Panaceas de automedicación

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«Ya no hay fórmulas magistrales eficaces y confiables que el médico y el farmacéutico conocían de causa y efecto. Ahora existen medicinas de patente -de pa´tontos- de marca y lucro o genéricos de garage»

 

Cada vez que un novedoso medicamento sale al mercado se gastan cantidades exorbitantes en elegante material promocional, altas sumas en publicidad médica y difusión institucional y cuantiosos recursos en visitadores con muestras médicas pa´calarlos, acompañados de ayudas de venta o gymmics que van desde una cerillera, plumón, pisapapeles, agenda o camiseta; CD´s, libros, compendios y ensayos sobre la panacea; asistencia a simposios, viajes, becas, cursos, bonos y acciones de participación de las ganancias de la marca en boga. Ante esta abrumadora cantidad de «agumentos» el médico y el famacéutico no tienen sino que persuadirse de que la panacea que le presentan a su «poder de prescrición» debe ser buena, y que el -Silk Slim Tonic- en cuestión, es el último «shot» para quitar kilos a sus pacientes.

Curiosamente aqui opera un mecanismo subconciente de tipo publicitario que es típico de una sociedad mercantilista: «si el producto puede pagar esa costosa campaña, vale la pena su empleo, y deberá beneficiar al paciente». Haciendo una parodia sería algo como: «parece caro y lo es, pero mi prestigio y mis enfermos, lo valen».

La paradoja actual en relación al costo de la atención médica y los medicamentos es precisamente esta: «entre más cuestan, mejor será su efecto y mayor mi autoestima, se dice el paciente». Y de aqui parte también el fenómeno del consumismo y la automedicación, proceso en el cual, los propios enfermos se convierten en los más eficaces panegiristas de tal o cual medicamento, alimentando el autoconsumo y la inescrupulosa comercialización de los productos «éticos» de la farma industria en farmacias, tiendas de autoservicio, botiquines, y dispensarios, al margen de un correcto control médico-sanitario y en detrimento de su salud y su bolsillo.

El fenómeno de la automedicación es tan antiguo como la sociedad misma. En forma tradicional son las mujeres, madres y jefas de familia, las que han aprendido a curar con remedios caseros y otras curas, guiadas por un elemental sentido de observación y la aguda sensibilidad de sus recursos instintivos, el sentido común, que los seres humanos aplicamos para conducirnos atinadamente frente al infortunio del dolor o la enfermedad.

Una vez que estos recursos de sobrevivencia transpasaron el ámbito familiar, el ser humano se vio impelido a buscar los remedios curativos en otros individuos «aún en los animales», los que habiendo desarrollado habilidades de observación natural sobre las enfermedades dentro de la comunidad (chamanes, brujos, pitonisas, comadronas) se dentificaron como sanadores y restauradores de la salud y el vigor corporal con el concurso de pósimas, plantas, unguentos y curas mágicas aplicadas por las y los antiguos chamanes y sacerdotizas.

 

Continuará

 

CORTEX

 

 

Comentarios

  1. Esruza

    23 agosto, 2020

    ¿Y por qué no tiene control sobre la auto medicación la Sría. de Salud?

    Los medicamentos se venden sin receta y, aun co la receta, los médicos están probando los medicamentos.
    Imposible acabar con esta práctica.

    Buen escrito.

    Mi voto

    Stella

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