Historia de unas mujeres parte 3: El extraño caso del chico decente

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Hace ya unos cuentos años, cuando llevaba un tiempo en mi ¨trabajo con futuro¨, se incorporó un chico nuevo muy guapo al que llamaremos ¨X¨.

Nada más sentarme en la mesa de reuniones sabía que aquel chico me observaba. Era de estas personas que tienen una mirada tan potente que notas, aún sin mirar, que te está haciendo una radiografía.
El chico me miraba de una forma que solo puedo describir como fascinación pura. Era como si fueras al cine por primera vez en tu vida y te ponen la película de ¨Avatar¨mezclada con El Señor de los Anillos; Fliparías en colores…y te cagarías por la pata abajo.

Con el tiempo comencé a pensar sobre ello. ¿Por qué nos da miedo que nos miren con devoción y nos encanta que nos lancen miraditas guarrindongas?
¨X¨ intentó quedar conmigo varias veces, pero yo en aquel momento estaba con otro chico que me encantaba y que, por supuesto, no era para mi. Al poco tiempo ¨X¨comenzó a salir con otra chica y después de un año rompieron.
Poco a poco, ¨X¨ y yo nos habíamos introducido en el mismo grupo de amigos por lo que teníamos bastante contacto. Un día dando una vuelta por ahí, me confesó que siempre se había sentido atraído por mí y que, como ahora estábamos solteros ¿Por qué no conocernos?
En aquel momento yo ya no tenía chico por lo que comenzamos a escribirnos más a menudo. Yo todavía no tenía ese sentimiento que hace que se te pare el corazón pero, ¡qué coño!: era guapo, trabajador, simpático y sincero… Era tan sincero que al día siguiente me llamó para decirme que había quedado con su ex novia y habían decidido darse otra oportunidad.
He de decir que, en vez de enfadarme o despotricar contra él, tuve una reacción mucho más madura y le deseé mucha suerte de todo corazón. La verdad fue que me sentí un poco extraña. ¨X¨ había preferido optar por una relación abocada al fracaso que comenzar conmigo algo nuevo pero, había estado con aquella chica más de un año; esa relación se merecía otra oportunidad.
A parte de todo eso, me sorprendió muchísimo su sinceridad. No había conocido a nadie que fuera tan valiente, sincero y que luchara por lo que quería y creía sin vergüenza alguna. Había sido como quitar una tirita de golpe sin ningún aspaviento que retrasara el dolor de quitarte el esparadrapo. Un tirón y listo. Otro en su lugar se hubiera montado una película tirando mierda al azar a ver si algún mendrugo colaba y no enfrentarse a la situación.

Después de haber recordado a ¨X¨ me dió por pensar en el chico con el que estaba al poco de empezar en mi curro. También me pregunté por qué no había pasado de él por ¨X¨. Este chico se dedicaba al mismo gremio que yo y también era nuevo. Era de esa clase de chicos recién salidos de la universidad con las ilusiones por las nubes al igual que sus hormonas. Con el tiempo nos hicimos amigos; Él me contaba sus historias y yo las mías.
Con el tiempo empezó a salir con una chica y nuestra amistad se afianzó. Me contaba todo lo que planeaba con ella, sus impresiones, sus inquietudes… yo hacía lo mismo y, la verdad, es que esa parte la eché de menos tiempo después.

Un día, mientras me contaba sus penas, sentí que algo cambiaba en ese mismo instante. Es como un click que solo puedes sentir tu. Es como si el aire del ambiente cambiara de olor. No se, fue algo muy extraño pero él también lo notó.
Al poco tiempo, cansado de que aquella chica pasara de él, la dejó pero, al contrario de lo que se podría pensar, no nos liamos. El valoraba bastante nuestra amistad y, aunque sus sentimientos hacia mi habían cambiado, él no quería dar el paso, así que lo dí yo.

Debo decir que fue uno de los mejores tíos con los que he estado; sexualmente hablando, claro.
Tengo claro que, lo mejor del mundo, es que tu pareja sea también tu mejor amigo. Esa confianza, esa compenetración, no se consigue con cualquiera. Resumiendo: era conciso, sencillo y sabía lo que se hacía. No le daba miedo preguntar qué era lo que me gustaba y sin acomplejarse. En definitiva, que era original, vaya.
Comenzamos una aventura de verano y empezamos a salir. No solíamos coincidir mucho por temas de trabajo pero todo iba de fábula. Lo teníamos todo, menos seriedad. Y es que al final, tuve tanta suerte, pero tanta suerte que empezó a jugar conmigo. Intentaba fastidiarme con bromas diciéndome que iba a venir una amiga suya a visitarle y que él se iba a ¨dejar llevar¨…
Se podía decir que me tomaba el pelo pero eso no me gustaba un pelo. Aquellas tonterías y comentarios empezaron a colarse en nuestra ¨relación¨ y ésta acabó cuando le ofrecieron trabajo en otro país….
Con mi super gran suerte, decidió que aquel trabajo estaba muy bien y que las llamadas, los mensajes, las escapadas en avión y los posibles encuentros románticos que estaban a nuestro alcance no eran suficientes y me dejó atrás.
Hoy tengo clarísimo que fue lo mejor que me pudo pasar pero, en aquel momento, me costó aceptar que no se esforzara ni un poco en lo nuestro. Cada uno es dueño de su vida y elige qué es lo que quiere ser y hacer así que se marchó. Nos apreciábamos el uno al otro pero, al final, él acabó siendo más importante para mi.
Al cabo de unos meses conocí a un chico muy majo y, contándonos nuestro día a día, se lo comenté. Parecía que se lo tomaba bien. Creí que ambos seguíamos adelante y cerrábamos un capítulo de nuestras vidas, así que continué contándole cómo había ido mi cita que no pasó del café.

Al día siguiente de nuestra conversación, al despertarse al mediodía después de haberse ido de fiesta la noche anterior, me envió una foto de él y de una chica y me preguntó si me parecía guapa. Cuando le dije que era bastante mona me llamó y, recochineándose con un tono bastante cruel, me dijo que se había acostado con ella; Tres veces. Solo le faltó contarme las posturas. Yo compartía cafés y él su satisfayer moreno. Acto seguido le dije que no me llamara más en toda su vida y le colgué.
Durante aquella semana no dejó de llamar y pedir disculpas pero, aunque estuviéramos lejos y lo nuestro hubiera terminado, yo nunca le hubiera hecho algo así.

Meses después, cuando todo parecía que se calmaba y yo ya no me sentía dolida, olvidándome de él completamente volvimos a hablar y me contó que se iba a casar….con su novia del instituto.

¿Conclusión? que no te dejes llevar por los miedos. Si aparece en tu vida un¨X¨ no le dejes escapar. Son personas que escasean y no duran ni dos minutos solteros.

PD: A día de hoy, mi amigo parece que es feliz pero yo no lo tengo tan claro.
PD: ´X´ vive feliz con una nueva novia y les va genial. Viven juntos y tienen un gato. Y no, no soy yo.

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