Despertó después de un largo sueño, tenía tanto que no dormía así, era raro, pero sentía rígida la espalda.
¿Aún es de noche? se preguntó.
¡Anoche, me dijo que me amaba!, sonrió con ese recuerdo, rememoró el delicioso vino mezclado con el aromático perfume impregnado en su camisa.
De repente sintió un sobresalto y rigor en el cuerpo, todo era demasiado oscuro, intento estirar los brazos y estos chocaron con algo lo bastante duro como para doblar el puño, a ciegas tocó lo que pudo.
¿Dónde estoy?, debo estar soñando, esta no es mi cama!.
Su respiración se aceleró al punto del grito, alguien la había encerrado, no podía ser él, porque él la amaba, pero algo en su interior le decía que ese ser lo había hecho. Intentó romper las paredes, araño hasta que el aliento la detuvo. Tres metros arriba el enterrador acomodaba una hermosa corona y el ramo de rosas blancas.





Mabel
¡Impresionante! Un abrazo Candy y mi voto desde Andalucía
Eli...
Uy, escribís con ciertas incognitas.
Muy bueno.
Abrazo Candy!
Esruza
¡Que terrible!
Mi voto
Estela
Candy
Gracias Mabel, Eli y Esruza.
gonzalez
Me gustó mucho, Candy. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.
Lain
mi voto candy, buen relato, abrazo!.