ELECTRICIDAD

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Se cansó de cumplir horarios, de viajar colgado en los colectivos, se  hartó del corre, corre.  Tanto  que  decidió acordar su retiro de la empresa en la que trabajó por más de quince años como electricista profesional.
Le dieron un poco de dinero y le desearon suerte. Se compró una motocicleta, aquellas que vienen de China, le adaptó una caja de herramientas. Retiró un teléfono a cuotas y pagó un anuncio por un mes en las páginas amarillas de un periódico importante de Asunción . El anuncio decía:
«Alberto Casco electricista profesional. Servicio de reparación y mantenimiento a domicilio». Debajo con letras más grandes estaba el número de teléfono y su dirección.
Nunca pensó que todo lo que había postergado por muchos años le resultaría tan fácil, ya estaba todo, le llevó menos de una semana gestionar la documentación. Ya era un profesional independiente.
Eso de independiente le sonó a libertad. Sólo faltaba que la gente le llamara a solicitar sus servicios profesionales. Y la ocasión se presentó, su teléfono sonó. Se esforzó en parecer lo más amable posible.
_Alberto Casco, servicios de mantenimiento técnico a domicilio, ¿con quién tengo el gusto?
Del otro lado del teléfono sonó una voz muy queda, un tanto cansada que le dijo:
_ Señor, necesitamos que venga a nuestra casa, estamos sin energía, ya llamé a la Central Eléctrica y me dijeron que
el servicio no está interrumpido. Vi su anuncio en el periódico.
_Cómo no señora, para eso estamos Ud. me indica la dirección de su casa e inmediatamente me dirijo hacia allí.
La amable mujer le dio la dirección. Alberto hizo unos cálculos y estimó que en veinte minutos llegaría…La casa estaba ubicada en el centro de la ciudad. Era antigua,
muy antigua, aquellas que se construyeron a inicios del 1900, construcciones que aún se pueden ver en gran parte de Asunción.
_Alberto golpeó la enorme puerta para anunciar que llegó. Le atendió una anciana de unos 80 años más o menos.
_Señora, buenos días soy el electricista.
_Ah! si gracias por venir mi hijo. Hace dos horas que estamos sin luz. Pase, por favor, pase.
Alberto se introdujo en la casona, cruzó un largo hall, para llegar a una amplia sala donde abundaban muebles de madera, muy antiguos. En los armarios, cristalería fina, en las paredes retratos de familia
en blanco y negro. Sus ojos se detuvieron en una en particular, donde posaban dos bellas mujeres, parecían madres e hijas, vestían largos vestidos de época.
_ Señora, necesito saber donde tiene la llave principal – le dijo Alberto – mientras hurgaba en su caja de herramientas.
_ Sí mi  hijo, está allí detrás de esa cortina.
Alberto tomó el buscapolo y comprobó que efectivamente la llave termomagnética se había desactivado, señal que existía un corto circuito en alguna zona de la casa.
_ Voy a tener que revisar todas las habitaciones – Le dijo Alberto con voz profesional.
_ ¿Todas?-  preguntó la mujer un tanto preocupada.
_ Si, es la única manera a no ser que tengamos suerte y encontremos rápido el problema.
_No, no es nada, sólo que tengo a mi madre enferma en una de las piezas, ella ya tiene 98 años y es un poco arisca.
_ Bueno vamos a dejar esa habitación como última opción.
_ También tengo otras habitaciones a las que casi nunca entro y me da vergüenza el desorden.
_ No se preocupe señora, ¿quién no tiene algo de desorden en su casa?
_Si, lo que pasa es que esta casa es muy antigua.
_ Voy a intentar solucionarlo rápido.
_ Está bien, voy a estar en la cocina que está al fondo, cualquier cosa me avisa.
_No se preocupe señora, esto va a estar en un abrir y cerrar de ojos.
Alberto inició su labor destapando las cajas de llaves pasando de una habitación a otra. Le llamó mucho la atención los objetos de la casa, la casa misma. Era como si todo lo que viviera allí
se hubiera detenido en el tiempo. No había nada moderno. Lo que sí notó es que quienes vivían allí era gente fina, muy fina, de mucho dinero. Desde una habitación cerrada escuchó a la madre de la mujer toser con dificultad.
Un rato después la mujer le trajo una jarra de limonada. Hacía un calor de más de 30 grados.
_ Señora, no debió molestarse.
_ Es que hace mucho calor mi hijo y lo importante es mantenerse hidratado.
_ ¡Muchas gracias!
Alberto se tomó un gran vaso de la limonada fría y siguió buscando el desperfecto.  Al poco rato comenzó a sentirse mal, la casa le daba vueltas, inexplicablemente las luces se encendían y apagaban
sin control. Chispazos de electricidad se desprendían de los vetustos cables con recubrimiento de amianto reseco. No pudo mantenerse en pie, cayó de rodillas y se sujetó por una cama, sintió que se iba a desmayar, pero no perdió la conciencia, siguió escuchando la tos prolongada de la anciana, en la otra habitación. Miró hacia un lado y vio a la anciana mujer que lo había recibido, parada junto a la puerta completamente desnuda. Se le acercó, le alzó en la cama y comenzó a desvestirlo. Alberto estaba completamente paralizado, pensó que algo le había puesto a la limonada. La mujer comenzó a acariciarle buscando una respuesta por parte de él, pese a que sentía rechazo, su instinto masculino pestaba intacto. La anciana mujer se le subió encima y comenzó a disfrutarlo en un vaivén frenético de juventud recuperada. Miró el rostro de excitación de la anciana y le pareció ver en su boca unos filosos colmillos. En efecto ella se inclinó hacia su cuello, le mordió profundamente y comenzó a succionar su sangre. Las luces continuaron con su intermitencia inexplicable, dando al escenario un clima de terror y espanto. Esto fue lo que sintió Alberto, cuando observó que la mujer rejuvenecía misteriosamente en ese festín de sangre y sexo del cual, él era víctima, no un invitado. Al ver el rostro de la mujer recordó aquella fotografía en la pared. Era ella. Ahí lo entendió todo. La casa estaba habitada por seres diabólicos que se alimentaban de sangre. Pronto a expirar vio que la otra mujer, la anciana de 98 años, les miraba desde la puerta, relamiéndose la boca, también hambrienta, también desnuda.

Comentarios

  1. Naufragoenlaluna

    4 septiembre, 2020

    Vaya bajón, qué poco le duró la empresa independiente jijij
    Buen texto.
    Un saludo

  2. Esruza

    4 septiembre, 2020

    Muy buen cuento, Rey, me atrapó.

    Mi voto y un abrazo.

    Estela

  3. Eli...

    8 septiembre, 2020

    Muy bueno tu cuento.
    Me encantó REY.
    Abrazo 🙂

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