La leyenda del Pirá López

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Atilio Montórfano tenía 75 años cuando emigró hacia Asunción, de la lejana Itakyry. Era un compulsivo buscador de tesoros, del plata yvyguy. Empleó más de 30 años de su vida en esta tarea. Mantuvo siempre la ilusión de que en el momento menos esperado, encontraría la olla de hierro llena de oro puro. Esta ilusión lo hizo fuerte por mucho tiempo, pero a sus años ya le resultaba imposible cavar fosas. Debido a su secreta frustración se volvió alcohólico. Su familia lo abandonó. Trabajó un tiempo en construcciones, pero las changas se le acabaron. Emigró a Asunción con un amigo. Se instaló en un pequeño espacio en la Chacarita.* Levantó su precaria choza con cartones y chapas. Se dedicó a lavar y cuidar autos en los alrededores del Congreso Nacional. Era muy conocido por sus fantásticas historias de hallazgos de tesoros y apariciones de fantasmas, de perros descabezados y feroces luisones. Para muchos era el «buscador» para otros un triste y patético anciano borracho y delirante.

Un día se puso a cavar la fosa para su letrina. Secándose la frente del sudor vio que a poca distancia de allí estaba el majestuoso Palacio de los López.* Su instinto de buscador de tesoros le hizo pensar que en aquellos años de la guerra, ante la inminente presencia de los barcos aliados en el puerto de Asunción. La familia presidencial, pudo haber enterrado sus joyas en el mismo lugar donde él estaba cavando. Esa posibilidad aunque remota, le llenó de entusiasmo, recobro fuerzas y siguió cavando como si tuviera de vuelta veinte años. En el último palazo, una chispa repentina brotó. El rostro del anciano se iluminó de alegría. ¿Era el presagio que se cumplía a lo largo de los años? Un antiguo cofre de metal dejaba ver sus contornos. Antes de sacarlo miró a su alrededor. Se percató que nadie le observaba. Además la noche ya se hizo presente. Lo sacó de la tierra y rápidamente lo introdujo en su precaria vivienda. Encendió una vela. Con un trapo de cocina lo limpió de la húmeda tierra. Se centró en el herrumbrado candado, tenía unas iniciales en relieve sobre el metal: FSL. No podía ser de otro: Francisco Solano López. De sus ojos brotaron lágrimas. Con ansiedad cogió un martillo y un corta hierros. Con un fuerte golpe rompió el candado. Lo destapó. La felicidad se desbordó de su corazón. El cofre estaba lleno de monedas de oro, collares de perlas y diamantes que quizás habrían pertenecido a la mismísima Madame Elisa Lynch, la mujer del Mariscal. Repuesto de su asombro, cerró el cofre. Una vaga sensación de temor se apoderó de él. Guardo su hallazgo bajo la cama, lo cubrió con viejos diarios. Aseguró la puerta de su vivienda con gruesos alambres y se quedó toda la noche sin pegar un ojo custodiando su preciado tesoro. Cada sonido era una amenaza, por más que fuera una rana, un perro o algún hambriento gato. Ya no salió a trabajar a las calles. Cultivó una huerta de tomates y lechugas en el pequeño espacio que le quedaba. Ignoraba a sus viejos amigos de tragos, le inventaba excusas para no abandonar su casa. Sólo en las madrugadas, abría su cofre y se deleitaba con la belleza de las joyas y la sensación de sentirse rico, muy rico. Pero se dio cuenta que no estaba preparado para el momento, no sabía cómo convertir en dinero su hallazgo sin levantar sospechas. Pero eso poco le importó, prefirió mantenerlo en el más oculto secreto. Mientras tanto vivía en la más absoluta miseria. Bajó de peso y las noches en blanco le hacían alucinar. Veía al mismísimo Mariscal López, entrar en su patio, con una pala en mano buscando el tesoro que ahora le pertenecía a él, a Atilio Montórfano, el buscador de tesoros de Itakyry. Por momentos la abstinencia del alcohol, le hacía abandonar su vivienda. Acompañaba a sus viejos amigos de tragos, por cortos instantes luego volvía de prisa a su casa. Ellos notaron el cambio, en el anciano, de pronto hablaba mucho del Mariscal López, de su esposa, de la guerra, decía que veía a soldados conduciendo carretas llenas de oro y que incluso en varias ocasiones vio hasta al propio Mariscal caminando por la avenida Costanera. Pero sus amigos entendían que eran alucinaciones propias de un buscador de tesoros frustrado y alcohólico. Se reían de él, le hacían bromas, pero a la vez disfrutaban de sus fantásticos relatos.

Un día las aguas del rio Paraguay subieron. Atilio se levantó y vio que su precaria vivienda se inundaba. Los demás vecinos, desesperados cargaban sus enseres en pequeñas canoas, otros en carros tirados por caballos, algunos llevaban sus pertenencias sobre sus cabezas. Todos metidos en la tarea de la evacuación. Muy pronto la crecida del rio lo cubriría todo.

Atilio Montórfano se resistió a abandonar su vivienda, no quiso que fueran a descubrir su hallazgo. Nadie se percató que el anciano buscador de tesoros se quedó encerrado en su casita de cartón y chapas. Tres días después la fuerza del agua arrasó con todo. Atilio se aferró como pudo al cofre pero este no flotaba, una y otra vez lo sacó del fondo del agua, hasta que le dominó el cansancio. Se sumergió lentamente hasta el fondo y ya no salió.

Con el paso del tiempo surgió la leyenda, del Pirá López, los pescadores cuentan que el anciano buscador de tesoros encontró un cofre que perteneció al Mariscal López y que el fantasma de éste lo había convertido en un gigantesco pez dorado, porque el anciano se negó a devolverle lo suyo.

Este gigantesco pez suele aparecerse en los alrededores de la bahía de Asunción, en noches de luna llena o en periodos de grandes inundaciones, volcando las embarcaciones de los pescadores alejándose con un lastimero grito dando saltos en el agua, brillando más que los reflejos de las luces de la ciudad en el agua.

 

Pirá: (idioma guaraní) pez

Itakyry: Municipio de Alto Paraná Paraguay

Plata yvyguy: (idioma guaraní) Dinero enterrado, leyenda

paraguaya, que habla de tesoros escondidos bajo la tierra custodiado por fantasmas.

Chacarita: Barrio marginal de la ciudad de Asunción ubicado a la orilla del rio Paraguay, que sufre la crecida de este cada 5 años.

Mariscal Francisco Solano López. Héroe del Paraguay que luchó en la guerra de la triple alianza (Brasil, Argentina y Uruguay) desde 1864 hasta 1870.

Madame Alicia Lynch: Irlandesa compañera del mariscal López.

Palacio de los López: Residencia del Mariscal López ubicado cerca de la bahía de Asunción, Hoy sede de la

Presidencia de la República.

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