C A Í D O E N E L M A R
De pronto estoy en el mar, caído en él. Noto el agua que el oleaje mete en mi boca al tragarla sin poderlo evitar y noto que a veces puedo echarla fuera de ella; pero los dos momentos se suceden una y otra vez, sin que esté en mis fuerzas – desgastadas, nerviosas, descontroladas- el impedir lo que está sucediendo.
Siento miedo y casi terror; sin embargo algo en mi mente no parece preocuparse demasiado por lo que me está ocurriendo y puede llegar a suceder: mi muerte no es –para él- más que un suceso natural y probablemente cercano… Mi cuerpo, sí trata de sobrevivir; aún con tan escasas fuerzas. Mi –otro algo de mí mente- ni lucha, ni acepta, ni…
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…Son sensaciones; que me aterrorizan porque me van invadiendo desde el otro algo; mostrándome el mar, el oleaje, el vaivén, el color y la profundidad; como nunca los había sentido…, y, todo, lenta e inevitablemente me trae la agonía de la muerte.
El vaivén de las aguas me hace sentir que me va entregando todo el tiempo al dejarme hundir y acabar; pero las olas se acercan, golpean, desaparecen… y el miedo, el dolor y la calma –retornando una y otra vez- hacen reaccionar, enfrentarse y perder a mi cuerpo; para que solamente deje de tener la paz de antes y vuelva s sentir la inquietud de la caída…
Y entonces, cuando el agua penetra en mi boca, ciega mis ojos y me siento hundido en ella; el azul del mar desaparece ennegreciéndose, su sal quema mi garganta y mi cuerpo sumergido unos instantes siente el tirón y la caída hacia el abismo;… pero todavía sigo estando fuera de él; y, lentamente, el mar se calma y solamente estoy caído en él, sostenido entre dos aguas.
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Durante un tiempo que trascurre pero no lo noto transcurrir; otra vez, algo de mí, ve este lugar del mar separado de cualquiera de sus orillas, horizontado por un cielo tan alejado de las tierras y tan azul y denso como él; y, serenándome con su brisa, su vaivén y su frescor diluído, mientras que ennirvana al alma. Después, vuelve el tiempo, el mar encrespado, mi cuerpo hundido y el resto de mi ser liberado del recuerdo de antes –que fu sólo eso-; y; comienzo a caer, ahora, sin que nada lo evite…
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…Y el alma deja de ser lo que fue en la caída y lo que fue en mi recuerdo; porque ahora la muerte –que está llegando- es una sola sensación, en todo mi ser; de oscuridad –cada vez más densa- entrando en mí; volviéndome ella, cayendo a través de espacios que horrorizan a lo que aún sigue sin morir y entrando en una nada que ya no puedo sentir.





Esruza
Terribles sensaciones y ¿Se ahogó finamente?
Es difícil transmitir esas sensaciones sin haberlas pasado.
Mi voto
Esruza
Esruza
Lo siento, quise decir finalmente.
Esruza
Marcial
Lo que describe es una sensación de agobio, una pesadilla. Mi voto.
microescritor
No es una pesadilla que se ha expresado en este suceso; sino una sensación de ahogamiento en un mar de terror mientras el mar eterno se queda en su sueño.
microescritor
No sé si se ahoga; porque es una sensación inicial que va creando toda la historia; y yo en estos casos no fuerzo los sucesos.Gracias por leerlo.
Quin
Lo que me queda luego de leerte son sensaciones y emociones generadas por tus palabras. Una atmósfera agobiante. Cuando mediante el acto de narrar, se transmite algo que va mas allá del hecho de contar una simple historia, realmente el texto denota virtuosismo del autor. Me encantó.
María José
El contraste entre ambas sensaciones contrapuestas y coexistentes, crean una gran sensación de confusión que hacen el relato genere una sensación real con la que identificarse y desear y rechazarla a la vez. Me gusta el desasosiego al que te lleva