Restaurando la locura

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Se posó sobre esas construcciones, para someter lo indómito que llevaba adentro. Más de una se incrustaba en su cuerpo. Lo miró, lo vio todo pintado, sería producto de tanto analizar y lo que estaba a flor de piel lo dibujaba. Las incrustaciones y cada trazo eran un tormento.

Y a pesar de eso, prefería autoflagelarse, para no concentrarse en lo que era más angustiante que el dolor físico. Ella resistía.

¡Tantas palpitaciones habían existido en aquel amor!, había sido desmesurado. Adoración correspondida en otro siglo, ¿por qué volver a vidas pasadas?

Ni siquiera esas enormes alas le servían para regresar al pasado.

Allí detenida trituraba cavilaciones.

Su caracol seguía socavándola.

Lograba comprender que, si persistía en esas esferas interminables y dentro de esos bocetos irracionales; llegaría a una noche oscura del alma.

Hacía unos años le había sucedido; la conocía.

Las pequeñas torres sobre su cabeza eran vacíos, sólo le servían para llenar los propios; jamás le responderían las preguntas con las que se torturaba.

Necesitaba huir de todo aquello que le había pertenecido; pero que ya no. Y construyendo un empecinamiento brutal; se exigía para descifrarlo todo.

Ella misma se molestaba, ¿por qué era tan terca? Estaba obsesionada.

Con ese sentir jamás podría liberarse de la perturbadora espiral que la tenía encarcelada; la que cada vez iba creciendo, rozaría el infinito… y lo tenía tan cerca.

Sus reflexiones eran vampiros que le absorbían la sangre y la secaban por dentro. Mejor dejar de lado aquella pasión, de la que ni sabía a qué época se remontaba.

¿Para qué habría hecho esa terapia de regresión?

Fue desde ahí que quiso desglosar lo que pertenecía al confín de los tiempos. Recordaba su mirada, ¡esos ojos! Ningún hombre jamás la había vuelto a mirar así; lo que respondía al menos, una de sus interpelaciones; nunca se habían cruzado.

¿Quién habría sido él?

Seguía en esa turbulencia que la menguaba.

Tenía sólo dos opciones: borrar lo que había visto en su terapia, y la pasión compartida; o caer en la locura absoluta, producto de su obsesión.

No sabía por qué sufriría más. ¿Por el olvido o por la locura?

A ese quién, no lo recordaba. Se había quedado en otra eternidad a pesar de todo el enardecimiento.

A la falta de cordura, sí. La tenía muy presente, vivida en la era que transitaba.

Dejó de fustigarse, ya no era su cuerpo el que le dolía; eran las horas perdidas en sus locos pensamientos. Si hubiera llegado al fondo de todas las curvas, nadie la hubiera salvado de la enajenación.

Abandonó esas torres en las que se había posado; sacó las pequeñas de su cabeza revoleándolas con furia por el aire; se arrancó brutalmente las inútiles alas de su espalda; mientras tanto, los dibujos de su cuerpo se desvanecieron; mutando su piel.

Eligió la cordura, restaurando el presente.

Comentarios

  1. Eli...

    7 julio, 2020

    Gracias Luis, algunas veces tenemos que recuperarla, luego de mucho sufrimiento.
    Un abrazo!

  2. Mabel

    7 julio, 2020

    Muy buen Cuento. Un abrazo Eli y mi voto desde Andalucía

  3. Eli...

    8 julio, 2020

    Gracias Mabel, Chino y Estela. Disfruté mucho al escribirlo.
    Abrazos para ustedes

  4. jon

    13 julio, 2020

    Veo en tu escritura una firme voluntad de ser, de querer aunar todos tus esfuerzos por compartir el centro mismo de tu deambular por ese cosmos que se adueña de ti, y sin embargo, a pesar del sufrimiento que te produce te sigo viendo en la línea de salida con un miedo atroz a ser…tú misma.
    Con todo mi respeto, Eli.
    Saludos

  5. Eli...

    13 julio, 2020

    Te digo algo @juanjoka, estos cuentos pertenecen a otro tiempo de mi vida. En esos momentos, tal vez sí tenía un miedo atroz; había pasado por una «noche muy oscura del alma».
    Hoy, sólo lo edité, sin agregar nada.
    Igualmente, siempre estamos en la búsqueda de saber quiénes somos; simplemente, porque la «vida resuelta»; la tenemos cuando partimos.
    Gracias por leerme.
    Abrazo Jon

  6. NELL

    30 julio, 2020

    Saboreé cada palabra, acaso me entrelazaré con tan descriptiva historia. Un gusto leerte. Un abrazo

  7. Eli...

    30 julio, 2020

    Todos somos un poco locos, y POR SUERTE que así es, pero a ella le estaba complicando.
    Me encantaron tus palabras Nell, y que saborees cada una de las mía, me da mucho orgullo.
    Va un doble agradecimineto @marceg

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