Nervaduras de Jade y acinis magenta.
Gotas que surgen sobre el desierto
y se siembran en la hondonada sedienta,
donde las parras levantan su dulzor embriagador.
Es el clima, es la humedad, es la tierra:
corteza casi dorada, horadada por la mano,
recia y callosa del viticultor, ¡alquimia!
Es la hondonada de Baja, es Ensenada,
son los vientos preñados de agua,
los que bañan por la noche
los inmensos emparrados.
Es la hiedra trepadora
que alcanzando las alturas
vuelve su savia en racimo
¡ah qué deleite! en el vino.
La Vendimia comenzo en Baja.
Las uvas, ubérrimas, maduran y
provocan cual odaliscas, lujuria:
grupas sensuales y embriagadoras.
Y hay olivos que se yerguen
a contraluz como escudos:
pardos, verdes y plateados
que formados en hileras…
Dan camino, hacen calzadas,
a las fincas solariegas
que repletas de toneles
brindan, ofrecen, degustación.
Y en la noche de Ensenada
la Verbena va en »crecendo»:
las plebeyas y encumbradas
hacen de sus pieles, ¡galas!
El calor de fuera y dentro
hincha pieles voluptuosas:
muslos, grupas y pechugas
para magrear por doquier.
Un lobo sexagenario
-solitario lobo urbano-
deja ver entre sus gafas
su destello predador…
Que se refleja en sus ojos
pequeñas cuentas ardiendo;
sube y baja, bebe y baila,
deslumbrado por las ninfas
-que lo miran con desdén.
¡Ah! Aquelarre magnífico,
provocado por los caldos.
Si lo ubérrimo se diera
-para recobrar el tiempo:
Aquél de los días sin límite
el de las noches ¡vampiro!
el de las uvas, ¡raptor!
CORTEX





Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Alfonso y mi voto desde Andalucía
Esruza
Hermoso poema a la naturaleza, Alfonso.
Mi voto y saludos.
Stella
Cortex
Gracias a Mabel, por su expresión.
Y a Estela, por su sapiencia.
CORTEX