El Viaje

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II Pedro 2:12
Mas que insólito, fue un evento sin precedente. Llegaron sin avisar. Procedían de un lugar tan lejos que medir la distancia en millas era tan inútil como contar granos de arena en la playa. Tenían una apariencia arácnida y famélica. Su cuerpo era, principalmente, un eje tubular y desproporcionado que abría en una boca amplia de miles de dientecitos cristalinos y afilados. De la circunferencia de la boca brotaban media docena de largos tentáculos. Dicen que, al igual que las anémonas, tenían micro-receptores y glándulas neuro-tóxicas en las puntas de esos miembros. Se movían dentro de burbujas mecanizadas por una extraña tecnología que permitían parcialmente ver hacia dentro y que flotaban en el aire, bajo algún control igualmente extraño. Las burbujas estaban insufladas, ahora sabemos, con gases de amoniaco. Habían interceptado nuestra primera transmisión desde Arecibo, décadas atrás. Les tomó poco tiempo encontrar una ruta eficiente hacia nuestro sol pálido. Durante el viaje se dedicaron a descifrar los idiomas principales (siguiendo su antiguo y probado protocolo) y aprendieron mucho sobre nosotros, interceptando las señales con las que contaminamos el espacio. Habían escuchado de las Naciones Unidas y de Bruselas, pero al final decidieron (unánimemente) atracar en Jerusalén, en la periferia del monte Zión. Se cantaron inofensivos y creo que en verdad lo eran. Los miembros del comité conjunto de recepción fueron muy amables y, podría apostar, hasta sinceros. Todo iba de maravilla hasta que, casi al final de ese primer encuentro, alguien hizo la más impertinente de las preguntas. ¿Ustedes creen en Dios? Los visitantes no titubearon al contestar. La pantalla gigante iluminó una ristra de letras: ENTENDIDO      PREGUNTA     CULTURAS  HUMANAS    PIENSAN    FENÓMENO    SOBRENATURAL     NOSOTROS    BIOLOGÍA      GENÉTICA       INMORTAL       NO       RAZÓN    ESPÍRITU      NOSOTROS      CUERPO    SIEMPRE      NO      MUERTE. Las criaturas concluyeron su discurso aludiendo a que tampoco heredaban un pecado original a causa de género, ya que siempre fueron asexuales y se clonaban a sí mismos. Después que la última letra se dibujó en la pantalla, un silencio abismal arropó aquel salón de conferencias y en un instante, al planeta. Días más tarde, los líderes se reunieron. Semanas después, la gente también lo hizo. Las mayorías fueron abrumadoras, despóticas. La cruzada la organizaron todas las sectas juntas (todas), unidas por un fin común. Como dije al principio, fue algo que jamás había sucedido. El vaticano se encargó de la logística y los asuntos legales. Los musulmanes de la ciencia y la ingeniería. A los judíos les tocó el armamento y la táctica militar. Los protestantes pusieron el capital humano. No pudieron obligar a los budistas, que preferían inmolarse antes de participar. Las finanzas nunca quedaron claras.  Los despegues hacia Zeta Herculis comenzaron en noviembre. Solo espero que sobrevivan.
[NOTA DEL AUTOR: Recientmente he estado editando algunos de mis escritos mas viejos, cambiando cosas aquí y allá, a veces con la honesta intención de corregir horrores ortográficos  y de actualizarlos (y vaya que mucho ha pasado en tan poco tiempo…),  o a veces, por puro capricho. Lo que resulta de estas cirujías cosméticas (o exorcismos, como se quiera ver) lo presento aquí, humildemente, a ver si la criatura logra nueva vida.]

 

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