba rígido el techo. Saboreó el humor acuoso. Al cabo de un rato decidió marcharse por donde había venido y retomó el vuelo. En ese momento el reloj del salón dio tres campanadas.

Comentarios

  1. Mabel

    3 junio, 2020

    Muy buen Cuento. Un abrazo Nerta y mi voto desde Andalucía

  2. MP

    3 junio, 2020

    muy bueno Nerta, me encantó, la metáfora es fuerte, hasta me pareció cruel, y el majestuoso surrealismo. Un abrazo y mi voto.

  3. Esruza

    4 junio, 2020

    Terrible, la muerte insensible, donde las moscas pueden pasearse libremente.

    Muy bueno.

    Mi voto

    Estela

  4. The geezer

    5 junio, 2020

    Me ha impresionado esta impactante descripción de la muerte.
    César

  5. Nerta

    5 junio, 2020

    Muchas gracias a todos por vuestros votos y los comentarios, siempre constructivos y enriquecedores. Un abrazo fuerte!

  6. Chuma

    6 junio, 2020

    Más que la alusión a la muerte como un hecho trivial (aunque no confesado, claro, propio de la hipocresía humana), el contacto entre «el enfoque rígido» del ojo y la mosca reafirma la terrible perplejidad humana ante la intrusión de lo incomprensible (representada en la mirada al techo, pudiendo aludir al misterio celestial o del universo) y de lo monstruoso de lo que aqueja al ser humano, aunque se presente casi siempre en atisbos (la mosca). El relato no es sobre la muerte, sino la relación entre el misterio y la desesperación existencial del hombre por develarlo (que por cierto muestra su imposibilidad, como la posibilidad de que la muerte tenga al final un sentido más alto que el de la mera indiferencia).
    Saludos y mi voto.

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