… preguntaste mientras navegaba,
de peca en peca,
la geografía de tu espalda…
¿Qué de la abismal y una noches?
¿Qué de su blanca boca de hielo,
de su diadema de brillantes luces
que nos absorbe en su amplio cielo?
¿Será el sabor núbil de tu boca,
o mi andar en tu sexo encendido,
los que, desnudos ante la nada,
abran este sentimiento dormido?
Tu, mi permanente cruz del sur,
la misma vocación de revelar
en las tinieblas, cual Prometeo,
el camino a tu cenit, mi albur…
Y me haces andar y desandar
tras lo inconcuso de mi deseo.




Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo Amador y mi voto desde Andalucía
amador
Agradecido de su visita y opinión estimada Mabel,
un cordial saludo
JR
Muy hermoso!
Saludos.
amador
Muy agradecido estimado JR @joserubengoycochea.
Un cordial saludo
amador
Curro Blanco
Creo que me ha emocionado…
Un extraordinario poema.
Un detalle «inconcuso»…