LOS ELEGIDOS

Escrito por
| 89 | 10 Comentarios

LOS ELEGIDOS

Atrás quedó el colegio primario, ahora en primero de secundaria las cosas serían diferentes. Tan pronto como se iniciaron las clases, salió la convocatoria para integrar la banda de músicos del colegio. Fueron 80 ilusionados y entusiasmados inscritos. El director de la banda no era del lugar, venía de una ciudad vecina a formar a los futuros músicos los fines de semana. De baja estatura, escaso cabello cano, contextura delgada, su nombre Luciano. Pronto descubriríamos su peculiar método infalible, para aprender a tocar un instrumento musical. Con la banda de músicos del colegio de su ciudad, había ganado diversos concursos nacionales, inclusive había vencido a “leyendas”, directores de bandas de músicos de prestigiosos colegios, a los cuales enfrentaba decidido y confiado en sus pupilos.

Nos citaron un sábado, el salón explotaba de alumnos deseosos de aprender a tocar. Me incliné por el saxofón, el sonido que emite este instrumento de viento, había despertado mi interés. La clase fue desde las 07:30 hasta las 13:00 hrs, con quince minutos de recreo. La mayoría de horas fueron teóricas, faltando veinte minutos para finalizar, nos dividieron según el instrumento escogido. El grupo de saxo éramos doce para uno sólo. El encargado de mostrarnos las bondades del aparato musical fue un estudiante de quinto año, con un saxo de su propiedad. Al comenzar la clase, después de la bienvenida y presentación formal, el director hizo hincapié en cinco reglas a cumplir, pocos prestaron atención a eso.

El escuchar clase sin el uniforme, te otorgaba cierta libertad para no seguir patrones, además el profe era “foráneo” y sus evaluaciones no tenían peso en ningún curso. Aquél se limitó a desarrollar el temario, caía simpático y no fue exigente.

Al sábado siguiente, el aula seguía mostrando un lleno total. Ingresó el profe con cara de pocos amigos, imponiendo respeto.

–          Buenos días, profesor – se escuchó en coro

–          Buenos días.  Veamos si cumplieron la primera regla. ¿cuánto vale una corchea? Responda el tercero de la segunda fila, el que tiene gafas oscuras y camisa azul.

En ese momento los cuadernos parecían abanicos en nuestras manos, en busca de la respuesta.

– Continúe el siguiente hasta que alguien responda

– Cada corchea equivale a ½ tiempo, es decir, dos corcheas equivalen a un tiempo o pulso- contestó Samuel, su padre y demás familiares eran músicos de profesión.

– Muy bien, al fin alguien que cumplió la primera regla: Clase dictada, clase estudiada. ¿Nombre?

– Samuel Fernández, profesor.

– Bien, Samuel. Ahora mételes un coscorrón que suene a todos. Estaré observándote, si lo haces suave, te aseguro que te daré el mío con todas mis fuerzas. ¿Entendido?

Haciendo un balance al final de la clase, retorné a casa con seis sonoros cocachos y tres patadas en el trasero y no llevé la peor parte.

El ausentismo que acompañó el siguiente fin de semana fue evidente. En total fuimos 25 estudiantes. Sin embargo, “las caricias” se intensificaron aún más, provocando que deserte y cambie de opinión respecto al profe.

Al pasar los años, me enteré que los chicos que llegaron a pertenecer a la banda, al terminar sus estudios muchos de ellos, ingresaron becados a las bandas de músicos de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, participando de ceremonias protocolares y visitando diversos países. Recién entendí el método empleado por el profesor, era imposible que doce personas con un solo instrumento, aprendan a tocarlo en forma óptima. Así que, con el sutil “método” lograba quedarse con los estudiantes que, por convicción, pasión u otro motivo fuerte, estaban decididos a lograrlo. Demás está agregar que no estuve en ese grupo.

Comentarios

  1. Mabel

    3 agosto, 2020

    Muy buen relato. Un abrazo Nell y mi voto desde Andalucía

  2. Esruza

    3 agosto, 2020

    Como dice Mabel, muy buen relato.

    Mi voto, Nell con un saludo.

    Estela

  3. The geezer

    5 agosto, 2020

    Desde luego era un método contundente! Parece tal real que me atrevo a preguntarte si realmente ocurrieron así los hechos, si no es mucha molestia desvelarlo…
    Saludos
    César

  4. NELL

    5 agosto, 2020

    @cesarholgado, Estimado César, así ocurrieron los hechos. Si te quejabas con tu padre, recibías una «dosis» extra. Otros tiempos, un abrazo César

  5. Jas

    7 agosto, 2020

    Recuerdos imposibles de olvidar. Un abrazo y mi voto

  6. Eli...

    10 agosto, 2020

    Muy buen recuerdo, me encantó.
    Abrazo Nell

  7. Gian

    11 agosto, 2020

    Un relato entretenido.

    Saludos y mi voto.

    Gian.

  8. Terzet

    22 agosto, 2020

    Que recuerdos…. Otras épocas.. Te doy mi voto.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas