VÉRTIGO

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Qué lección me quiere dar la vida con esto?, o qué lección le quiere dar la vida a mi familia?.

Hace pocos días todo estaba bien, no entiendo cómo pasó, hacía todas mis actividades normales, diariamente atendía a mi familia, trataba de que todo estuviera perfecto para ellos. Cuando llego el periodo de confinamiento, cambió nuestra rutina, ahora en lugar de ir al cine dábamos paseos por el campo, correteabamos con nuestros perros por las veredas y evitabamos concentraciones de gente. Hemos festejado virtualmente los cumpleaños de los abuelos, en fin todo iba muy bien. Pero una madrugada me despertó un sonido muy agudo en mis oidos, similar al que hace años las televisiones viejas emitían cuando se iba la señal y quedaban en bandas de colores. Continué durmiendo, pero entre sueños escuchaba los ruidos tan cercanos incluso el crujir del colchón podía detectarlo con una finura impecable.

Después de una mala noche, desperté un poco tarde, mis hijos mayores ya estaban conectados a sus clases virtuales, mi esposo desesperado y molesto ya estaba tomando la sartén por el mango en la cocina, mis dos hijos más pequeños estaba peleando algún juguete como siempre y el perro no paraba de ladrar afuera en el patio.

Me acerqué a la cocina algo confundida, no escuchaba bien, pero a la vez escuchaba todo, cada sonido llegaba a mí de una forma tan intensa, que llegaba a ser molesto. Mi esposo que estaba al lado mío algo me dijo, no le entendí, eso le molestó y de nada valió decirle que estaba un poco aturdida, como un niño hizo su berrinche y se retiró.

Continué preparando el desayuno, más tarde salí a una reunión de trabajo, las voces de mis compañeros se mezclaban, era incapaz de entender tan solo algo, escuchaba susurros, risas, no comprendía nada. Me levanté para preparar un café, cuando sentí un intenso mareo que me obligó a seguir sentada, minutos después mis labios estaban adormecidos, ya no dudé ni un instante en acudir al doctor. La indicación más importante que me dió fue que no me fuera sola a casa, cosa que por supuesto minimise, debí haberle hecho caso.

Caminé por algunas calles, estaba muy confundida, cada vez todo giraba más rápido, los sonidos empezaron a ser intolerables, el ruido del perro ladrando, la licuadora en acción en el interior de alguna casa, el niño llorando a todo pulmón, el camión descargando la arena, el tráiler bajando por la carretera frenando con motor, los hombres carcajeandose mientras descargaban un camión. Yo chocando contra las paredes, sin poder equilibrarme, el pánico se apoderó de mí.

Llegué a la puerta de mi casa en un llanto desesperado, queriendo arrancarla para entrar, rápidamente mis hijos abrieron, quedaron boquiabiertos al verme en ese estado, nunca me habían visto perder la cordura de esa manera. Me acompañaron a mi recámara e intentaron tranquilizarme, lo cual duró unos pocos minutos porque unos grillos en la calle empezaron a hacer el peor de los ruidos. Una hora después estaba en la cama de un hospital, todo giraba, mi estómago no podía tolerar tanto mareo, el ruido era intenso. Resulta que esto se llama vértigo, pero no es como el que sientes cuando subes a un juego mecánico, más bien es como una tortura psicólogica que mi propio cuerpo me ha preparado y aún no ha parado.

Comentarios

  1. Eli...

    17 septiembre, 2020

    Síndrome vertiginoso, es una real caga… No soy médica, pero lo pasó uno de mis hijos.
    Venía manejando, le pasó el volante a su novia. Y cuando llegó me dijo: «mamá, se me apagó la tele». Imaginate cómo me asusté
    Cuando pudo mantenerse en pie, fuimos a una guardia -en las que poco confío.
    Tuvimos suerte, la doctora que lo atendió era excelente.
    ¡Muy bueno tu relato! Mucha suerte con eso.
    Te mando un abrazo contenedor @alejandracas

  2. Candy

    17 septiembre, 2020

    Gracias Eli, abrazo recibido.

  3. Salma

    18 septiembre, 2020

    Candy. He tenido vértigo, así que puedo entender la desesperación cuando apareció y sabes que algunas veces viene a causa del estrés. Es que la vida nos da sorpresas que nos desbordan.
    Expresar lo que nos aqueja ayuda bastante. Un texto bien logrado y una agradable lectura. tienes mi voto abrazo enorme.

  4. Candy

    18 septiembre, 2020

    Gracias Salma!

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