EL PINGÜINO NEGRO

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Por fin, ayer quedé con Álvaro. Su nombre es ficticio, el verdadero os resultaría familiar, como poco por una o dos películas. Yo le conozco de cuando sus primeros cortos asombraron en las redes sociales. Su cuarto proyecto, polémico de nuevo, aborda el genocidio indígena posterior al de la conquista española, el que está silenciado. Las negociaciones marchaban despacio, por las dificultades presupuestarias, y entonces llegó el coronavirus y todo se acabó, y sin darnos cuenta, hacía casi un año que no nos veíamos.

En la librería La Fugitiva, junto a la Filmoteca Nacional, pedimos café con avena, y una botella de agua. Dimos un repaso a todo lo que por allí veíamos, embelesados con el retorno al mundo exterior, y comenzamos un repaso a nuestro mundo interior.

-Ya sabes que me separé de Giovanni, ¿no? Vamos, que casi me echó de su casa de un día para otro.

Giovanni siempre me pareció un caradura, de forma que la sorpresa fue relativa, creo que más bien sentí cierto alivio.

-El caso es que no sabía dónde ir, tengo que confesarte que estoy sin blanca, ya sabes que no soy de gastar, pero hace una enormidad que no me ha salido nada, aquellas columnas que escribía, ¿recuerdas?, no me las pagaron, sí, los he demandado, ya veremos, al final, fíjate que mis ingresos han venido de clases particulares de francés. Total, que ahora viene lo fuerte, me fui a casa de Petra, ¿recuerdas? la de vestuario, una señora muy espiritual, a mí me fascina la biblia y tal, y me pilló en una época vulnerable y sin darme cuenta me fui metiendo en su historia, y casi me capta.

-Pero, ¿qué quería? ¿Era de una secta o algo así?

-Supongo que pertenece a alguna organización, no lo sé. No puedes imaginar lo que pasé allí, cómo me fue enredando con la sutileza de sus palabras, hasta que divisé su lado oscuro.

-Por desgracia las malas personas no llevan un letrero anunciándolo, es cierto.

-Y además, es que todo concuerda, ¿sabes? A su manera dialéctica, todo era cierto, el libro de Job…

-No lo conozco, pero supongo que, desde un punto de vista meramente dialéctico, todo puede ser justificable, aunque yo no creo en el relativismo.

-Así es, me embarulló, pero conseguí sacar fuerzas, la puse en su sitio, y marché. Mañana me vuelvo al pueblo, necesito descansar. Esta experiencia no te la puedo resumir en cinco minutos, entiéndeme.

-Claro, claro, qué barbaridad joder. Bueno, por fortuna…

-Aunque aún tengo miedo de que le hagan algo a mi sobrino, ¿sabes?, Petra conoce a mi hermana, y ahora que he descubierto su secreto, esa gente son capaces de cualquier cosa. Mira lo que me hizo: Yo le había regalado un pingüino así pequeñito, a mi sobrino, mientras que yo me quedé con el otro, y cuando voy a su casa pues cada uno saca el suyo, ¿no?, un juego que tenemos. Pues esta Petra me robó mi pingüino, estoy segura, y tuve que pintar el de mi sobrino de negro.

-Un momento ¿Y para qué tenías que pintarlo de negro?

-Eso es lo de menos, lo peor es que ya incluso se ha atrevido a llamar a mi hermana para decirle que si yo estaba bien.

-Mira Álvaro, te voy a contar una historia, pero no te enfades conmigo, por favor.

-Claro que no hombre, cuéntame.

-Una vez, cuando vivía en Londres, me llamó una amiga que se había ido a trabajar unos meses allí. Me dijo que el trabajo le había salido mal, que todo era una trampa, y que la residencia que se había buscado era como de una secta y me pidió poco más o menos que la rescatase. Ya tenía el billete de vuelta para España al día siguiente, pero me pidió que fuese a buscarla a la residencia y quedarse una noche en mi sofá. Lo de quedarse en mi casa, sin problema, pero ir a buscarla allí… ¡Londres es muy grande! Ya era mayorcita para coger el metro. En fin, la noté tan mal que no supe negarme. En la residencia, no supe qué pensar, parecían gente educada, pero estuve bastante seco. Luego, en casa, llamó a su familia y me pasó a hablar con su hermano y este me dijo: Muchas gracias por cuidar de Laura, ella tiene estos brotes paranoides cada varios años, luego con la medicación se le pasará. Ya que has sido tan amable, por favor acompáñala al aeropuerto y muchas gracias de nuevo.

-Joder, vaya historia, ¡como para fiarse de la familia!

Se hizo un silencio. Álvaro había tenido alguna depresión, ansiedad, quizá porque su sensibilidad y capacidad de percepción eran sin duda superiores a las habituales, ¿cómo hacerle ver…?

-Bueno Óscar, ya que me estoy desahogando, te cuento lo último, tío: No he podido entrar en mi cuenta de banco durante una temporada, porque, vete a saber qué piratas, hackearon mi ordenador. Ya te veo cara de sorpresa, pero así fue, me cogieron las claves de una cuenta de gmail que creé, ¡tres veces!, tuve que contratar a un informático, por eso no me fío ya del tema de almacenar en la nube, tenía mis poemas allí y he perdido la mayoría.

-Bueno, es verdad que puede ocurrir, pero tienes una cuenta asociada al móvil, ¿no? ¿Esa tampoco funciona?

-No, esa sí, pero por si acaso he rescatado algunos en una libreta, ¿quieres que te lea? –dijo, mientras sacaba un bonito cuaderno de su mochila-

La poesía era maravillosa, trepidante, musical, divertida, provocadora.

-Está genial, Álvaro, y no lo digo porque sea tu amigo, eh, deberías publicarla.

-Bueno, he contactado con amigos en las editoriales, pero hay que andarse con mucho cuidado.

-Podrías inscribirlos en el Registro de la propiedad intelectual.

-No me fío de nada que esté online, ya ves, después de mis experiencias…

-¿No te fías del Registro? Pero hombre, al final es como comprar una casa y no fiarse del notario, no puede uno ir así por la vida.

-Bueno, mira, lo que importa es que yo me lo he pasado genial desafiando a Proust, a Schopenhauer, déjame que te lea otra donde hablo de ellos.

Antes de todo esto del cine, mi amigo estudió Filología francesa y filosofía, con gran pasión. Así, nuestras citas suelen terminar con un puñado de enseñanzas, referencias y libros imprescindibles, que me llevo escritas en servilletas u hojas de su cuaderno a casa.

Una hora después, nos despedimos en el metro.

-Mira Álvaro, no dudo que has pasado algunas experiencias difíciles, pero temo que te han afectado, no sé cómo decírtelo. Realmente creo que necesitas ir al pueblo y descansar.

-Así es, he pasado mucho, pero no ahora, esto ya viene de largo, he estado atando cabos últimamente, esto ya viene del 2017, ¿entiendes? Ay, son muchas cosas, pero ahora las voy hilando y todas se relacionan, ¿sabes? ¿Por qué te pones triste? ¿Por qué me miras así, tío? ¡Pero si ahora estoy más fuerte que nunca!

Bajó sonriendo las escaleras, y yo volví a casa, bajo un cálido atardecer. Divisé bastante presencia policial en Benavente. Una yonki se acercó a ellos tambaleando, insultando con una botella. Un agente se acercó y la derribó de un golpe. Se quedó en la acera sangrando por la nariz, sin saber qué hacer. Cuando pasé a su lado, extendió la mano. La ayudé a levantarse.

-Gracias –me dijo, guiñando un ojo-. Déjame un euro nene, para una birra. Mira cómo estoy, qué vergüenza –dijo, limpiándose-

-Todos estamos en la cuerda floja, cariño. –Y me fui yo también directo a la tienda.

 

 

 

Comentarios

  1. Eli...

    3 septiembre, 2020

    Muy buen relato @cesarholgado, me gustan los textos claros, sin rebusques de vocablos.
    Me encató tanta claridad. De las vicisitudes y bueh, que decirte.
    Te mando un abrazo nene 🙂

  2. Luis

    3 septiembre, 2020

    Me gustó mucho tu relato César; eso que no suelo leer- aquí en Falsaria- a pocos autores en prosa, no sé por qué. Me atraen de ti, tus relatos bien concisos, empaquetados en un lenguaje justo y auténtico. Un saludo y mi voto!

  3. Naufragoenlaluna

    3 septiembre, 2020

    Tus historias siempre tienen personajes super interesantes y raritos, me gusta. El texto te atrapa desde le principio y te deja con cara de wtf!!!
    Pero lo mas importante….¿qué ha pasado con el pingüino? ¿por qué tiene pintar uno de negro? Lo he leido dos veces para ver si me había perdido algo, pero no.
    Tío, no puedes dejar un texto así, queremos saber que le ha pasado al mini pingüino.
    Por cierto, siempre que se habla de una secta, tengo dudas… ¿quién está más colgado, el que las crea, o los que se meten ellas? No sé, supongo que igual todos podemos ser victimas de una de estas, pero me cuesta entenderlo. Tengo una prima que tuvo un rollo raro con la iglesia palmariana (en el Palmar de Troya), espectáculo total dónde los haya, pero he de decir que, mi prima ya tenía una tarita gorda antes de acercarse a esta gente, digamos que esto fue la guindita del pastel.
    Un abrazo César y espero que escribas más a menudo.

  4. The geezer

    3 septiembre, 2020

    Muchas gracias Gian, espero leerter pronto por aquí. Un saludo
    César

  5. The geezer

    3 septiembre, 2020

    Querida Eli: Muchas gracias de nuevo por tu lectura y comentarios, un abrazo!!!
    César

  6. The geezer

    3 septiembre, 2020

    Hola Luis, la verdad es que algunos necesitamos cuatro páginas para transmitir lo que tú logras en dos fonoganzos jaja, de forma que gracias por aventurarte por los relatos. Un abrazo!!
    César

  7. The geezer

    3 septiembre, 2020

    ¡Hola Naúfrago! Muchas gracias por tu lectura una vez más. Joder, si lo del Palmar de Troya no fuese real, eso no se lo creería nadie jaja, espero que tu prima saliese medio entera de allí, aunque tengo la misma duda que tú.
    Volviendo al relato, no sé responderte lo del pingüino. El relato es verídico, es un amigo que creo que padece un pequeño trastorno de delirio aunque se mantiene totalmente lúcido, inteligente y buena gente en el resto de sus actos. Al menos, eso creo yo, aunque a lo mejor SÏ que le ha ocurrido todo eso y el que se equivoca soy yo!! De ahí la conclusión final. En fin, quizá me atreva un día a enseñarle el relato, o averigüe más en nuestras futuras quedadas…ahí lo dejamos por ahora!
    Bueno, siento todo este rollo, cuídate y gracias por leerme de nuevo!!
    César

  8. ÉraseUnaVez ! (Rosii)

    7 septiembre, 2020

    Hola !! Tu historia me cautivo de principio a fin. Me encantó y te dejo mi voto. Y por cierto..¿café con avena? ja jamás lo probé de esa manera =) Un saludo desde Argentina

  9. The geezer

    7 septiembre, 2020

    ¡Muchas gracias Rosii, cuánto me alegra! Por cierto me refería a lo que llaman «leche de avena», aunque no sea leche sino una bebida que contiene avena (eso dicen), no sé si será muy popular en Argentina, yo estoy enganchadísimo jaja. Saludos desde Madrid!!
    César

  10. gonzalez

    10 septiembre, 2020

    Encontré como una especie de mezcla, de puntos que me gustó mucho, César. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  11. The geezer

    10 septiembre, 2020

    Muchas gracias González, nos seguimos leyendo por acá, un abrazo!
    César

  12. JRPineda

    3 octubre, 2020

    Buena historia, sencilla, te atrapa y viajas. Gracias.

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