«Sí alguien ya no te sirve, prescinde de él». Valentiano, emperatur
Así pues una tranquilidad pusilánime domina el orbe: la guerra declarada terminó, pero la apocalipsis sigue cabalgando y nadie se pregunta ¿cómo terminó? y le dan la razón, sin querer queriendo, al exvice Cheney o al canciller Pompeo, quien anunció el comienzo de la liquidación de esta televisiva conflagración con la frase: «nada reditúa como el éxito».
Los latinos del exBerlusconi trenzan coronas de laurel y Macron le pisa los talones al propio Boris Johnson, mientras las huestes de Trump movilizan la 5ta flota sobre el mare nostrum. dejando otra vez a Gibraltar fuera de la soberanía de Hispania y la Merkel hace de las suyas entronizando al keniano Kaurutuh en la OMC anulando al mexica Seade
Pobres de los vencidos. Tan engañados y despojados de 700 años de historia, tesoros y cultura. Sus líderes, olvidándose de cuanto decían hace un mes, corren o participan en el reparto de los despojos, directamente, o a través de la ONU. Cito a Adolfo Aguilar Sinzer: «Sólo la ONU puede ser fuente de legitimidad cuando toda fuente de diálogo y derecho internacional se ha evaporado. Sólo ella tiene la capacidad de convocatoria para comprometer los recursos y el esfuerzo de las naciones para las tareas de reconstrucción», y cabilo: ¿qué nos dirá el doctor De la Fuente ahora que México es nuevamente miembro del Consejo de Seguridad?
Porque es el ser político el que sabe aprovechar la coyuntura, la oportunidad, sabe subirse al tren en marcha, así lo bajen en la siguiente estación. Con esa oportunidad, con esas circunstancias favorables se encontró el gobierno de Fox al iniciarse la guerra en Irak. Pero las dudas y titubeos silenciaron su decisión hasta el último momento (el crack lumbar) para no verse obligado a votar en el Consejo de seguridad provocando así una reacción contraproducente: aversión de Bush, y de satisfacción en México, donde la mayoría de la opinión pública estaba en contra de la guerra. y en esa postura (incluido el canciller Castañeda Gutman) estuvo la mayoría de los intelectuales y editorialistas.
Y es que las manifestaciones intelectuales y políticas respecto a dos asuntos que atañen a la ONU son, por decir lo menos, sesgadas. Veamos el parangón Irak.Cuba con lo que dijo el exsenador Carlos Medina Plascencia del voto contra Cuba: «El gobierno de Fox ha sido congruente en condenar (sin votar) la guerra contra Irak, y ahora lo es también votando a favor de los derechos humanos en Cuba. La realidad es que en el caso Cuba existe una trasgresión a los derechos de los ciudadanos que es inaceptable en nuestro país».
¿Pero si lo es el crimen de lesa humanidad en eJ caso de la intervención militar contra el pueblo iraquí?
¡Vaya con la lógica política de nuestros proceres en el Senado!
Como corolario, Sergio Sarmiento dice en Reforma: «Es correcta la reducción de las apariciones públicas del presidente Fox. Pero sus declaraciones generan un contrapunto que al día siguiente requiere una aclaración del vocero del despacho correspondiente».
Por lo que toca a los círculos del poder en los Estados Unidos, se observa un conformismo pusilánime de los medios respaldados por unos «intelectuales», cuya condición de promotores del «haz» o manojo de flechas del escudo neofascista del águila imperial, les exige las comillas a la palabra intelectual. Pero hay también otros hombres con ideas y pensamiento en aquel país, que no se atreven a abrir la boca por un temor ampliamente justificado en los precedentes históricos del macartismo a la Trump.
Entonces podemos decir que la cultura en los Estados Unidos exige la unanimidad, la aceptación de las ¡deas dominantes, del arquetipo Wasp, y que esa cultura -esos valores- se impone tanto en la calle, como en los malls, en los bares o en los estadios, tanto como en los campus universitarios y se manifiesta en la mayor parte de las publicaciones que salen de esos centros uniformadas o indexadas al dictado oficial.
Las modas -esa lucrativa industria del entretenimiento informativo— son devastadoras de la autocrítica pública, tanto por la amplitud de las geografías donde triunfan como por los contenidos intencionados y aceptados sin crítica alguna. Es más, la crítica se ensaña con quienes discrepan de los hallazgos llamados verdades «científicas» y otra vez ese tipo de fake-ciencia o verdad reclama las comillas dobles.
A finales de los años treinta, los científicos europeos se vieron obligados por su condición: disidentes, liberales, semitas, comunistas, antifascistas, etcétera, a refugiarse en los Estados Unidos, —lo cual fue para ese país un aporte extraordinario de auténtica ciencia—, e ignoraron precisamente ese rasgo distintivo de la cultura norteamericana que es el conformismo.
Y allí empezaron sus problemas, cuando, en dos libros magistrales, los de Berenson y Lazardfeld -The Walden Two— probaron que la cultura política de los Estados Unidos no era lo que sus profesores e investigadores pretendían sino que, más bien, era una cultura que conducía a una baja participación, mal informada y sin alternativas claras para las minorías no wasp marginadas.
Esos autores se ganaron, como era de esperarse, la antipatía y la hostilidad de los representantes y pastores del stablishment de las ciencias sociales: estaba prohibido,— así lo aprendieron—, poner en duda las creencias establecidas por las vacas sagradas y aceptadas por los ciegos seguidores de las verdades indiscutibles de los «gurús» del American Way of Life, hoy bajo la sombra ominosa del populista Trump y el obsecuente régimen del Pejeyac.
CORTEX





Esruza
Todo lo que escribes es siempre interesante y bien fundamentado, no cualquiera lo hace, sólo un periodista de política. Tus escritos me parecen muy apropiados para El Heraldo o Revista Central.
Ya tienes mi voto
Bossy
Esruza
«Y si alguien ya no te sirve, prescindes de él»
Muy bueno.
Bossy
Cortex
Siempre tan atinada, mi querida Stella.
Gracias por tu voto.
CORTEX