Microrrelatos viajando sobre estornudos. Movimientos en proceso de olvido

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Yo diría que es muy probable que ya se haya escrito sobre casi todo, estoy seguro de que alguien en algún momento de la historia de este pequeño mundo, escribió hasta de la forma de cocinar en un horno convencional una tarta de semillas de una misteriosa planta que solo florece una vez cada diez años en un punto determinado de las altas cumbres de la cordillera del Himalaya. Quieto, no corras a buscar en google sobre el nombre e historia de la planta en cuestión, en su lugar, porqué no dedicas ese valiosísimo tiempo a otra cosa, que tal si cierras los ojos, respiras una sola vez de forma profunda y según exhalas todo el aire de tus pulmones, emprendes un suave vuelo hacia aquellas frías cumbres y desde lo más alto, ágilmente suspendido y en completo silencio, contemplas como florece esa bella flor, tratas de capturar alguna pequeña ráfaga de su cautivadora fragancia, inténtalo amigo, cuando lo consigas, entonces y solo entonces, estaremos hablando el mismo idioma.

Como decía es fácil que desde la invención de la escritura en cualquiera de sus formas, ya se haya escrito de casi todo lo imaginado, de modo que, me temo, que no queda otra que darle una última vuelta de tuerca más a nuestra maltrecha y ruinosa imaginación y esperar pacientemente a que las turbias aguas de nuestra mente reposen y se aclaren, mostrando los destellos de pequeños diamantes que se encuentran en lo más profundo, allá donde pocos llegan a sumergirse por falta de esfuerzo o peor aún, por falta de confianza.

Es posible que a alguno de vosotros también os ocurra algo parecido, a pesar que de cada persona tiene su forma de asomarse al lago de su imaginación, creo que todos lo imaginamos totalmente cristalino con un bellísimo embarcadero de antiguos tableros de pino, en el cual nos sentamos lentamente y con los pies descalzos, trazamos pequeños círculos en sus frescas aguas turquesas. Los hay que verán carpas multicolor que den pequeños saltos, algunos con tirabuzón incluido, sus saltos nos dan pequeñas pistas para saber en que dirección debemos de mirar en las profundidades del lago, otros verán tormentas que descienden sobre nuestro lago para llevarse su cristalina agua y disimuladamente robar alguna que otra perla o diamante de su profundidad, los cuales decorarán sus largos cabellos de trueno y así cautivar a las mas bellas cordilleras. Yo en tiempos pude ver cosas increíbles, extraordinarias, inigualables, vi como una gran colmena de abejas recolectaban néctar de aurora boreal y con el alimentaban al dios de la imaginación, un ser supremo asentado en una pequeña isla del centro del lago y del que manaban millones de finos hilos luminosos que a una velocidad de vértigo se conectaban y desconectaban de centelleantes almas que aparecían y desaparecían suspendidas en cualquier punto del bosque circundante. Tan solo una única vez toco uno de aquellos finos hilos luminosos el centro de mi frente, fue suficiente, en aquel preciso instante todos y cada uno de los diamantes del lago se iluminaron ante mis ojos, habían estado siempre tan cerca y hasta ese momento había sido incapaz de verlos, me acerqué a la orilla y rescaté uno minúsculo que brillaba con gran intensidad, el ser supremo me observaba detenidamente y con un suave gesto señaló el centro de mi frente, allí situé aquel diminuto cristal con luz propia, entonces, todo comenzó.

Han pasado algo más de cinco décadas desde que aquello sucedió, aunque ciertamente trato de recordar y no logro saber si aquel lugar realmente existió, tan solo conservo una minúscula marca oscura en mi frente producida por el calor de aquel único diamante que rescaté en aquel extraño y cautivador lugar y el recuerdo de aquella mirada penetrante de aquel que habitaba el epicentro de mi lago. Desde aquel suceso no he dejado de escribir ni un solo día de mi vida, o mejor llamémosle existencia, mi concepto de vivir es muy distinto al tuyo, estoy seguro, soy un errante, se de lo que estoy hablando. He dormido bajo casi todos los bosques de este mundo que tú y yo habitamos, he visto las estrellas del universo desde todos los ángulos posibles, he viajado a ellas, se de lo que hablan las estrellas, se a lo que huelen, conozco su tacto aterciopelado, he llorado profundamente cuando alguna de ellas se ha apagado sin más. He recorrido todos los caminos, he escrito sobre sus silencios al amanecer junto a las villas por las que eternamente cruzan al antojo del hombre, incluso escribí sobre los que miran atrás en la lejanía cuando todo ya todo se presenta confuso y irremediablemente pasado.

Aquel pequeño diamante ha estado iluminando mi imaginación cada día, me ha guiado a los parques para columpiar mis viejos huesos y volver, siempre volver allí, donde todo es posible, donde se calman las aguas y comienzan a contemplarse leves destellos, destellos que despiertan de nuevo nuestra alma casi dormida, la misma que nos empuja de nuevo a descubrir, a romper el huevo y salir de la gruesa oscuridad de su interior a la luz que lo rodea y lo abarca todo…

No continuaré consumiendo tu tiempo, es valioso y yo debo de marchar ya, todo estará bien, confía en ti y acude más a menudo a tu lago, esta mucho más cerca de lo que imaginas.

…una minúscula lágrima se resbalaba lentamente por el rostro de la casera al igual que un sol plomizo se alzaba casi obligado por las rendijas de la contraventana, el viejo escritor yacía desalmado con solemnidad sobre el viejo escritorio de roble americano, un pequeño destello en el centro de su frente sacó sobresaltado al pequeño ratón de aquel sueño tan extraño, agitó su cuerpecito y frotó sus bigotes para desperezarse, entre saltos y carreras se introdujo por un pequeño agujero de la pared y recorriendo ágilmente largos y oscuros corredores finalmente se presentó en el exterior ante un deslumbrante día, se detuvo un segundo a olfatear el ambiente y acto seguido decidió correr alegremente hacia la espesura del bosque, donde los más viejos del lugar hablaban de un extraño lago plagado de diamantes…

Comentarios

  1. Eli...

    23 julio, 2020

    Lindísimo relato, lo que no entiendo es el porqué de publicarlo en micro… Tiene ese tinte de surrealismo, cómo me has comentado que lo hacías.
    Un abrazo y mi voto

  2. Mabel

    23 julio, 2020

    Muy buen relato. Un abrazo Labrida y mi voto desde Andalucía

  3. Labrida

    23 julio, 2020

    Gracias @Eli… la verdad es que al estar acostumbrado a escribir siempre minúsculos relatos, lo suelo publicar todo en microrrelatos, quizá en este me haya extendido un poco más por recomendación de un buen amigo y mejor poeta que habita por estas tierras. Me alegra que te gustase, he visto la obra del artisita que me hablabas y he quedado impresionado con alguna de sus obras y grandes murales en fachadas, espectacular.
    Un saludo y gracias por leerme.

  4. jon

    26 julio, 2020

    Me siento tocado por el fragor de los duendecillos que residen en esa perezosa y brillante mente que te habita.
    Un diamante, pero en bruto, es lo que eres y te lo acaban de demostrar unas palabras que tenias encerradas a cal y canto en ese laberintico proceso de la creatividad a la que has sido llamado.
    Mi más que enhorabuena. Sigue así, siendo quien eres.
    Un fuerte abrazo

  5. Labrida

    30 julio, 2020

    Querido amigo @jon como bien sabes, el tiempo cabalga cual bestia desbocada entre las tinieblas de nuestras limitadas existencias, cada día tengo en las primeras posiciones de cuestiones a tener presentes, tus recomendaciones que tanto bien hacen a mi pereza y falta de motivación para escribir algo medianamente decente, trataré de posicionar tus consejos como máxima vital y hacer de la escritura una necesidad más, como el respirar o el dar largos paseos cuando cae la tarde.
    Mil gracias por tu ayuda, si algún día sale algo digno de ser publicado, tú tendrás mucho que ver en ello.
    Un abrazo fuerte.

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