Las ganas de salir corriendo, de otro lugar, volatilizarme. Siempre esquiva, huyendo de lo que no, de lo que se me escapa, de la evidencia, de lo que me ha tocado. De tan poco, contamina todo lo demás. No es suficiente porque yo nunca lo soy. Mirar atrás es un rostro que decía todo lo que yo ya, y no hay rencor en toda esa piel, sino excusas del por qué de cada una de ellas. Y no era un juego y pudo haber sido todo, para terminar contando uno más. En la oscuridad de aquellas escaleras, en la promesa de no volver y estar de nuevo en todo lo que no es. Sigo dándole la razón con lo poco que hago. Inerte, inmovilizada, renunciando en la previa, mirando hacia otro lado, cambiando de cancha. Y la idea es huir, zafar de todo lo que me revele, de todo lo que no sea esto que sé.
Las ganas de salir corriendo, querer estar en otro lugar, volatilizarme. Siempre esquiva, siempre huyendo de lo que no, de lo que se me escapa, de la evidencia, de lo que me ha tocado. De tan poco, contamina todo lo demás. No es suficiente porque yo nunca lo soy. Mirar atrás es un rostro que decía todo lo que yo ya, y no hay rencor en toda esa piel, sino excusas del por qué de cada una de ellas. Y no era un juego y pudo haber sido todo, para terminar contando uno más. En la oscuridad de aquellas escaleras, en la promesa de no volver y estar de nuevo en todo lo que no es. Sigo dándole la razón con lo poco que hago. Inerte, inmovilizada, renunciando en la previa, mirando hacia otro lado, cambiando de cancha. Y la idea es huir, zafar de todo lo que me revele, de todo lo que no sea esto que sé.





Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Erodora y mi voto desde Andalucía
Luis
No sabría calificarlo exactamente, pero resulta un estremecedor relato. Mi voto y un saludo, Erodora!
Ricardo Grimes
Fue un placer leerlo. Es muy sugestivo. No pretendo entenderlo ahora (acabo de llegar del trabajo y a penas comienzo con el primer vodka…), pero después de una doble lectura, me parece que varios temas se repiten (incluyendo la repetición en sí misma): el hastío, la inmovilidad y la autoestima. Me gusta también el sabor a poca esperanza que deja el final. Nada, ya regresaré a ver que más le saco (o me invento). Saludos!