Amable permanece en la boca
el panal del noctámbulo beso,
luz de luna al insomnio adherida
en mis brazos sitiando tu plexo.
En el sueño se esconde el misterio
del latido inquietante medida:
pulsiones, compás, calma, respiro;
corazón vedado en la cita.
Me recuesto menguado en tu masa
y funde el milagro sus espectros,
el deseo en plenilunio se entrega
en rasa carne y prohibidos verbos.
Retoñan tus espejismos dormidos,
anhelo del edén, lúbrica manzana,
todo presagio de amor los cuerpos,
irredentos siameses en la mañana.
El astro disipa la flagrante quimera,
ardiente plagio de amor consentido,
amor postizo en la noche soberbia
férvido ímpetu en su real dominio.
Despliega sus alas el ávido olvido
en las secretas ganas de la crisálida;
metamorfosis del finible encuentro…
ellas remontan sobre la hojarasca.
.




JRPineda
Muy hermoso. Gracias.
Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Amador y mi voto desde Andalucía
Esruza
¡Qué hermoso! me gustó mucho.
Saludos y mi voto
Estela
Curro Blanco
Una pasada… Enhorabuena
Hojarasca… que bella palabra y más en otoño